Y yo soy la reina de Inglaterra

1520 Words
- Narra Sergio - Cuando atendí a la señorita Torres, sabía quién era ella. La reconocí del día de la boda entre Maximiliano y Deisy. Soy un hombre con una memoria fotográfica, sin embargo, parecía que ella no me recordaba. Me encontraba trabajando cuando recibí la llamada de mi Maximiliano. - Por favor, encárguese del paciente de la habitación trescientos dos – le pido a la enfermera de turno – y cuando tenga los resultados, me avisa. Gracias – contesto la llamada. - ¿Qué estás haciendo? – me pregunta, en lugar de saludar. - Estoy en el trabajo – respondo. - Ven a casa para cenar, los niños quieren verte – comenta. - Bien, iré cuando termine mi turno. - De acuerdo, acá te esperamos – menciona. - Bien – cuelgo. Una vez que termino la llamada, sigo trabajando. Mi turno terminaba en unas dos horas y aún tenía mucho por hacer. Seguí trabajando hasta que terminó mi turno, me quité la bata y la cambié por mi chaqueta. Luego salí hasta el estacionamiento para subirme en mi moto para después salir directo a casa de mi hermano Maximiliano. Aunque no lo demuestre, amo a mi familia y haría por ellos lo que deba hacer para que estén bien. Pero amo a mi sobrino y me gusta pasar tiempo con él. Llego rápido a casa de Maximiliano, gracias a mi amada moto. Lo que más me ayuda para relajarme, es hacer un viaje en mi moto. Me bajo de la moto y me acerco hasta la puerta principal, toco el timbre y espero a que me abra la puerta. - Ya llegaste – menciona al verme. - Si – respondo. - Entra – se hace a un lado. - Es muy tarde, ¿qué quieres? – entro y me siento en el sofá. - Necesito que me ayudes a cuidar a Toño por unos días – menciona. - Tengo trabajo – respondo. - Solo será por dos días, quiero hacer un viaje con Deisy y tener un tiempo para nosotros – insiste. - Ya te dije que tengo trabajo – repito. - Oye, solo es… - se calla al mirar ingresar a Deisy y por lo visto, no estaba sola. - Hola cariño – Deisy saluda a Maximiliano con un beso en sus labios – hola Sergio – me abraza. - Hola – respondo el saludo. - Buenas noches – saluda la señorita Torres. - Buenas noches, señorita Torres – respondo su saludo. - Hola Lupita, ¿cómo te sientes? – pregunta Maximiliano. - Hola Maximiliano, estoy mejor – responde. - ¿Recuerdas a mi hermano Sergio? – coloca su mano en mi hombro. - Sí, fue mi doctor cuando tuve el accidente – responde ella. - Si, lo fui – comento. - Lupita se quedará esta noche en casa – menciona Deisy mirando a Maximiliano. - Eres bienvenida siempre – responde él. - Gracias – menciona la señorita Torres. - Bueno, yo me iré – me coloco de pie. - Eso no será posible – menciona Maximiliano cuando agarra mi brazo con fuerza. - ¿Por qué no? – pregunto sin entenderlo. - Dije que necesito que me ayudes con Toño, solamente serán dos días – vuelve a insistir. - No… - me interrumpen. - ¿Saldrán? – le pregunta la señorita Torres a Deisy. - Quería hablarte sobre eso – responde Deisy. - ¿Sobre qué? – pregunta la señorita Torres. - Maximiliano y yo queremos hacer un viaje corto, solo nosotros. ¿Crees que puedas cuidar de Toño por dos días? – pregunta Deisy. - Claro, sabes que amo a Toño. Siempre cuidaré de él cuando lo necesites – su respuesta llama mi atención. - Entonces, ¿lo harás? – me pregunta Maximiliano – Lupita no podrá sola, necesitará de ayuda – pude sentir que sus palabras tenían un mensaje oculto. - ¿Ayudarías a Lupita? – me pregunta Deisy. - Yo… – mi mirada se va a la mujer que había a su lado – sí, está bien – termino aceptando. - Genial – menciona el idiota de mi hermano. - Si, genial – menciono lo mismo sin mucha emoción. - No necesitas hacerlo, si no es lo que deseas – expresa la señorita Torres cruzándose de brazos. - ¿Disculpa? – pregunto. - Dije que no necesitas ayudarme a cuidar de Toño, puedo sola. Después de todo, ya lo he hecho – me mira fijamente sin una sola expresión en su rostro. - ¿Quién dice que no quiero cuidar de mi sobrino? – pregunto con ganas de debatir su comentario y pensamiento. - Tú – responde. - ¿Yo? – pregunto confundido. - Si, tú – repite. - No recuerdo haberme negado – me cruzo de brazos. - Tu expresión y tu tono de voz es suficiente – da unos cuantos pasos hacía a mí. - No lo hice – también doy unos pasos. - Si lo hiciste – da otro paso. - No lo hice – repito. - Da igual que lo que haya mencionado, ha aceptado ayudarte – menciona Deisy para que detengamos nuestro debate. - Como sea – responde la señorita Torres mirándome de pies a cabeza – igual no pareces que sea alguien que le guste el compromiso, ni ser niñero – se gira hacia Deisy - ¿dónde dormiré? – pregunta. - En el segundo piso, primera habitación – responde Deisy. - Bien, gracias. Hasta mañana – me vuelve a mirar como si no fuera nadie importante. - Señorita Torres – la llamo por su apellido antes de que se fuera. - Déjale ese título a mi madre, después de todo, ella odia que la llamen señora – comenta. - ¿Entonces cómo debo llamarla? – pregunto. - Lupita – responde y después se va dejándome con la palabra en la boca. - Disculpa a Lupita, está cansada – menciona Deisy para disculpar a su amiga. - No importa, me iré – comento. - Deberías quedarte – me giro para ver a Maximiliano, quien sonreía – es tarde, además… - señala la ventana – ha comenzado a llover y estoy seguro de que viniste en tu moto – su sonrisa era más grande. - Maximiliano tiene razón, deberías quedarte. Al menos esta noche – Deisy apoya su comentario. - Puedes quedarte en la habitación contigua a la de Lupita, esa está libre – se acerca a su esposa y la abraza por la cintura sin dejar de sonreír. - Bien – respondo tratando de no darle importancia. No menciono nada más, simplemente paso de ellos y me dirijo hasta la habitación que me asignaron. Cuando subo las escaleras, pude verla tratando de quitarse los tacones, mientras estaba sentada en la cama. - ¿Piensas dormir con la puerta abierta? – pregunto apoyándome en el marco de la puerta. - No es de tu incumbencia – responde sin mirarme. - Solamente digo que serías una tonta por dejar la puerta abierta – observo como levanta su mirada para dirigirla hacía a mí. Ella se levanta y pude detallar, que aun sin tacones, tenía una altura adecuada, tal como me gustan. Altas para ser mujer, sin embargo, bajas para mí. - ¿Me llamaste tonta? – pregunta enojada, sin embargo, consigue ocultar sus emociones. - Si, lo dije – respondo. - ¿Y tú quién eres para llamarme tonta? – se acerca a mí, más de lo esperado. - Lo digo yo – respondo acercándome un poco a su rostro. - ¿Y tú eres? – su pregunta logra alterarme un poco. - Soy Sergio Martínez, un excelente médico – respondo. - Y yo soy la reina de Inglaterra – me empuja y cierra la puerta en mis narices. - Loca – menciono enojado. Entro en la habitación y cierro de un portazo. El carácter de esa mujer me sacaba de quicio, sin embargo, debo admitir que su físico la hace atractiva. Comienzo a quitarme la ropa para darme una ducha con agua caliente y así poder relajar mi cuerpo por tanto trabajo. Cuando termino de ducharme, salgo envuelto en toalla y me acerco a la ventana para ver como llovía. Sin duda alguna, si me hubiera ido a casa con este clima, tendría un accidente y uno feo. Después de unos minutos de estar observando por la ventana, salgo en busca de Maximiliano para pedirle algo de ropa prestada, lo que no me esperaba era chocar con esa mujer y caer al suelo. - ¡¿Qué rayos?! – se queja por el golpe. - Lo siento, no fue mi intención – me disculpo. - ¿Piensas quitarte o quedarte toda la noche encima de mí? – pregunta y trata de empujarme. - Dije que lo sentía – menciono tras levantarme. - Cúbrete – me tira la toalla. - Lo siento – me vuelvo a disculpar. - Pervertido – menciona al pasar por mi lado. - ¡No lo soy! – grito. - ¡Pues no es lo que parece! – me grita - ¿Deisy? – toca la puerta de la habitación matrimonial, sin embargo, no hay respuesta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD