Hacer el amor va mucho más allá de desnudarse la piel y fundirse en uno solo. Eso podría hacerse todo el tiempo, pero lo que había sucedido en la noche entre Erick y Rebeca había sido más que simple química. Al despertar, Rebeca sintió los brazos de Erick rodeándola, todavía dormido. Sonrió. Estaba triste antes de irse del karaoke, pero luego de que la animara y la convenciera de quedarse, la sensación que tuvo con su frío reencuentro le pareció algo irreal. —¿Ya te vas? –La noche anterior ella estaba por regresar a su casa, así que cuando Erick le preguntó solo asintió. —Que mal, sé que te gusta cantar. —La última vez que nos vimos me dió la sensación de que estabas enojado conmigo. —Dame algo de crédito y date algo de crédito. No nos habíamos visto en diez años. –Le contestó mientr

