Capítulo 3 enamorada de un hombre mayor

2128 Words
Narra Kathy No he dejado de pensar en mi sr. Moore, y de cómo me defendió de su noviecita, aunque ella sigue yendo a la casa como si nada de eso hubiese pasado, es más, ni siquiera sé cuánto lleven de novios, lo que, si sé, es que me estoy enamorando de él, cuando lo que debería hacer es odiarlo, pero eso ya es imposible. –       Kathy, presta atención- dice Paty en voz bajita, creo que me perdí en la clase. Así lo hice antes de que el profesor se diera cuenta. –       Gracias – le dije de la misma manera Ya estábamos en la hora del almuerzo, y la verdad seguía muy distraída. –       ¿en qué piensas mujer? -  dice George sacándome de mis pensamientos –       ¿eh? – digo sin saber de qué hablaban –       estás muy distraída últimamente – dice Paty –       Lo siento, son las tareas y exámenes – digo mintiendo un poco –       ¿segura? O es por cierta personita – y se a quien se refiere –       No sé de qué hablas – digo como si nada –       No te hagas. A ti te gusta…- la interrumpo antes de que lo dijera, nuevamente. –       No digas tonterías – digo un poco molesta –       Está bien, está bien, lo que tú digas - dice irritada rodando los ojos. Creo que estoy siendo muy obvia por lo que siento por mi señor Moore, y si sigo así, podría ser peor para mí. Ya era de la salida, me despido de mis amistades y esta vez él no vino por mí, me subí a la camioneta un poco decepcionada, espero verlo en casa. –       Buenas tardes – digo un poco desanimada. –       Hola Kathy – me saluda Begoña con una sonrisa. –       ¿y el sr. Moore? – pregunto curiosa –       Él se fue a trabajar . – dice mientras prepara la comida. –       No deberías preocuparte por él - ¿es enserio? ¿que hace ella aquí? –       Sólo se me hizo raro no verlo, es todo – digo secamente sin mirarla. –       Pues no deberías – toma fruta picada y se va de la cocina. –       Odiosa – digo molesta entre dientes –       Sé que lo es, pero es la novia del sr. Y se tiene que respetar nos guste o no. – dice de mala gana –       ¿Por qué una mujer como ella? – pregunto sin entender. –       Eso mismo me pregunto yo – dice alzando los hombros restando importancia. Si tan sólo se fijara en mí – olvídalo, Kathy – me regaña mi conciencia. Y es verdad, debería olvidarme de él, sólo soy una niña ingenua. *** –       Anda Kathy, vamos, te vas a divertir – dice Miranda convenciéndome por enésima vez que vaya con ellos a un antro. –       No lo sé. Le tengo que preguntar a mi jefe – digo un poco desanimada. –       Si quieres yo voy y hablo por ti – dice George. –       No, no, no. Ya mismo le pregunto y les aviso – digo un poco nerviosa. La verdad no sé si me atreva, ahí anda la bruja esa. Salí de la habitación y no escuché nada de ruidos, supongo que están durmiendo, bajé a la cocina, la verdad moría de hambre. –       ¿Qué haces? – dice el sr. Moore algo molesto –       Yo… yo tenía hambre – digo apenada, esto parece un dejavú. –       Bien, no te duermas tarde – dice y antes de que desaparezca, le llamo nuevamente. –       ¿Sr. Moore? – digo nerviosa –       Dime – me mira seriamente. –       Yo quería pedirle permiso de ir mañana al antro con mis amigas – digo y él comienza a molestarse más. –       No, y espero que no insistas – dice y se va. ¡Demonios! Él no es mi due… si es mi dueño, de hecho, él me compró a mis padres, y le da todos los derechos sobre mí. Me fui a mi habitación muy desanimada, me recosté sobre la cama y comencé a llorar, eso era algo que mis “padres” no me negaban, siempre y cuando fuera yo responsable. Alguien entra a mi habitación y me hago la dormida sin que se cuenta de que estaba llorando. –       ¿Kathy? – dice el Sr. Moore cerca de mí en voz bajita, yo seguía sin moverme. –       Yo lo siento, es sólo que debo cuidarte – y yo digo que exagera. – puedes, pero iras a mi antro, así podré estar pendiente de ti. – su voz sonaba un poco más relaja, así que no lo pensé dos veces y lo abracé, él se sorprendió y me abrazó también. –       Muchas gracias- dije con alegría. –       No es nada, ahora descansa – me mira a los ojos y puedo ver un pequeño brillo en sus hermosos ojos y antes de soltarme me dio un beso cerca de mis labios. ¡Dios! También estaba tentada en besar sus labios, pero recordé que la vieja esa está en su habitación. Ni hablar. Salió de mi habitación sin mirarme y sonreí como tonta por lo que acababa de pasar. A la mañana siguiente, me desperté recordando lo de anoche, así que lo primero que hice fue avisarles que los vería esta noche, pero que, en otro antro, ellos estuvieron de acuerdo con tal de vernos y divertirnos.  Bajé a desayunar con una gran sonrisa, pero al entrar a la concina, se encontraba esa serpiente, y mi sonrisa se esfumó. –       Buenos días – dije seria –       Buenos días – dice él sin mirarme y la otra de plano no dice nada. Tomo un recipiente con fruta y tomo de la nevera una botella de agua y me salgo de la cocina. Subo a mi habitación y cierro la puerta tras de mí. Aún era temprano para arreglarme, hoy vere a mis amigas y amigo en el antro del sr. Moore, según él, para cuidarme de que nada malo me pase, de seguro debe pensar que quiero escaparme, pero… ¿A dónde me iría? Jamás metería en problemas a mis amistades con tal de que me dieran asilo, y escapar del hombre que me compró. –       ¿Se puede saber que te pasa? – dice el sr. Moore entrando a mi habitación –       No quería hacer mal tercio – digo como si nada. –       ¿disculpa? – dice sin entender. –       Sabe muy bien que su novia no tolera mi presencia – creo que ya lo comprendió. –       Eso no te debe importar, tú eres mi invitada – dice algo molesto. –       ¿invitada? – digo alzando una ceja. –       Si, invitada – alza un poco la voz. Creo que es mejor que me comporte o no me dejara ir con mis amigos, ¡diablos! No lo había pensado así. –       Discúlpeme, no volverá a pasar – digo y me vuelve a mirar. –       No, yo lo siento, no puedo obligarte a estar cuando se encuentra Roxana en la casa – dice más calmado. –       Procurare estar más al pendiente para no encontrármela – digo con algo de diversión y él sonríe. Se acerca a mí y me abraza. Esto comienza a gustarme más.   El sr. Moore y yo, llegamos a su antro, y tan sólo de verlo por fuera, quedé impresionada, era un lugar para gente exclusiva, pero como soy la “invitada” de mi Sr. Moore, tanto yo, como mis amistades, tenemos exclusividad para entrar, así que no nos preocuparemos por ello. Mis amigas y George me estaban esperando adentro del lugar y se sorprendieron mucho al verme llegar con él, así que los dos nos acercamos para poderlos presentar. –       Hola – salude con una sonrisa –       Al fin llegas – dice Miranda rodando los ojos, no hice caso así que los presente. –       Chicas y George, él es sr. Moore, mi… jefe – digo y las chicas sonríen embobadas. Y George sólo amablemente. –       Sr. Moore, ellas son mis amigas, Paty y Miranda y mi amigo George – él les regresa el saludo cortésmente. –       Es un placer – estrecha las manos de los tres. –         Puedes venir un momento por favor – me dice y yo hago caso. –       ¿Qué ocurre? – pregunto curiosa. –       ¿Por qué me presentaste como tu jefe? – dice sin comprender nada. –       ¿Y cómo quería que lo presentara? ¿Cómo el hombre que me tiene como “garantía” por una deuda de mis supuestos padres? – digo un poco molesta y triste al mismo tiempo. –       No era mi intención recordarte eso – dice un poco incomodo. –       Descuide, por eso es mejor que crean que usted es mi jefe y no… algo más – él me mira y asiente. –       Así será. Otra cosa – dice y lo miro con atención. –       Si tus amigos se van antes que tú, subes a mi oficina y me esperas afuera avisándome que estás ahí – se despide y cada uno se va por su lado. Llegué con mis amigas y agradecí que no me cuestionaran nada de lo que había hablado con mi sr. Moore. La verdad si nos la pasamos muy bien en el lugar, vi uno que otro guardaespaldas de él, supongo que me estaban “cuidando” mientras que él atendía sus negocios. También procuré no tomar tanto, no quiero que después me esté regañando, lo que menos deseo, son problemas con el sr. Moore. El tiempo pasó demasiado rápido, y efectivamente, las chicas y George, se tenían que ir, lastima, me toca ir hasta la oficina de “mi jefe” para esperarlo, así que nos despedí de ellas y mi amigo, fui hasta un pasillo en donde le dije a uno de sus gorilas que el sr. Moore me estaba esperando, este me dejó pasar y subí por unas escaleras hasta llegar a su oficina, iba a tocar cuando escuché voces, la de él y otro hombre, así que me acerqué para escuchar mejor. –       No sé qué hacer amigo – dice el sr. Moore –       Pues si la chica que te mueve el piso… - dice el otro hombre. ¿de quién estarán hablando? –       Si y mucho, pero estoy con Roxana – dice un poco afligido mi Aarón Moore. –       Pero los dos sabemos que no estas con ella por amor precisamente – y le doy toda la razón. –       Pero a Kathy la veo sólo como… - se detiene y hay un breve silencio… esperen ¿dijo mi nombre? ¿dice que yo le muevo el piso? Debo estar alucinando, efecto del alcohol el mi cuerpo. –       ¿Cómo qué? – pregunta algo curioso su amigo. –       Es sólo una niña – dice fríamente y eso hizo que se rompiera algo dentro de mí. –       No sé qué decirte amigo – dice aquel hombre, escucho que de levanta de su silla y yo me apuro en tocar. –       Adelante. – dice el sr. Moore y así hago –       Con permiso – digo un poco apenada. –       Buenas noches, señorita – me saluda su amigo y sale de ahí. –       Ya se fueron mis amigos – dije sentándome frente a él. –       Bien, en un momento más nos vamos – dice sin mirarme, estaba muy concentrado en su computadora. Así que… ¿piensa que soy una niña? Me le quedo viendo y ni cuenta se da de ello, me levanto de mi lugar y camino hasta donde se encuentra, pongo mis manos sobre sus hombros y comienzo a masajearlo y parece disfrutarlo, porque comienza a relajarse. –       Oh, Kathy – dice recargado en el respaldo de su silla y cierra los ojos sigo hasta que esta tan relajado que dejo de hacerlo y me subo en su regazo con ambas piernas abiertas, sólo puedo sentir como me abraza, me acerco más a él, y comienzo a besarlo mientras me estoy moviendo arriba de él, me está correspondiendo a lo que le hago, puedo sentir su erección en medio de mi intimidad y suelto un ligero gemido en medio del apasionado beso. –       No – dice separando sus labios de los míos. –       ¿Qué pasa? – digo un poco confundida. –       Esto… esto no está bien – hace que me levante –       ¿Por qué no? - Digo un poco agitada. –       Tu eres… - no lo dejo terminar –       ¿una niña? – termino su frase y él asiente. –       Es mejor que nos vayamos a casa – dice y salimos de ahí. Una vez que llegamos a casa ninguno de los dos no dijo nada, yo subí a mi habitación y me encerré. La verdad no deseaba verlo. Creo que me enamoré de un hombre mayor. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD