Aquel ángel había vuelto al plano celestial, miró a su alrededor pues sentía que un ser la estaba observando.
-Veo que volviste a lastimarte- Dijo un ser celestial acercándose a ella
-Fue un accidente- Dijo el ángel
-Aurora se que no llevas mucho tiempo de vida aquí, pero deberías cuidar más de ti, los peligros acechan principalmente en el plano terrenal y tú eres un ángel destinado a proteger a los humanos, ¿Cómo lo aras si ni siquiera puedes cuidar de ti?- Dijo aquel ser llamado Rael observando los rasguños en su pierna
-Estaba observando una aldea ya que sentí mucho conflicto en aquel lugar, pero una presencia me obligó a esconderme y lo hice en un árbol el problema fue que la rama se rompió.
-¿Presencia?
-Era un demonio, casi me mató, pero algo le hizo cambiar de opinión y me dejó vivir.
Rael la miró fijamente, -Aurora los demonios son seres crueles por naturaleza, son criaturas que se alimentan y viven de la muerte y miseria de otros, es imposible que él te haya dejado vivir.
-Así paso, estuvo a punto de matarme y luego me dijo que los ría la próxima vez que me vea- Aurora solo sonreía
-Debió haber estado acechando esa aldea para matar a los humanos, iré a custodiar ese lugar y tú irás a otra aldea.
-Pero…
-Aurora irás a otra aldea y la custodiaras yo iré a esa y si vuelve lo matare- Rael coloco su mano sobre la cabeza de Aurora, -Solo quiero protegerte, hay mucho que debes aprender antes de volar sola por el mundo de los humanos.
-Lo se, pero estamos para protegerlos aunque nos cueste la vida, esa es la tarea enmendada por nuestro padre
-Te diré algo y tal vez te duela, pero los humanos no son de confianza se matan unos a otros y usan el nombre de nuestro padre en vano, no confíes en ellos, no sería la primera vez que matan a uno de los nuestros a causa de su propio egoísmo y avaricia.
-Entiendo.
-No se lo digas a los demás o las cosas empeorarán, sabes que Gabriel te mantendrá vigilada por mucho tiempo y Rexu irá a buscar al demonio.
-Gracias por cuidar de mi.
-No dudes en venir a mi cuando lo necesites- Rael se alejó de Aurora para informar el cambio de ambos al caer la noche en el plano terrenal
Plano infernal:
Luciel se encontraba cerca de los campos de entrenamiento, tenía sexo con un demonio mientras intentaba mantener ocupada su mente, al terminar simplemente abandono al demonio y se dirigió a sus aposentos parecía estar decepcionado e irritado
-¿Acaso el sexo no fue bueno?- Preguntó Mors
-Nada es bueno en este basurero- Dijo Luciel
-Te has estado comportando extraño desde que volviste del plano terrenal, ¿Hay algo que quieras decirme?
Luciel miró a su hermano, -Nada.
Mors permaneció en silencio mientras Luciel se alejaba de él, claro que algo había sucedido pero no pensaba meterse en la privacidad de Luciel, ya tenía bastantes problemas con las invasiones a las aldeas por los demonios susurrantes, los ángeles custodiaban muy bien las aldeas y la religión predominaba sobre todos la diferencia era que se abusaba de esa creencia y eso le venía de maravilla a Mors
Luciel estaba en sus aposentos rodeado de demonios lujuriosos pero no mostraba interés en aquellos demonios, todos se acercaban a él con claras intenciones y deseos carnales pero por un momento aquellos ojos lilas volvieron a pasar por su cabeza y sin pensarlo mató a uno de esos demonios quebrando su cuello, -Largo- Dijo Luciel arrojando el cuerpo del demonio lejos de él, -Debo eliminar esa molestia- Dijo Luciel pensó que tal vez ella era un ángel que custodiaba aquella aldea, un portal se abrió ante él, lo atravesó así volvió a la misma aldea, el sol estaba cayendo y la noche anunciaba su presencia, pero al estar esperándola una presencia lo alerto, un ángel diferente a ella, más alto, entrenado, armado y atento en menos de un momento el ángel había sentido la presencia de Luciel, se posiciono y fue con rapidez hacia él, Luciel tomó su espada y detuvo el ataque de aquel ángel.
-Asi que eres tú- Dijo Rael mirando fijamente a Luciel
Luciel sonrió, -No se quien carajos eres, pero matarte no será un problema.
-No soy un ángel protector- Dijo Rael, -Soy un guerrero de Dios, cazar demonios es mi trabajo- Rael fue directo a Luciel y ambas espadas chocaron provocando fuertes chispa, Rael pateó el estómago de Luciel golpeándolo contra las rocas un látigo fue directo al cuello de Rael y lo azotó contra los árboles, Luciel estaba contento, una buena distracción es lo que necesitaba, fue contra Rael y notó que varias ramas de los árboles habían atravesado su estomago.
Rael se levantó y miró de reojo a Luciel quien lo acechaba cómo si fuera un animal hambriento y él su presa, sería difícil que las heridas de Rael se curarán en medio de una pelea pero aún así seguiría, sabía que ese demonio había vuelto por Aurora y no permitiría que la tocará.
-¿Qué quieres?- Preguntó Rael
-El ángel de ojos lilas, ¿Dónde está?- En el momento en que escucho esas palabras Rael fue contra el ignorando el dolor de sus heridas, Luciel coloco su espada en medio para detener su ataque, era fuerte muy fuerte, pero Luciel no había sido nombrado futuro rey del infierno por nada, tomo la cabeza de Rael con una mano y golpeó contra el suelo, apunto su espada a la cabeza mientras Rael atravesaba el estómago de Luciel con su espada, ambos se miraron fijamente, hasta que una voz los separó.
-¡Rael!- Dijo Aurora, había sentido el olor de la sangre de Rael y se preocupo por él, desobedeciendo sus órdenes, ella siguió el rastro de sangre y destrucción hasta que los encontró
-Aurora- Dijo Rael
Los ojos rojos de Luciel brillaban en la oscura noches mientras la observa, los ojos azules de Rael estaban concentrados en ella hasta que escucho a Luciel susurrar al verla
-Aurora- Susurro Luciel mientras seguía mirandola
Rael rápidamente lo golpeó en la cara y pateó el pecho de Luciel alejándolo, voló hacia Aurora la tomó de la cintura y la llevo lejos del lugar al llegar a un lugar seguro Rael la miró furioso, mientras intentaba detener el sangra en su abdomen
-¿Por qué desobedeciste?- Preguntó Rael furioso
-Y-yo sentí el aroma de tu sangre y tenía miedo- Aurora estaba asustada
-Me crearon para cazar demonios Aurora, conozco los riesgos y tu también, no debis…
-¿¡Entonces porque me proteges tanto!?, Conoces los riesgos de los ángeles que protegen a los humanos, lo sabes y aún así ¿Tienes el descaro de preguntarme porque desobedecí?- Las palabras de Aurora fueron directas, Rael dio un paso hacia ella, Aurora dio un paso atrás, conocía los rumores, Rael es un cazador de demonios que no conoce la piedad a sus enemigos, el castigo para aquellos de desobedecen las órdenes directas de un comandante de la legión de ángeles de Dios, él más fuerte entre ellos, más frio que el hielo y más duro que un diamante, pero algo en Aurora lo volvía débil y blando, cómo si ella fuera su debilidad, él siguio caminando hacia ella, extendió sus brazos y la abrazo
-Tú eres una molestia, ¿Lo sabías?- Rael se había vuelto él ángel más cercano a Aurora, tanto como para estar pendiente de ella a cada momento
Luciel:
Permaneció en la misma posición en la que lo dejo Rael antes de escapar para llevar a un lugar seguro a Aurora, estaba mirando el cielo y recordando el rostro que aquel ángel que no podía sacar de su cabeza, -Aurora- Susurro Luciel