PRIMER BESO

2085 Words
Plano infernal: Lykoy observaba a su hermano mayor, cada día parecía estar más distante -¿No crees que está muy distante?- Pregunto Lykoy -Él siempre ha sido así- Contesto Mors -Está vez es diferente, cómo si estuviera triste- Mors comenzó a reír como si escuchará una broma de su hermano -¿Luciel triste?, Vamos solo está ocupado un futuro rey ni siquiera tiene tiempo para él mismo. -Ni siquiera tiene sexo- Dijo Lykoy -Bueno, tal vez si sea un poco raro, suele hacerlo todos los días. -Puede que sea algo más- Dijo Keves -¿Qué quieres decir?- Mors miro a su hermano menor -¿Y si está enamorado? Lykoy y Mors rieron juntos, -Imposible- Dijeron juntos -Solo esperemos, puede que nuestro querido hermano mayor nos sorprenda- Keves miro a Luciel quien a pesar de ocultarlo Keves había notado que tenía una pluma blanca en su mano Luciel se encontraba en sus aposentos intentando distraerse pero solo pensaba en ella, en esos hermosos ojos lilas, cómo la electricidad recorrió su cuerpo al tomar su mano, todo se volvió extraño, por primera vez en cientos de años Luciel estaba asustado. Toc, Toc, estaba tocando la puerta pero antes de rechazar a quien sea que estaba del otro lado las enormes puertas se abrieron era su madre Lilith. -Cariño, cuánto tiempo. Luciel la miro sin expresar ningún tipo de sentimiento, -¿Qué se te ofrece madre? -Jamás hago este tipo de visitas a menos de que sea estrictamente necesario- Lilith lo miro, esos ojos verdes parecían penetrar los suyo y ver en su interior -Continua. -Confió en qué conoces las reglas. -Si. -Los seres celestiales son criaturas complicadas al momento de tratar, son creados principalmente para proteger a los humanos y aniquilarnos, nosotros también y los humanos son seres despiadados y se les a otorgado el libre albedrío cómo si se lo merecieran. -¿Cuál es el punto? Lilith lo miro y camino hacia él, -Cada vez que vuelves del plano terrenal el olor de un ángel se vuelve más fuerte- Acaricio la mejilla de Luciel, -Así como conoces las reglas, también conoces el castigo- Después de decir esto Lilith abandonó el aposento de Luciel mientras él permanecía sin expresión observando la puerta cerrada Así las horas y los días pasaron a pesar de hacer su trabajo el cual era excesivamente exhaustivo nada lograba distraerlo, ambos no se habían visto por varios días pero en Luciel se volvía eterno e insoportable, cada día miraba la pluma de Aurora y cada día tenía más deseos de verla, evitarla no era una opción necesitaba verla por más riesgos que el corriera, coloco sus dedos en su boca y silbo con fuerza llamando a su súbdito más leal, Bel, las puertas se abrieron y el entro -Amo, ¿En qué puedo servirle? -Está noche vendrás conmigo al plano terrenal. -Si amo. Plano celestial: Aurora estaba sentada entre las nubes observando a los humanos caminar en los campos de flores recordando aquel demonio y sus palabras esas palabras solo la confundían más, los días habían pasado y ambos no se habían visto por bastante tiempo, cada vez que pensaba en Luciel se sentía extraña, lentamente Rael se acerca a ella hasta sentarse a su lado sin que ella se percatara -¿Qué es lo que te preocupa tanto?- Pregunto Rael, Aurora lo miro sorprendida y comenzó a reír -Siempre notas todo- Dijo Aurora -Eres muy obvia- Rael la miro, apoyo su mano sobre las nubes detrás de ella acercándose, -Y bien, ¿Qué te sucede? -Rael, ¿Qué sabes del amor? -¿Amor?- Miro a los humanos, -Es un tema complicado para los ángeles hablar de algo que tenemos prohibido sentir. -¿Tú no lo sientes?, Ante la pregunta de Aurora, Rael la miro y sus mejillas se sonrojaron, -He visto a varios humanos enamorados y suelen ser más felices y sonrientes, sobreprotectores y son su debilidad aunque otros se obsesionan y llegan al grado de matarlos si no corresponden ese amor, es extraño. -Los humanos son seres complejos y no todos son iguales, pero a diferencia de nosotros ellos pueden amar de diferentes maneras no solo una, así como enamorarse varias veces, nosotros no tenemos esa capacidad, somos eternos y amamos eternamente tal vez por esa razón nos es difícil comprenderlos. -¿Entonces aún no te has enamorado? -Amamos a nuestro padre. -Sabes a qué me refiero Rael. El corazón de Rael latió rápidamente, esas preguntas solo lo alteraban así que decidió contratacar para evitar contestar, ¿Porque preguntas estás cosas? -Escuche que abecés uno se enamora sin saberlo y quería saber que se siente. -Aurora. -¿Si? -¿Acaso tú estás enamorada? -Yo…, yo no lo se- Ella siguió observando a los humanos, -Es por eso que necesito saberlo. Rael la miro con una mezcla de dos emociones difíciles de procesar para él, una la tristeza al no saber quién era y la otra era felicidad tal vez y solo tal vez podría ser él, aún así él conocía las reglas, -Intenta mantenerlo oculto y no se lo digas a nadie, ¿Entendiste? -Si- Ella lo miro y le sonrió levemente, era hora, debían custodiar a los humanos, las noches eran las más peligrosas y propensas a la aparición de demonios y en varias aldeas se habían reportado demonios de la lujuria que corrompían a los humanos -Ve con cuidado- Rael fue con los demás ángeles guerreros, Aurora se levantó y extendió sus alas para volver al plano terrenal Aurora se encontraba con un ángel guerrero, ella observaba a los humamos entre ellos dos que destacaban para ella, dos jóvenes que se amaban pero no podían estar juntos, ella los observo por un momento mientras ambos hablaban para huir del lugar donde si sean aceptados -Sera difícil- Susurro el ángel guerrero Aurora lo miro, -¿Que quieres decir? -Por alguna razón egoísta los humanos decidieron que el amor debe ser correspondido por el género opuesto así como quienes nacen diferentes serán tratados diferente, dónde las mujeres sean menos que el hombre, los animales inferiores y comestible, por naturaleza los humanos son egoístas. -¿De verdad es así?- Por cada palabra que salía de la boca del guerrero Aurora sentía más temor por aquellos seres que debía proteger -A lo largo de mi eternidad los he visto, cada vez peor y muy pocos ganan el perdón o la entrada al cielo los demás son simplemente asquerosos. -Tú eres el compañero de Rael, él me ha dicho que tenga cuidado con los humanos aunque no de esa forma. -Él ha visto lo mismo que yo. Aurora los observo y se acerco a ellos junto al ángel guerrero -Está noche huiremos, tengo un pequeño barco de madera en las costas escondido entre las rocas, escuché que hay una isla donde podemos ser nosotros mismos- Dijo uno de los jóvenes con una sonrisa -¿Podremos?- Pregunto el joven -Nos tenemos el uno al otro, claro que podremos- Ambos sonrieron y se tomaron de la mano, pero un hombre los miro de forma extraña y ellos se separaron, sabían que está noche se reunirán, así que solo quedaba esperar un par de horas, esa noche Aurora y el ángel esperaron. -¿Crees que lo lograrán?- Pregunto Aurora -Eso dependerá de ellos, no podemos interferir. Ellos esperaron hasta verlos y así fue, Aurora vio a uno de ellos escapar y buscar al otro cuando todos estaban dormidos, se miraron por la ventana tomando las pocas cosas que podían llevar con ellos mismos, sigilosamente y a escondidas pasaban la aldea intentando llegar a la costa, pero en aquella aldea ya existían las sospechas sobre esos jóvenes, aquel hombre que los había visto sospecho de ellos al verlos tan felices y juntos, mientras Aurora y el guerreros los observaban avanzar detrás de ellos a pocos metros aquel hombre los seguía con un hacha, Aurora al verlo extendió sus alas, pero aquel guerrero se lo impidió. -¡No podemos interferir!, Nosotros los protegemos de los demonio, no de ellos mismos. -No, eso no es un demonio, ¡Es un monstruo!