SENTIMIENTOS

3254 Words
Este capítulo tiene contenido violento, tenga precaución. Luciel yacía recostado mirando el cielo, -Aurora- Ese nombre le era interesante, -Ella es interesante- Dijo el joven demonio, el aire se sentía diferente el aroma le era familiar, -Hay un demonio cerca- Susurro Luciel, miró al pueblo y caminó lentamente hacia él, el pueblo estaba sumergido en oscuridad y apenas podía iluminarse con pequeñas y débiles antorchas, el aroma se intensificaba hasta que identifico al demonio y lo que estaba haciendo, camino hasta una pequeña casa, comenzó a escuchar los gemidos de una mujer humana, abrió la pequeña y putrefacta puerta de madera de su pequeña casa, se adentro a ella y lo primero que vio era un rastro de sangre que lo llevaba hasta la pequeña cocina-comedor, cerca de la mesa estaba el cuerpo de un hombre y a un lado un demonio que tenía sexo con una humana, Luciel observo la escena detenidamente, escucho un débil sonido miró detrás de él y en un pequeño rincón oscuro había un niño cubriendo sus ojos. El demonio miró de reojo a Luciel y le sonrió, sus ojos eran grises, cabello n***o y tes morena, un cuerpo perfecto, un demonio lujurioso completamente atractivo, mientras observaba a Luciel él demonio llegaba a su clímax dentro de aquella humana hasta acabar, ella se desmayo del placer y el simplemente la soltó, caminó hacia Luciel. -¿Que hace un joven demonio aquí?- Preguntó aquel lujurioso ser, pero Luciel simplemente se alejó de él para volver al infierno, aquel demonio tomó la mano de Luciel, -¿No te gusto lo que viste? Luciel apartó su mano de él, -No estoy interesado. -Me llamo Lujon- El demonio caminó cerca de él, -Se que no estás interesado, puedo verlo en tus ojos. -…- Luciel lo miró serio -Los demonios de la lujuria podemos percibir el deseo y el amor y tu mi amigo estás deseando algo. Luciel estaba a punto de marcharse hasta que escucho aquellas palabras, -¿Deseo? -Creí que no estabas interesado. -Explícate. -No creo que sea tan difícil, acabo de decirte que soy un demonio de la lujuria, solo percibimos un tipo de deseo el s****l y muy rara vez, el amor. Luciel pensó que tal vez solo era deseo s****l, pero jamás lo había experimentado de esa forma, pensar insaciablemente en un ser tanto tiempo y además solo sus ojos, cabello, aroma, piel, labios, él si los imaginaba lo hacía desnudos y sometidos a él satisfaciéndolo, pero ese ángel era diferente, eran apartes de su cuerpo y principalmente sus ojos, Luciel decidió dejar de pensar en eso y cambiar el tema. -¿Qué le hiciste a esa humana?- -Solo me disfrace de humano y la seduje, pero ella misma cayó en la tentación, las palabras pueden endulzar el oído y pudrir el cerebro- Dijo el demonio sonriendo, -Una habilidad especial que tenemos es la seducción, los humanos son débiles solo diles unas patéticas palabras y los tienes a tus pies, el físico es un arma poderosa en este plano. -¿Qué le dijiste exactamente? -Que mientras tuviera marido no podríamos volver a hacer el amor con ella y ahí está el resultado, asesino a su esposo el mismo día, mañana le diré que mientras tenga un hijo no podremos hacerlo. -¿Luego de que mate al niño? -La dejare, tal vez se suicide o los demás aldeanos la maten. -Así que es así como los demonios de la lujuria obtienen almas. -Deben matar por nosotros o lamentablemente no funciona- El demonio se acerco a Luciel, -Lo prohibido es lo más delicioso- Dijo aquel ser riendo y desapareciendo en la oscuridad Luciel miró miro hacia atrás y observo por última vez aquel hogar, una mujer que se volvía poco a poco loca por un demonio que solo la utilizaba, un hombre muerto a manos de su amor y un niño al borde del colapso por todo lo que había visto, -Claramente los humanos son la peor basura- Dijo Luciel un portal se abrió ante él, lo cruzó desapareciendo de aquella aldea, el infierno era más estable que aquella aldea, pero seguía siendo el infierno al llegar al plano terrenal sintió una presencia asechándolo -Cada vez que vas a ese plano, vuelves diferente- Dijo Lycoy su hermano, -¿Al menos fue interesante? -Ve a verlo tu mismo- Luciel fue a sus aposentos y coloco su mano en su frente frotando con fuerza, -No es normal- Susurró, -Yo no soy así. -Tengo curiosidad de saber que llamo su atención- Dijo Keves quien estaba detrás de Lycoy escuchando la conversación -Puede que tengas razón, que algo le interesa a Lucien es… -Imposible- Termino la frase Keves con una media sonrisa Los días transcurrieron en el plano terrenal así como las semanas en los planos, Aurora miraba el plano terrenal desde el cielo, Rael esperaba volver a ver a Luciel para matarlo de una vez, pero a cada momento recordaba la reacción de Luciel al verla, -Esa cara- Dijo Rael recordando a Luciel mirándola, -Ese gesto- Dijo recordando como susurro el nombre de Aurora, -No, es imposible- Se negaba a creer que un demonio sentía algún tipo de atracción por un ángel, por su enemigo natural, por aquel que debía destruir pero además de este problema Rael tenía un conflicto interno se sentía confundido cerca de Aurora, raro al límite de tocar a cada momento su pecho para intentar calmar su corazón, ese sentimiento le molestaba mucho -Escuche lo que sucedió- Dijo un ángel con una brillante armadura y una espada de plata -¿Y que escuchaste exactamente?- Preguntó Rael -Como te pateó el culo un demonios- Dijo entre risas Rexu -Era más fuerte de lo que pensé. -Fui al lugar del ataque y dejaron una gran evidencia en ese lugar. -¿Y? -La pelea fue feroz, no parece ser cualquier demonio. -No lo era, creo que es una r**a superior, tal vez exagero pero tenía los mismo ojos que tiene Lucifer. Rexu estaba sorprendido, -¿Rojos? -¿Por qué estaría en el plano terrenal solo? Rael recordó que buscaba a Aurora, -No lo sé, un guerrero debe estar con cada ángel guardián en sus custodias a los humanos. -¿No es mucho? -No, si vuelve puede que mate a los ángeles, no podemos permitirnos bajas ahora, sabes que él está demasiado ocupado, la humanidad solo ha empeorado con el tiempo y él debe mantenerlos bajo control. -Tienes razón, bien cada ángel tendrá un guerrero, solo espero que todo salga bien. Cada ángel tenía un guerrero que lo acompañaría a su custodia a los humanos, para ellos solo sería una noche como cualquier otra. Plano terrenal: Un día cotidiano como cualquier otro en una aldea, varios integrantes de ella comenzaron a quejarse de un olor putrefacto que provenía de una pequeña casa de madera. Algo que todos habían notado era que él hombre de esa casa no había sido visto hace unos días igual que el niño, solo la esposa era vista, pero habitualmente ella hablaba sola y reía sola, varias personas decidieron entrar a su hogar solo para ver aquel infierno putrefacto, dos cuerpos en descomposición el de su esposo y su hijo quien fue asesinado no hace mucho la aldea estaba horrorizada, todo fueron por ella y comenzaron a arrojarle piedras, varios hombres la tomaron de los brazos y la ataron a un gran trozo de madera, estaban dispuestos a quemarla. Aurora se dirigía al plano terrenal mientras la noche se apoderaba del lugar, ella comenzó a escuchar gritos provenientes de una aldea cercana, -Esa aldea- Susurró Aurora, esa aldea estaba llena de maldad, Aurora voló hacia ella y el guerrero que la acompañaba fue tras ella -¿Está es tu aldea?- Preguntó el ángel guerrero -No, pero quienes deben custodiarla aún no han llegado es extraño- Dijo Aurora, los ángeles que debían custodiarla ya deberían estar en ese lugar pero algo les había sucedido -Si ellos decían estar aquí, significa que algo les sucedió- dijo el ángel guerrero que estaba con Aurora, -Debo recorrer el lugar, ¿Puedes permanecer sola? -Si, no te preocupes- Contestó Aurora -Bien- El ángel extendió sus alas y se alejo volando de ella Plano infernal: -Luciel iremos al plano terrenal, dicen que veremos un espectáculo en ese lugar- Dijo Mors -¿Espectáculo?- Luciel miró a sus hermanos, -¿Qué espectáculo? -Dicen que los humanos matarán a una de los suyos como castigo por tener sexo con un demonio y matar a su familia, ¿No es gracioso?- Dijo Keves con una media sonrisa Luciel estaba punto de negarse, pero de pronto recordó que esa aldea era donde había visto a Aurora un par de veces y sus hermanos antes de matar a otros seres les gustaba divertirse, creo que tal vez ellos se desharían de ella por él -Ire- Dijo Luciel, los cuatro pasaron el portal y los gritos comenzaron a inundar el lugar -Creo que el espectáculo ya comenzó- Dijo Lycoy, mientras ellos caminaban hacia la aldea Luciel buscaba a Aurora, pero no había rastro de ella de pronto un fuerte grito lo distrajo, era su hermano Keres -¡Debe ser mi noche de suerte!- Dijo Keres golpeando constante mente en la cabeza a un ángel hasta matarlo, -¿Acaso esperaban ver a esta cosa aquí?- Luciel corrió hacia ellos pero era un ángel totalmente distinto a Aurora, por un momento su corazón latió con tanta fuerza que provocó un dolor en su pecho -¿Tú, estás bien?- Preguntó Lycoy -Ve a molestar a alguien más con tus preguntas- Dijo Luciel de pronto comenzaron a escuchar una lucha Mors estaba herido pero sonriendo por la lucha, los demás miraron a un lado y notaron que eran dos ángeles guerreros uno era el compañero del Ángel que Keres había asesinado y el otro era el que había estado con Aurora hace un momento -Son guerreros, hermanos antes nosotros hay cazadores de demonios- Dijo Mors sonriendo e invocando sus cadenas -Malditos, mataron a mi compañero- Dijo un cazador -¿Compañero?- Luciel miró al ángel que yacía a los pies de su hermano, -Si ese era su compañero, entonces ese otro cazador debe tener un ángel guardián de compañero, podría ser ella- Pensó , -Se los encargo- Dijo Luciel -¿Qué?- Lycoy miró a su hermano, -¿No quieres matarlos? -Somos cuatro contra dos, sera aburrido y yo me aburro con facilidad- Luciel caminó hacia el bosque dejando a sus hermanos atrás -Tiene razón- Dijo Keves, -Sera aburrido, somos más que ellos. -Tú ya mataste a uno, yo y Lykoy mataremos a estos- Dijo Mors -Ese fue un accidente- Contestó Keves -No me interesa tus excusas, ve con Luciel o búscate algo más para matar- Contestó Lykoy Keves era el menor de sus hermanos y el más ambicioso de ellos, tenía envidia de Luciel por heredar el trono, envidia de Lykoy y Mors por ser los dos generales con más legiones del infierno mientras que él era un demonio conocido solo por ser hijo de Lucifer y tener apenas una legión, odia ser el último, lo odia tanto como para imaginarse incontables veces como asesinaba a sus hermanos y le arrebataba todo lo que poseían. Keves camino hasta que vio a Luciel caminando cerca de la debil luz de la luna estaba cubierta de nubes y la oscuridad reinaba ese bosque, parecía estar buscando algo y quería saber que era pero hizo un movimiento sin pensarlo pisando una pequeña rama que alerto a Luciel, esos ojos rojos como la sangre brillaban en la oscuridad, buscaba aquel ser que lo asechaba, tomó su espada y camino lentamente hasta los arbustos dónde estaba escondido Keves hasta que escucho unos pasos dirigirse a él, al mirar la luz de la luna reflejo una hermosa figura con dos enormes alas, Luciel rápidamente se alejó de los arbustos esa distracción le salvó la vida a Keves, Luciel apunto al cuello de Aurora con su espada, ella estaba asustada mientras él la miraba fijamente a esos ojos que no lo dejaban pensar hace días, Aurora observo aquellos brillantes ojos rojos fijos en ella. -No quiero morir- Dijo Aurora -No pienso matarte- Contestó guardando su espada, -¿¡Qué demonios estoy diciendo!?- Pensó Luciel , Aurora permaneció en el mismo lugar, eso hizo que Luciel dudara, -¿Por qué no tienes miedo? -Dijiste que no piensas matarme. -Podría hacerte algo peor. -¿Hay algo peor que la muerte? -Tú naciste hace poco, ¿No? Aurora lo miró, ¿Tanto se notaba que ella era tan inexperta en la vida?, miró a un lado y notó que la aldea comenzaba a iluminarse, -¿Que sucede ahí? Luciel miró la aldea sabía que sucedería y a quien, -Van a matar a una humana. -¿¡Porque la matarían!? -Ella asesino a su esposo e hijo. -¿Por qué?, ¿Por qué haría algo así?- Aurora estaba asustada -Un demonio la tentó, pero son ellos quienes deciden dejarse llevar o no. -Debo ayudarla- Aurora extendió sus alas y en el momento en que se elevó sintió una fuerte hagarre en su cintura que bajo todo su cuerpo a la tierra, miró hacia atrás y vio a Luciel quien la detuvo- Keves intento ver con quién se encontraba su hermano pero las nubes volvieron a tapar la luna y el paisaje se volvió oscuro -¿No sabes nada de los humanos? -¿Qué? -Si ellos te ven, si ellos ven tus alas te las arrancarán y no podrás hacer nada porque naciste para protegerlos no dañarlos. -Ellos son seres inocentes, no saben lo que hacen. -No importa si lo saben o no, ellos lo aran de igual forma- Luciel no quería soltarla, -No vallas. -Nací para protegerlos- Aurora tomó las manos de Luciel y las alejo de ella, -Debo ayudarla- Extendió sus alas y voló a la aldea al llegar vio a una mujer golpeada, atada a un gran trozo de madera y rogando piedad mientras los aldeanos gritaban insultos y varios comenzaba a prenderle fuego a las maderas para matarla Luciel no lo dudo un segundo y fue hacia la aldea, él se escondió entre las sombras mientras que Aurora caminaba entre los humanos hasta llegar a la mujer -Un ángel- Susurró una persona, otro tocó las alas de Aurora mientras que otra persona le arrancó varias plumas a sus alas, Aurora sintió dolor y solo se alejo de ellos pero todos comenzaron a rodearla -Es seguro que sus plumas pueden curar enfermedades. -Son tan suaves. -Dios nos la envío para nosotros- Dijo otro Aurora estaba asustada y dio un paso atrás, -Yo no…- Hasta que un hombre estiró el alas de Aurora para que le arrancarán más plumas, las alas de un ángel son sensibles principalmente al dolor por eso son tan delicadas en el momento en que el hombre hizo eso una mano atravesó su cabeza repartiendo sus sesos por todas partes -Un, ¡Un demonio!- Gritó una persona corriendo y todos comenzaron a hacerlo, pero Luciel fue tras ellos y los mato uno por uno con sus propias manos, no distinguía a los humanos de presas en ese momento, estaba furioso y no pararía hasta dejar de escucharlos, Aurora presenció por primera vez la muerte y al mismo tiempo la crueldad, y por un momento se preguntó -¿Los demonios son malvados o los humanos lo son más?- Miró hacia atrás y vio a la mujer a punto de desmayarse camino hacia ella y antes de llegar un demonio tomó la mano de Aurora y la alejo del fuego, ella lo miró era Lujon él demonio que la había tentado -No la salves, esto es algo que ella debe pagar y yo debo comer- Le sonrió y la alejo de la humana mientras lentamente su cuerpo se prendía fuego y el olor de la carne quemada se apoderaba de aquella aldea, la sangre mancho la tierra al igual que el cuerpo de Luciel, comenzó a buscar a Aurora y notó que Lujon sostenía la mano de ella, fue hacia ellos y apunto al cuello de Lujon con su espada, -Cálmate- Dijo Lujon -¡Suéltala!- Luciel inclinó tanto su espada que lentamente corto un poco el cuello de Lujon dejando escapar una gotas de sangre, Lujon soltó la mano de Aurora y sonrió -Lo prohibido es lo más delicioso- Dijo Lujon alejándose de ellos, Luciel frunció el ceño y miró a Aurora -Eres una idiota -Yo. -No te lo pregunte- Dijo Luciel tomó la muñeca de Aurora y la alejo de la aldea llevándola al bosque, -Pronto vendran- Luciel la lleva hasta un lago no muy lejos de la aldea -¿Por qué?- Preguntó Aurora -No se de que hablas. -¿Por qué me protegiste? -No lo hice, odio a los humanos- Pero permaneció al lado de Aurora Aurora prefirió no preguntar más, solo guardar silencio y procesar lo que había vivido en ese lugar, ambos permanecieron en silencio mientras contemplaban el cielo reflejado en el lago, poco a poco Aurora comprendió sentimientos y acciones que antes no comprendía y al cabo de unas horas la luna comenzó a ocultarse del sol y la oscuridad se aclaraba poco a poco -Debo irme- Dijo Aurora levantándose, extendió sus alas, estaba a punto de volar hasta que Luciel tomó su brazo -Quiero volver a verte- Dijo aquel demonio Ella lo miró miro y sonrió, -También quiero volver a verte- Luciel rápidamente la soltó y sus mejillas se habían sonrojado un poco -¿Donde? -Hay una aldea al norte, llamada Nix, posiblemente tendré un ángel guerrero que me cuide pero suelen recorrer las áreas siempre así que estaré sola. -Ahí estaré- Lucien caminó alejándose de ella, Aurora asintió hasta que Luciel desapareció entre los árboles y ella se elevó al cielo Keves: Caminó hacia la aldea y solo vio muerte y destrucción, -Esto tiene el nombre de Luciel por todas partes- Susurró Keves, miró el cuerpo de un ser humano incinerado y todos los demás descuartizados por todas partes y cerca del que estaba quemado había plumas blancas, -Estas son las plumas de un ángel- Dijo Kaves las miró y luego las guardo decidió volver con sus hermanos, la masacre de esa aldea solo traería la presencia de ángeles guerreros y quién sabe que otro tipo de seres, volvió con sus hermanos en el camino encontró a Luciel, -Veo que te divertiste- Dijo Keves mirando de arriba abajo el cuerpo cubierto de sangre humana de Luciel -Creo que Luciel la paso mejor- Dijo Mors detrás de él, venía Lykoy arrastrando el cuerpo de ambos ángeles cazadores muertos -Ese aroma- Dijo Lykoy, miró a un lado y notó un pueblo silencioso y consumiéndose en llamas, -Debiste estar muy aburrido- Dijo su hermano sonriendo -Volvamos, la luz del sol me molesta- Dijo Luciel un portal se abrió ante ellos y los cuatro volvieron al infierno, los cuerpos de los guerreros serian una festín para sus mascotas, el infierno se doblegó a ellos y festejaban ante las hazañas de Luciel y sus hermanos, la muerte siempre era celebrada en el infierno, mientras Luciel observa a los demonios celebrarlos el solo pensaba en la tristeza que reflejo Aurora al presenciar la muerte, luego recordó que al caer la noche la volvería a ver eso dibujo una pequeña y fugaz sonrisa en su rostro una sonrisa que sus hermanos notaron.
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