Rebeca volvió a casa. En sus recuerdos de juventud, antes de Gadiel, antes de Erick, cuando era una niña, lo único que le molestaba eran los gritos de Maya, su madre, cuando ella llevaba el cabello suelto y despeinado. Sonrió. A pesar de todo, en aquella época ella era feliz. Le gustaba leer. Le gustaba cantar incluso si desafinaba. Amaba escribir. Sus días favoritos eran los de lluvia. Significaba que podría quedarse durmiendo un poco más en lugar de levantarse para ir al colegio. Le gustaba su colección de Barbies. Le gustaban las películas de princesas y ver Disney Channel todas las tardes. Cuando se es adulto se extraña la niñez y la felicidad de esa época dorada. Amaba vivir sin preocupaciones y sin el corazón roto. Rebeca se recostó en la cama y sacó de su mesita de noche un libr