- Dijo Aurora apuntando a aquel hombre que planeaba matarlos, él guerrero vio el miedo y la ira en su rostro, -No dejaré que les arrebate la vida, no tiene derecho. Entre los arbustos del bosque Aurora y el ángel guerrero eran observados sigilosamente. Aquel ángel lentamente comenzó a soltar a Aurora, -Un monstruo- Miro al hombre, poco a poco el ser humano se ha transformado en aquello a lo que le teme, aquel ser ante sus ojos ya no era humano, era un monstruo, Aurora voló hacia el hombre quien estaba detrás de los jóvenes a punto de matarlos, ella no llegaría su corazón estaba al máximo y las lágrimas de sus ojos nublaron su vista, escucho un golpe certero pero no vio nada, se detuvo asustada intentando contener el llanto -No…- Esa palabra broto de la boca de Aurora, -P-por favor- Limpio rápidamente sus ojos y vio a Luciel delante de ella, una de sus manos estaba bañada en sangre de aquel hombre quien yacía muerto a sus pies, mientras los jóvenes no se habían percatado de que un ángel y demonio estaban detrás de ellos, solo subieron al bote y lentamente remaron lejos de aquella aldea, -Luciel…- Murmuró Aurora, él camino lentamente hacia ella y limpio una lágrima que se derramaba en su mejilla con su muñeca para no mancharla -Por alguna razón, no soporto verte llorar- Dijo Luciel, levanto su mano y acaricio la mejilla de Aurora -Volviste- Lo recordó y rápidamente miro hacia atrás creyendo que aquel ángel iría por la cabeza de Luciel pero el ángel lo miraba sorprendido, aquel guerrero había murmurando palabras, palabras que Luciel no comprendió pero Aurora si, él guerrero extendió sus alas y simplemente alejo pocos metros de ellos, Aurora siguió mirando al ángel hasta que sintió un peso en su hombro y pecho, la respiración de Luciel en su cuello -Deseaba verte- Susurro Luciel, quien recostó su cabeza sobre ella -También quería verte- Contesto Aurora, cuando el levanto su cabeza para mirarla directamente a los ojos, ella vio por primera vez un rostro sensible, aquellos ojos rojos sangre que parecían buscar a quien matar se habían vuelto dulces y brillantes de la nada el rojo se había vuelto su color preferido -Lamento que presenciaras otra muerte- Luciel intento ocultar sus manos repletas de sangre -No- Dijo Aurora, -Puede que sea horrible lo que saldrá de mi boca, pero si era la única forma de detenerlo entonces esa fue la mejor decisión- Al escucharla Luciel se sorprendió, ella era el primer ángel en decir aquellas palabras, palabras que le quitaron la culpa de encima -Algo en ti cambio. -¿Es malo? -No. -Necesito tu ayuda- Luciel la miro y antes de contestar, Aurora siguió, -Aquel demonio en el bosque dijo que me amas. -…- Luciel no dijo nada solo siguió mirándola -Pero, ¿Cómo se si te amo?, Cada vez que pienso en ti me siento extraña- Luciel rodeo la cintura de Aurora con su mano y la acerco a él mientras con su otra mano la colocaba en el mentón de Aurora hasta que sus dedos llegarán a sus suaves y rojas mejillas y las apretó suavemente exponiendo aún más sus labios, se acerco lentamente a su boca, parecía estar evaluando su boca pero en realidad estaba resistiendo esos salvajes deseos de besarla, por primera vez en su vida aquel demonio que vivió una vida promiscua y libre pediría permiso -¿Puedo? Aurora estaba nerviosa, muy nerviosa y podría sentir la respiración cálida de Luciel mientras él sentía el corazón de Aurora, -Si- Susurro Aurora, Luciel probó los labios de aquel hermoso ángel la calidez recorrió su cuerpo, ella esperaba un choque de labios pero ese demonio le dio más que eso, introdujo su lengua dentro de la boca del ángel su lengua danzaba con la de Aurora, ella coloco ambas manos en las mejillas del demonio, por un momento se detuvieron y se miraron fíjense una mirada de tan solo un segundo un segundo en el que Aurora vio el rostro de un demonio que expresaba más que agresividad e odio, la miro como si le estuviera rogando volver a besarla, bajo la débil luz de la luna esa fue la primera experiencia de amor que sintieron Aurora y Luciel, en ese momento comprendieron que se amarían eternamente.
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