También es mi sobrino

1506 Words
Me encontraba en la cocina preparando la cena, había optado por preparar ensalada con puré de patatas y salmón en final hierbas, algo que me encantaba. Para Toño había preparado algo de carne en lugar del salmón, ya que era alérgico a los mariscos. En el momento en que había terminado de preparar la cena, me dirijo a la sala para informarle a mi pequeño y tierno sobrino que ya podía lavarse las manos e ir al comedor. - Cielo, ve a lavarte las manos. Serviré la cena dentro de poco – suena el timbre. - Si tía – sale corriendo para hacer lo que le había ordenado. Mientras él iba a lavarse sus manos, yo me dirijo a la puerta para ver quién era. Miro por la pantalla que tenía instalada y le doy cuenta de que era Sergio Martínez. Inconscientemente, sonrío al saber que estaba en lo cierto, después de todo, este hombre pretende analizar y criticar mi manera de cuidar al pequeño Toño. - ¿Qué haces aquí? – pregunto al abrir la puerta. - Vine a ver a Toño – responde. - Creí que los doctores suelen vivir horas y horas metidos en la clínica, bueno... Lo digo porque pareces ser el tipo de doctor que prefiere no salir de ese horrible lugar – comento con un poco de sarcasmo. - Para tu información no vivo ahí, ni tampoco suelo estará horas y horas como lo dices. Solo cumplo con mis turnos, nada más – responde enojado. - Ya veo... Sin embargo, no respondiste mi pregunta – menciono cruzándome de brazos y apoyándome en el marco de la puerta. - Vine por Toño, no te hagas ilusiones mujer – su comentario me hace reír. - ¿Ilusiones? ¿Yo? – me vuelvo a reír – querrás decir tú, porque ten por seguro – lo miro de arriba abajo – que no eres mi tipo y para tu información, el niño está bien y estaba por ser ir la cena, sin embargo, alguien ha optado por interrumpirnos – sonrío. - Es mi sobrino – respondo malhumorado. - También es mi sobrino – respondo. - Tú no llevas su sangre – da un paso adelante. - No, no lo tengo. Sin embargo, ¿Quién dice que una familia solo se conforma por los lazos sanguíneos? – pregunto mientras le acomodaba su corbata. - ¿Me vas a dejar entrar sí o no? – pregunta quitando mis manos de su corbata. - No tengo interés en ti, simplemente, detesto ver eso torcido – señalo su corbata – pasa – me hago a un lado – quédate con él mientras sirvo la cena – paso por su lado y no espero su respuesta. Voy hasta la cocina y comienzo a servir la cena para los tres. Llevo todo hasta el comedor y los llamo. - Está servido – menciono sin emoción alguna. - Vamos campeón, ve a lavarte las manos de nuevo – le ordena. - Ya lo hice – responde Toño. - Jugaste conmigo, así que ve a lavarte las manos de nuevo. Vamos – lo carga – iremos en un minuto – me informa y yo asiento. Me dirijo a lavarme las manos también y cuando regresé, ellos estaban tomando asiento. - Espero que no sea de tu desagrado, después de todo no sabía que vendrías – comento cortando la carne de Toño. - Entonces, ¿Por qué me serviste? – pregunta. - Recordé que Toño es alérgico, después de haber puesto en la estufa el salmón – coloco el plato frente a Toño y él comienza a comer con gusto. - ¿Segura? – sonríe de lado. - Totalmente – miento. Ninguno menciona una palabra más, todo estaba en silencio. Al terminar la cena, recojo los platos y me dirijo a la cocina para limpiar todo. - Deja que te ayude – menciona entrando a la cocina. - No será necesario, ve con Toño – respondo sin mirarlo a los ojos. - Deja de ser testaruda, el niño está concentrado en sus muñecos. Te ayudaré – toma una toalla de cocina y comienza a secar los platos. - ¿Cómo te fue en el trabajo? – pregunto como si nada. - ¿Por qué el interés? – pregunta. - Ninguno en realidad, solamente hago conversación – respondo entregándole un plato. - Estuvo tranquilo, regresaré en una semana – comenta. - ¿Una semana? – pregunto. - Si, Maximiliano me ha llamado – suspira – él y Deisy tardarán más en regresar. Una semana para ser exacto, pedí permiso para estar con Toño y cuidar de él – explica. - ¿Qué dijiste? – pregunto confundida. - Dije que volverán en una semana – repite con mal humor. - No puedo creerlo – murmuro en voz baja. Decido no hacer ningún comentario más, me quedo callada mientras terminábamos de limpiar. Una vez que conseguimos dejar todo impecable, él se va a jugar con Toño un rato, para después llevarlo a la cama. Aprovecho el espacio que me dejan a solas y llamo a Deisy. - ¿Una semana? ¿Es en serio? – pregunto enojada. - Lo siento, perdón por no llamarte antes – se ríe. - ¿Qué es tan gracioso? – pregunto irritada por su risa. - !Se lo he dicho! – grita y tengo que alejar el teléfono de mi oído. - ¿Qué le dijiste? – pregunto sin entender. - Le he contado sobre el bebé – el saber que su felicidad era debido a esa noticia, se me olvida por completo el enojo e irritación que tenía hace un momento. - Me alegro por ti – respondo sonriendo. - Lamento no llamarte con anterioridad – suspira – Maximiliano quiere que nos quedemos una semana para celebrar antes de que llegue el nuevo bebé a casa. ¿Crees que puedas cuidar a Toño unos días más? – me pregunta y su voz sonaba esperanzada. - Sí, está bien. Lo haré, sin embargo, esa no es la pregunta que debes hacer – respondo. - ¿Ah no? – menciona. - No – respondí. - Entonces, ¿Cuál es la pregunta que debo hacer? – pregunta. - Deberías preguntar si seré capaz de soportar a tu cuñado – comento. - ¿Vas a ser capaz? – pregunta burlándose de mí. - Eso creo – respondo. - Llámame por si sucede algo – estaba por colgar, sin embargo, ella vuelve a hablar – por cierto, Sergio es un buen tipo. Pienso que ambos harían una linda pareja – cuelga antes de que refute su teoría. Me quedo mirando el teléfono unos minutos, ya que me había impactado un poco su comentario. ¿Pareja? Ni loca comenzaría una relación con él u otro sujeto, no tengo interés en este momento. Mi único interés era el trabajo y ser la mejor en lo que hago. - ¿Sucede algo? – me asusto un poco al no haberlo escuchado antes. - No – respondo viendo fijamente todo su cuerpo. No podía negar, que estaba sexy y que era obvio que llamaba la atención de las mujeres. Después de todo, es atractivo. - Ya puedes irte – mencioné tras salir de la cocina. - Pienso quedarme – me detengo y me giro para verlo. - ¿Qué dijiste? – pregunto sorprendida. - Dije que pensaba quedarme esta noche – repite y yo me río. - ¿Crees que te dejaré quedarte en mi casa? – pregunto burlándome de él. - No pido tu permiso – responde con arrogancia. - Es mi casa, no tuya – me acerco a él. - Tío, ¿Te quedarás con nosotros? – pregunta Toño de la nada. - Lo haré campeón – responde sin dejar de mirarme. Simplemente, quería asesinarlo en ese preciso momento... No obstante, no tuve más opción que sonreír y aceptar el deseo de mi pequeño y adorable monstruito. - El tío Sergio se quedará solo por esta noche, ¿Te hace feliz? – le pregunto a Toño sin dejar de sonreír. - ¡Si! – grita y salta. - Bien, entonces el tío Sergio no tendrá problema en dormir en el sofá. ¿Verdad, tío Sergio? – pregunto fingiendo aún mi sonrisa de agrado – bueno... Lo menciono, porque como verás mi casa es más pequeña y solamente cuento con dos camas, y una de ellas es de Toño, la otra es mía – esperaba que con mi comentario simplemente se iría a su casa. - Ningún problema, puedo dormir en el sofá – sonríe de lado. - Bien, iré por una cobija para ti – paso por su lado. - A la cama campeón – alcanzo a escuchar decirlo. Entro en mi habitación por una almohada y una cobija, paso por la habitación que le instalé a Toño hace un tiempo y los observo a ambos acostados en la pequeña cama. Sergio estaba leyendo un cuento y Toño parecía feliz por eso. Sonrío ante la imagen que proyectaban ellos dos y me voy apenas él me ve.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD