¿A dónde fuiste?

1704 Words
- Narra Lupita - Después de haberle tirado la puerta en la cara, me regreso hasta la cama y me siento de mala gana. No podía creer que me había llamado tonta, cuando es claro que no lo soy. Entro en la ducha y me doy un baño con agua fría, necesitaba despejar la mente, sobre todo, mi mal humor causado por ese grandísimo idiota. Cuando terminé de ducharme, recordé que no tenía ropa para dormir. Envuelvo bien la toalla en mi cuerpo y decido ir tras Deisy por algo de ropa. No quería enfermarme por el clima, ya que siempre enfermaba por este clima. Sin embargo, el muy idiota choca conmigo por no estar viendo por dónde camina. Es tan idiota, que ni siquiera se dio cuenta de qué estaba desnudo frente a mí. Aunque si soy honesta, está muy bien equipado. No obstante, no es de mi agrado. - ¿Deisy? – vuelvo a llamar - ¿Deisy? – lo intento una tercera vez. - Solamente entra – el muy idiota abre la puerta y entra – no hay nadie. Entro tras él y observo que efectivamente no había nadie en la habitación. Siento como me arroja ropa, alcanzo a agarrarla antes de que cayera al suelo. - ¿Qué haces? – pregunto enojada. - Viniste por ropa, te la estoy entregando – responde y observo como comienza vestirse frente a mí.  - ¡¿Qué pasa contigo?! – me giro de inmediato para no verlo. - Me estoy vistiendo – responde. - ¿Qué no puedes vestirte cuando me vaya? – pregunto. - Ya me viste desnudo en el pasillo, ¿cuál es el problema? – menciona. - El problema es que no te tolero – respondo. Salgo de inmediato tras responderle, no quería ver su rostro más por este día. Entro en la habitación y comienzo a vestirme. Después tomo mi teléfono y decido llamar a Deisy para saber dónde está. El teléfono suena tres veces, hasta que consigue responder la llamada. - ¿A dónde fuiste? – pregunto en lugar de saludar. - Simplemente, nos fuimos – responde. - ¿Simplemente nos fuimos? – repito. - Si, simplemente nos fuimos – repite ella. - Deisy… - respiro profundo - ¿a dónde fuiste? – vuelvo a preguntar. - Estamos en un hotel – responde al fin. - ¿Un hotel? – pregunto. - ¿Tienes que repetir todo lo que digo? – pregunta. - No, es solo… Olvídalo, ¿Cuándo regresas? – pregunté tras llevar mi mano a mi frente. - En dos días, tal vez tres. Nos iremos apenas deje de llover, estaremos en una ciudad cercana. Así que, si pasa algo con Toño, solamente llámame – explica. - Está bien, ¿Cuándo traen a Toño? – pregunto tras recordar que el niño no estaba. - Mañana temprano, tomate estos días de descanso. No tienes que ir a trabajar – cuelga. - No puedo creerlo – suspiro. Dejo el teléfono a un lado y me meto bajo las cobijas de la cama. No tardo en quedarme dormida, puesto a que había tenido un día agotador. No solamente por el trabajo, sino también por la fiesta. Además de haber discutido con el idiota. Estaba durmiendo plácidamente, hasta que caen unos fuertes truenos, el cual me hace asustar y gritar, debido al susto. - ¿Qué pasa? – entra el idiota tras mi grito. - Yo… No es nada – evito su mirada. - Gritaste – entra en la habitación para verificar que no había nadie. - No hay nadie – menciono tras ver que entro en el baño. - Entonces, ¿por qué gritaste? – pregunta colocándose frente a mí. - Yo… - salto hacia él tras caer otro trueno, uno muy fuerte – lo siento, yo… - parecía que no quería dejar de tronar en toda la noche. - ¿Estás bien? – pregunta tras abrazarme. - No – me sincero con él. - ¿Vas a estar bien? – pregunta sin soltarme. - No lo sé, creo – respondo. - Acuéstate – me hace obedecerle. Me acuesto tal como lo pide, coloca la cobija sobre mi cuerpo y lo veo rodear la cama. - ¿Qué haces? – pregunto girándome para verlo de frente. - Solo duérmete – responde tras acostarse a mi lado. - He hecho una pregunta – exijo una respuesta. - Me iré si vuelves a preguntar – no sabía si estaba enojado o no por su tono de voz, sin embargo, me callo tras escuchar un fuerte trueno. - Gracias – menciono acercándome un poco a él. Cierro mis ojos e intento descansar, no obstante, mi cuerpo parecía que quería rechazar la opción de calmarse. Me sorprendo cuando observo que él se gira y me abraza con fuerza. - Duérmete, estoy aquí contigo – menciona. Por una extraña razón, mi cuerpo comienza a tranquilizarse tras su abrazo. Mi respiración, mi cuerpo y toda yo, se calma con su presencia en este momento. Lo cual hace que me duerma de a poco. Al despertar, sentía mi cuerpo muy pesado. Abro mis ojos y observo que él seguí a mi lado. Me levanto despacio para no despertarlo. Voy hasta el baño y me lavo la cara, al igual que los dientes. Hago mis necesidades y después me lavo las manos, para salir del baño. Observo que aún seguía durmiendo, lo detallo unos segundos y después salgo de la habitación. Me dirijo hasta la cocina para preparar el desayuno para ambos, ya que Deisy informo que no vendría en tres días, en lugar de dos días.  Justo cuando terminaba de preparar el desayuno, lo observo entrar en la cocina. Mi corazón comienza a latir con fuerza, tras recordar que anoche me abrazo para calmar mi miedo a los truenos. - Buenos días – saluda. - Buenos días – respondo. - ¿A qué horas traerán a Toño? – pregunta sentándose en la isla de la cocina. - No lo sé, puede ser en cualquier momento – coloco el desayuno frente a él. - Gracias – menciona. - ¿Café? – pregunto. - Sin azúcar por favor – de razón su amargura. - Aquí tienes – se lo entrego. - ¿Descansaste bien? – me pregunta. - Si – respondo – gracias – lo repito. - No hay problema – responde. - Te agradecería que no se lo menciones a alguien – comento tras servirme mi desayuno. - ¿Qué tiene de malo que sepan sobre tu miedo a los truenos? – pregunta alzando una ceja. - No hablo de mi miedo a los truenos – respondo sentándome a su lado. - ¿Ah no? – pregunta. - No – respondo. - ¿Entonces por qué lo pides? – sigue preguntando. - Me refiero a que dormiste a mi lado durante toda la noche – respondo sin prestarle importancia. - Bien, no hay problema – comenta. - Bien – menciono. Ambos comenzamos a devorar nuestros desayunos en total silencio. Ninguno menciona nada, ni siquiera un suspiro fuerte. Tras terminar el desayuno, él se ofrece a limpiar todo, lo cual no me niego. Regreso a la habitación para darme una ducha, sin embargo, antes de quitarme la ropa, regreso a la habitación de Deisy y Maximiliano por un vestido. Le envío un mensaje a Deisy, informándola de qué he tomado prestado algo de ropa y ella me responde informando que no había problema, también me informa que llevarían a Toño a mi casa en dos horas. Lo cual me da tiempo para arreglarme e irme a casa, y así esperar a Toño.   - ¿Quieres que te lleve? – me pregunta cuando paso por la sala de la casa. - No será necesario – respondo. - Puedo llevarte, no hay problema – insiste. - No, gracias. He llamado un taxi – señalo la ventana, la cual se podía ver el taxi parqueado afuera. - Bien, no importa – comenta. Salgo de la casa sin despedirme de él, me subo al auto y le doy la dirección de mi casa. Después de varios minutos, había llegado. Me bajo del auto y cancelo el valor de la carrera, después entro en casa y arrojo mi cartera a donde sea que caiga. Camino hasta mi habitación y comienzo a quitarme la ropa, me coloco ropa cómoda para estar en casa, sin embargo, que también sirva para salir de casa. Me entretengo leyendo un buen rato, hasta que escucho el timbre de la puerta. Me coloco de pie y voy hasta la puerta para abrir, ya que a la única persona que esperaba era a Toño. - ¡Tía! – grita al verme. - Hola niño grande – beso sus mejillas y una enorme sonrisa se dibuja en mi rostro – entra, te preparé unos bocadillos – él entra prácticamente corriendo. - Parece que te aprecia mucho – él de nuevo. - Si – no respondo nada más. - Deo ir a trabajar, vendré cuando salga – mete sus manos en los bolsillos de su pantalón – solamente para asegurarme que él está bien – su comentario me molesta y mucho. - ¿Insinúas que lo cuidaré mal? – pregunto ofendida. - No, solamente vendré a ver que está bien. Le dije a Maximiliano y a Deisy que también lo cuidaría – se da la vuelta y se va.  Sinceramente, no sabía si debía enojarme o no con él por su comentario. Al final, decido ignorarlo y entro en la casa. Voy directo a la cocina para prepararle una merienda a Toño, mientras él jugaba con los juguetes que traía en su bolso. Le preparé un sándwich con su jugo de naranja, su preferido. Él se lo come con mucho gusto y eso me hace feliz. Después de su merienda, comienzo a preparar el almuerzo para nosotros dos. Al terminar la hora del almuerzo, reposamos un rato y nos colocamos a jugar, hasta que sea la hora de hacer la cena y si soy honesta, algo me dice que la cena no será para dos personas, sino para tres. No me incomodaba, ya que, de una u otra forma, sentía que aún le debía por haber estado para mí la noche anterior.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD