Capítulo — Domando al Amor (Desde Mateo) La vi entrar detrás de mi hermana y sentí que la sangre me hervía. Era un volcán en erupción. ¿De verdad? ¿De verdad tenía que ser ella? La misma mujer que me había hecho reír después de años, la misma que me había dejado con esa imagen clavada de mi camisa cayéndole como vestido y mis medias hasta las rodillas. Yo, Mateo Iriarte, un hombre que había jurado desconfiar de todas las mujeres después de la infiel de Tatiana, había osado pensar que esta abogada podía ser distinta. Qué imbécil fui. Y ahora me entero que no es más que la traidora que casi destroza la vida de Clara y de Martín. No, no lo podía creer. La miraba y por dentro mascullaba insultos que querían salir de mi boca: "Devolveme mi camisa, devolveme mis medias y las prendo fuego.

