Luciel podía ver cómo todos se regocijaban con los cuerpos de los guerreros que habían asesinado, para aquel demonio era solo una absurda caza más, pero por alguna razón aquel cazador de demonios de ojos azules, cercano a Aurora aparecía en su cabeza, ¿Por qué?, Esa era la pregunta, ¿Parecían ser muy cercanos? Pensó Luciel hasta que uno de sus hermanos lo despertó de sus pensamientos
-Nos perdimos el espectáculo de esa aldea- Dijo Lykoy mientras tomaba el cuerpo del ángel y lo arrojaba a los demonios para que lo devoraran
-Debió ser divertido verlo, pero ¿Por qué estabas ahí?- Preguntó Mors a Luciel
-Solo quería entretenerme, la noche estaba muy aburrida- Contestó Luciel, pero unas simples palabras lo desconcentraron
-Que curioso, pero Luciel no fue él único en ese lugar, al parecer también había un ángel ahí- dijo Keves mostrándole a sus hermanos la pluma que había encontrado en la aldea
Luciel sintió un pequeño palpitar que no había sentido antes, -¿Acaso es miedo?- Pensó Luciel, -Imposible, debe ser algo más- Miró a su hermano Keves, -No recuerdo a ningún ángel en ese lugar, tal vez fue tu mente engañándote, ¿Aún sigues resentido al no cazar nada significativo cómo lo hicieron Lykoy y Mors?
Keves frunció el ceño, le molestó escuchar la burla de su hermano, no algo más le molestaba y era estar siempre a las sombra de ellos, solo se relajo e intento calmarse y no mostrar debilidad, buscaba dar en el blanco y lo haría, -Ho no hermano, ¿Cómo puedes pensar eso?, Es solo que me parece algo curioso pero no te preocupes ahora que tengo su pluma, cazare a ese repugnante ser, kos sabuesos infernales serán de mucha ayuda.
-Eso es interesante- Dijo Lykoy, tomó la pluma de tenía Keves, -Parece ser más delicada de lo normal- Dijo al tomar el ala de los ángeles guerreros y compararlas, -Debe ser un ángel guardián y parece ser femenina- Comenzó a reír, -Podría ser divertido cazarla- Lykoy le devolvió la pluma a Keves
-Debió intentar proteger a la humana que sería quemada, pero ¿Lograste ver su cuerpo?- Preguntó Mors a Keves
-No, solo humanos descuartizados- Keves miró a Luciel esperando algún tipo de reacción
-Pero eso significaría que Luciel la dejo vivir- Dijo Mors, los tres hermanos lo miraron, Luciel solo escucho con atención sus especulaciones
-No recuerdo a ningún ángel en esa zona, su aroma debió ser acaparado por el aroma del demonio de la lujuria- Dijo Luciel mirándolos
-¿Demonio de la lujuria?- Preguntó Lykoy
-Había un demonio en esa aldea que tentó sexualmente a la mujer y la llevo a pecar su aroma era muy fuerte, tal vez por esa razón no la note pero no volverá a suceder- Luciel miró a Keves, -Dame la pluma, yo mismo la cazare.
-Dásela- Dijo Mors y Keves
Keves frunció el ceño, pero se la entrego, según las tradiciones infernales si un ser se escapaba de la muerte ese demonio tenía la obligación de cazarlo, es ese caso Luciel a Aurora, aunque a beneficio de Luciel nadie sabía que ese ángel era Aurora, -Aun así, dentro de poco ya no tendrás tanto tiempo para ser libre- Dijo Keves, caminó hacia Luciel, -Y lo que sea que estás protegiendo ahí afuera, estará sola- Keves se alejo de Luciel sonriendo, Luciel solo lo observo y guardo la pluma alejándose del resto, claro que al ser el hijo de Lucifer tenía trabajo que hacer y almas que castigar, manejar los ejércitos infernales y mantener el balance en el infierno, aprender lo necesario era primordial para heredar el trono, su padre descansaría unos miles de años hasta volver a retomarlo, después de arduas tareas para mantener el equilibrio en el infierno y la obediencia de los demonios el momento había llegado en el plano terrenal el sola había caído.
Plano celestial:
Aurora vigilaba a los humanos mientras una presencia se posicionaba cerca de ella.
-He oído lo que sucedió- Dijo aquel ser
-Gabriel, ¿Qué has oído?
-La masacre del pueblo y la muerte de los guerreros uno de ellos era tu compañero, ¿Sabes que sucedió?
-¿Él está muerto?
-¿No lo sabías Aurora?
-No yo creí que el había vuelto al cielo.
-¿Dónde estabas?
-Yo…
-¿Por qué no hablas?
-¿Qué haces Gabriel?- Rael se posiciono delante de él, -¿Intentas intimidarla?- Rael lo miró fijamente
-Solo hago mi trabajo, lamentablemente Dios no puede estar en todas partes, debe lidiar con muchas cosas es ahí donde yo debo actuar.
-Ella es nueva, aún está aprendiendo.
-Ten cuidado Rael, Los perros como tú solo tienen un amo, ella no debe importarte- Dijo Gabriel alejándose de ella
Aurora suspiro, -Gracias yo…
-¿Que paso ahí abajo?- Rael la miró serio
-Solo se que había un demonio en el momento en el que la mujer fue quemada, hui del lugar y espere a que amaneciera para volver al plano celestial.
-Aurora.
-¿Si?
-Espero que no me estés mintiendo- Rael se alejó alejo de ella, no sin antes mirar atrás por última vez, -Esta noche serás acompañada por un ángel guerrero, no te separes de él- Se alejo mientras ella solo pensaba en como ver a aquel demonio, la noche cayó en el plano terrenal y los ángeles debían custodiar las aldeas mientras que lo ángeles guerreros se mantenían atentos a cualquier irregularidad
Plano infernal:
Luciel había terminado sus tareas, estaba exhausto pero aún así se alejo del castillo infernal hasta llegar al desierto donde invoco un portal que lo llevaría al plano terrenal sin saber que lo habían seguido, al pasar el portal se encontraba en un inmenso bosque rodeado de criaturas nocturnas, los pájaros ya no cantaban solo podía escucharse el sonido de los búhos y aullidos de lobos, Luciel caminó hacia aquella aldea donde estaría Aurora, por un momento se detuvo y observo una aldea que quedaba de camino, los humanos vivían en armonía esa noche era especial fuera de las pequeñas casas había una larga mesa de madera adornada con comida y las personas comenzaron a sentarse, era el cumpleaños del integrante más viejo de la aldea, todos reían y brindaban por su salud, Luciel observo ese tipo de celebración comparándola con la del infierno, luego rio solo un poco, ni siquiera hacia falta compararlo eran totalmente distintos más de lo que esperaba, siguió su camino hasta llegar a la aldea donde vio a Aurora a un lado de un ángel guerrero, no sería problema para él matarlo pero cada vez que pensaba en eso recordaba la tristeza en los ojos de Aurora, -No es una opción- Pensó Luciel solo la miró por un momento
-¿Necesitas ayuda?- Dijo en voz baja un ser cerca de él, Luciel solo lo miró despreocupado la conocía perfectamente
-Distrae al ángel guerrero- Contestó Luciel
-Puedes matarlo sin problema.
-No tengo como objetivo matarlo, solo lo quiero lejos de ella.
Bel observo la mirada de Luciel por un momento, -Si amo- Contestó, -¿Cuanto tiempo debo distraerlo?
-Hasta el amanecer y no lo mates.
-No lo are- Bel caminó hacia el ángel guerrero, tomó su espada y provocó un ligero corte en el ala del ángel, él guerrero al verlo fue tras él dejando sola a Aurora, ella solo miró alrededor buscándolo y unos ojos rojos brillando en la oscuridad llamo su atención
-Creí que no vendrías- Dijo Aurora, -¿Tú amigo no lo matará verdad?
-No lo ara- Miró a Aurora, ella lo miró como si le rogara para que no le hicieran daño a aquel ángel, -Te lo prometo- Esas palabras que salieron de la boca de Luciel dibujaron una sonrisa en el rostro de Aurora, Luciel se sintió raro al verla y no pudo evitar sentirse bien
-No me has dicho tu nombre- Dijo Aurora
-Luciel.
-Me llamo Aurora.
-Lo se.
-¿Cómo?
-Oí a ese cazador decir tu nombre cuando luchamos.
Aurora lo miró y sonrió, -Hablas de Rael.
-Rael- Susurro Luciel, -¿Qué tipo de relación tienes con él?
-Es cómo mi hermano mayor, me cuida mucho y siempre está para mí, Rexu es igual, me protege mucho y suele llamarme hermana como lo hacen los humanos, me dijo que es un gesto de cariño.
-¿Por qué usan los mismos significados de seres tan repugnantes?
Aurora lo miró, bajo la mirada, -El amor trae felicidad y expresarlo aún más.
-Matar, torturar me produce satisfacción al igual que el sexo.
-¿Sexo?
Luciel la miró y sonrió, levemente se acercó a Aurora, -¿No sabes lo que es el sexo?
-Se que los humanos lo usan para reproducirse, pero no sabía que los demonio podían hacerlo.
-También puedes hacerlo, puedo enseñarte.
-Ya he visto a los humanos hacerlo, creo que una vez en el bosque aunque antes de ver el final Rael simplemente me alejó de ese lugar, se comportaba de manera extraña- Dijo Aurora riendo
-Tal vez él quiere hacerlo contigo.
-No, él es como Rexu.
-¿También te llama hermana?
Aurora miró sus pies dudando, -No, Rael jamás me había llamado hermana, solo Rexu.
-Entonces te ve de otra forma.
-¿Y tú cómo me ves?
Luciel estaba cerca de ella pero de pronto frunció el ceño, -Una molestia.
-Ya veo, una molestia- Aurora solo rio, -Si es así entonces debería alejarme de ti- Ella se levantó y comenzó a alejarse de Luciel
-¿Qué haces?
-No quiero ser una molestia, ya debo ser bastante para Rael.
Luciel tomó al brazo de Aurora, -No soy Rael- La miró serio
-Se que no lo eres- Se sentó a su lado, -¿Por qué quieres estar conmigo?
-Me produces curiosidad.
-¿Por qué?
-Hablas demasiado- Luciel se levantó, -Vamos a ver a los humanos- Comenzó a caminar hacia la aldea
-Ellos me verán, no puedo yo…- Aurora recordó la última vez, cuando solo buscaban dañarla, Luciel caminó hacia ella se inclino hacia sus alas haciéndolas desaparecer, sus alas que eran hueso y piel también desaparecieron, sus ojos rojos se volvieron marrones al igual que los de Aurora, los cuernos, cola y aureola desaparecieron, ambos tenían ropa humana
-Durara poco, hagámoslo rápido- Aurora aún tenía miedo, los humanos no eran lo que le habían dicho, Luciel la tomó miro, -Será una molestia- Pensó, se acerco a ella y tomó su mano, Aurora se sintió mejor bajando a aquella aldea con él
Ella observo cómo Luciel sostenía su mano, sonrió y la apretó al sentir esto Luciel sintió un pequeño escalofrío en su mano, ambos caminaron hasta llegar al ingresar a la aldea las personas los ignoraban cómo si fueran parte de ese lugar
-Ellos nos ignoran- Dijo Aurora
-Esa es la idea- Contestó Luciel, caminó hasta que un pequeño niño tropezó delante de ellos, Aurora sonrió y lo ayudo a levantarse soltando la mano del demonio, él niño sonrió y se alejo de ambos
-Jamás los había visto por aquí- dijo una persona detrás de ellos, era una mujer joven, miró a Luciel y sonrió, -¿Son pareja?
-No- Contestó Luciel
-Se ven muy pocos hombres apuestos por aquí, tal vez podríamos conocernos mejor- Dijo la mujer acercándose a él
-Podríamos- Dijo Luciel, -Espérame aquí y no hables con nadie- Fue lo último que dijo Luciel, Aurora solo lo vio irse con la mujer
-He visto esto antes, seguro tendrán sexo- Pensó Aurora hasta que sintió una mano en su hombro, volteo rápidamente y vio a un demonio que reconoció en un segundo
-¿Qué hace un ángel aquí?- Preguntó aquel demonio, ella sonrió
-Hola- Dijo Aurora
-Veo que no me tienes miedo.
-No me lastimaste esa noche.
-No, tampoco tengo intenciones de hacerlo ¿Y tú amigo? El demonio.
-Se alejo con una humana, creo que tendran…
-Sexo, si, puedo sentir hasta aquí el aroma- Dijo el demonio, sabía que dentro de una pequeña casa Luciel tenía sexo con aquella mujer, -Creo que ambos estaban juntos, ya sabes cómo esos humanos- Dijo apuntando a una pareja que se estaba besando
-Ho no, Luciel dijo que soy una molestia para él, además tiene sexo con una humana, me dijo que lo esperara.
-Fue muy grosero al dejarte sola aquí, expuesta a cualquier degenerado, por suerte estoy aquí, ¿Quieres pasear?, Conozco este lugar como la palma de mi mano.
-Pero Luciel…
-A él no le importa, ¿No acaba de dejarte para tener sexo?, Fue egoísta.
-¿Volveremos rápido?
-Volveremos rápido- Dijo el demonio sonriendo
-Bien- Él demonio extendió su brazo y Aurora lo tomó, ambos caminaron juntos
Mientras Luciel estaba con aquella mujer, él estaba sobre ella penetrándola
-Quédate aquí conmigo, te daré todo- Dijo aquella mujer, -Deja a esa pequeña no es suficiente para ti.
Luciel acaricio el cuerpo de la mujer hasta colocar su mano en el cuello y apretarlo con fuerza prohibiéndole respirar, -La única razón por la que acepte esto es simple, no me atrevo a profanar el cuerpo de Aurora, pero siento deseos de poseerla, solo estoy descargándome- Luciel se detuvo y comenzó a asfixiarla, -No volverás a hablar de ella así- Rompió su cuello y la arrojo a un lado, -La deje sola mucho tiempo- Luciel se vistió y salió de la casa como si nada, pero Aurora ya no estaba, Luciel miró a todos lados y no la encontró
-¿Busca a su novia?- Preguntó el pequeño niño que Aurora había ayudado
-¿Dónde está?
-Se fue en es dirección con un hombre- Apuntó con su dedo al bosque en lo más oscuro, Luciel se alejo del niño y se adentro al bosque escucho murmullos y lo siguió había una pequeña zona en el bosque que era iluminada por la luna miró directamente y vio a Aurora y la otra persona era el demonio de la lujuria, Lujon quien estaba con ella hablando, ambos estaban sentados en un gran tronco, los ojos de Luciel se volvieron rojos, sus grandes alas se hicieron presentes, sus cuernos volvían a brotar de su cabeza y su cola dio un fuerte azote contra el suelo distrayendo a ambos
-Miren quien decidió aparecer- Dijo el demonio
-Luciel, creí que…- Luciel tomó con fuerza el brazo de Aurora y la alejo de Lujon
-¿Por qué no obedeces? Te di una orden, debías esperarme- Luciel estaba furioso
-¿Qué te pasa?, ¿Acaso no tenías sexo con aquella humana?- Lujon sonrió, -Ya veo, la mataste.
-¿Qué?- Aurora lo miró, -¿La mataste?
-Lárgate- Luciel miró a Lujon sus ojos exigían sangre solo la sangre de aquel demonio
-Bien- Lujon se alejó de ambos con una sonrisa
-Luciel.
-¿Te hizo algo?- Preguntó Luciel
-No, me lastimas- Dijo Aurora, Luciel soltó su brazo y lo había dejado marcado
-Nos vamos- Luciel caminó y su cola se enrollo en la cintura de Aurora al alejarse completamente de la aldea él la soltó, -Vete.
-¿Estás bien?- Aurora caminó hacia Luciel intentando colocar su mano en su hombro, pero él volteo rápidamente y gritó
-¡Que te largues!- Aurora se asusto, su corazón latía rápidamente y sus alas volvieron a aparecer
-¿Por qué?- Aurora siguió caminando hacia él, -¿Por qué estás tan enojado?
Luciel tomó su espada y apunto al cuello de Aurora, -Te matare- Ella retrocedió y comenzó a llorar, extendió sus alas y se alejo de él, al cabo de unas horas el sol tomó el cielo iluminando todo a su paso Bel volvió a Luciel y lo vio sentado mirando el amanecer en silencio
-Mi señor.
-¿Qué?
-Volvamos- Dijo Bel
-Bien- Luciel abrió un portal devuelta al infierno, al pasarlo ignoro todo a su paso y fue hacia sus aposentos dónde permaneció en silencio y aislados de todos, estaba confundido ese sentimiento jamás lo había sentido, era como si cerca de ella le sucedieran cosas nuevas, cosas que lo hacían sentir mal y bien. Por primera vez Luciel futuro señor de los demonios estaba experimentando el amor, eso estaba prohibido no solo porque al enamorarse sería eterno, una relación entre un ángel y un demonio estaba rotundamente prohibida ambos, estaban en guerra, las razones eran inciertas o simplemente estaba prohibido, pero algo era claro Luciel se había enamorado.