Se preparó para volver a casa, ropa metida en la maleta y un boleto de avión esperando sobre la mesa. Le vendría bien rentar un coche y conducir, y pensar en el camino, pero capaz y se arrepentía por lo que era mejor gastar mucho más dinero en el vuelo y así irse a ver a sus padres en su pueblo natal. Tomó sus cosas y salió de su pequeño apartamento, rodó su maleta hasta la calle y pidió un taxi para ir al aeropuerto. Conectó sus audífonos y escuchó música todo el vuelo, recordando todo el trayecto, que aunque rápido, fue más que suficiente. Rebeca fue directo a la casa de sus padres, en el mismo sitio, sintió nostalgia al ver el patio con las begonias y el columpio dónde solía sentarse. El césped le hizo ver figuras de dos niños ahí tirados riendo viendo el cielo. Todo, incluso su árbol y

