— ¿La mataste?— preguntó Stiles.
— No lo sé, sólo desperté— explicó—. Sudaba como loco y no podía respirar.
Típica conversación para entrar a la escuela y caminar hacia nuestra primera clase, ¿no?
— Jamás había tenido un sueño como ese.
— ¿En serio?, yo sí. Bueno, pero terminan diferente.
Miré extrañada a Stiles. ¿Qué cosas sueña este chico?, no importa, es mejor no saberlo...
— Stiles, no vuelvas a dar detalles de ti en la cama— le contesté.
— Si, no quiero saberlo— me apoyó Scott.
— Anotado. Déjame adivinar--
Stiles quiso continuar, pero Scott ya lo había interrumpido.
— No, ya lo sé. Crees que tiene que ver con que mañana saldré con Allison, que perderé el control y que la mataré.
— No, claro que no— contesto Stiles.
Lo miré levantando una ceja acusatoriamente, era obvio que eso era lo que pensaba. Stiles sólo me miró y haciendo una de sus típicas caras se rindió dándome la razón.
— Sí, claro que es eso.
— Estarás bien— traté de alentarlo, cosa en que Stiles no era bueno— creo que estás manejando muy bien la situación. No existe una clase de licantropía para principiantes.
— No hay clases, pero un maestro sí.
— ¿Quién? ¡¿Derek?!— se alteró Stiles dándole un golpe en la parte trasera de su cabeza.
— ¡Stiles!— lo reté, pero ni caso me hizo.
— ¿Olvidas la parte en la que lo mandamos a prisión?— continuó ignorándome.
— Si, lo sé. Pero perseguirla, llevarla al autobús, se sintió muy real.
— ¿Cómo que real?— le pregunté.
— Como si hubiera pasado.
Abrí las puertas que daban afuera donde estaban los autobuses con ayuda de Stiles y lo que vimos nos dejó en shock. Había un autobús con las puertas rotas y llenas de sangre como si alguien haya intentado escapar. La policía ya estaba allí sacando fotos y sacando muestras para la investigación, hasta el padre de Stiles estaba aquí.
— Tal vez sí pasó— dijo Stiles.
Scott comenzó a caminar alterado tratando de buscar a Allison por los pasillos, mientras nosotros lo seguíamos como podíamos a unos pocos metros de él.
— Es probable que este bien— le dije.
— No responde mis mensajes, Maya.
— Podría ser sólo una coincidencia.
— Si, una increíble y sorprendente coincidencia— dijo Stiles con su habitual sarcasmo.
— Ayúdenme a encontrarle, ¿si?— dijo Scott más alterado que antes.
Scott comenzó a mirar hacia todos lados desesperado, hasta que en un momento se tiró hacia los casilleros y los golpeó provocando que uno de ellos se abollara increíblemente. Dobló en una esquina y dejamos de verlo. Stiles iba a continuar siguiéndolo pero lo jalé de la camisa, mientras que mi otra mano descansaba en mis rodillas mirando hacia el suelo.
— ¿Qué sucede?— preguntó.
— Creo que correr tanto hizo que me mareara. — Dije entrecortadamente mientras mi vista se iba nublando por momentos, sabía lo que estaba pasando y no era muy lindo.
— ¿Estás bien?— me preguntó más preocupado que antes, tratando de sostenerme para que no cayera.
— Sí, tranquilo. Me pasa seguido.
— Creí que ya no te pasaba...
— Estoy bien. Me bajó la presión, es todo.
No pasó mucho para que mi visión volviera a la normalidad, dejando una clara vista de un Stiles con cara preocupada. Me reí interiormente, pero al parecer había reído realmente.
— ¿De qué te ríes?— preguntó confundido.
— Eres adorable en tu forma preocupada— dije parándome correctamente al notar que ya había mejorado.
Pero antes de que Stiles pueda reprocharme, Jackson entró en la escena viendo el casillero abollado. ¡El casillero era de Jackson! Con Stiles tratábamos de no reírnos mientras veíamos su cara extrañada ante tal abominación, tratando de arreglarlo.
— ¿Qué estás viendo imbécil?— preguntó Jackson al percatarse de que Scott lo estaba viendo.
Tratando de ignorar la situación nos dirigimos a la clase del Profesor Harris, antes de que nos castigue por llegar tarde.
[...]
Me senté en uno de los primeros bancos, necesitaba mejorar mis notas en esta materia, ya que había ganado mala fama con el Profesor Harris por mis recientes charlas con Scott y Stiles durante su clase.
Ya había pasado menos de la mitad de la clase, cuando escuche hablar a Scott y Stiles, no muy disimuladamente si se puede decir, pero igualmente no llegaba a escucharles de que hablaban exactamente.
— Señor Stilinski, si esa es su idea de hablar en susurros, tal vez debería dejar de usar audífonos de vez en cuando— habló el Profesor Harris.
Stiles sólo pudo contestar haciendo un ruido antes de que Harris siguiera.
— Creo que a usted y al Señor McCall les vendría bien un poco de distancia.
— No.
Pero sólo bastó un movimiento con el dedo de parte del Profesor Harris para que Stiles vaya hacia una punta y Scott hacia otra sentándose junto a mí.
— Y hágame saber si la ansiedad de la separación es mucha.
— ¡Ja!— se burló Stiles sarcásticamente.
— Señorita Van Acker, espero que no haga lo mismo que el Señor Stilinski y deba separarla a usted también.
— No, Señor Harris— respondí.
Le sonreí a Scott cuando ya estuvo sentado a mi lado y dirigí mi vista hacia la ventana. Había una ambulancia y enfermeros llevaban una camilla con alguien arriba.
— Oigan, creo que encontraron algo— dije lo suficientemente alto para que toda la clase me escuchara, provocando que todos corriéramos hacia la ventana para ver lo que ocurría.
— No fue un conejo— dijo Scott.
— ¿Qué?— pregunté extrañada. ¿De qué estaban hablando estos dos?
Los camilleros llevaban al hombre hacia las puertas de la ambulancia, pero antes de que pudieran subirlo el hombre se sentó provocando que todos gritáramos de miedo y pegáramos un brinco hacia atrás ante la repentina acción del hombre.
— Esto es bueno, se levantó, no está muerto— nos dijo Stiles.
— Los muertos no hacen eso, ¿cierto?— pregunté asustada.
— Chicos... Yo hice eso.
[...]
Luego de mi clase de historia, era hora del almuerzo. Me dirigí rápidamente hacia allí, tenía demasiada hambre. Al llegar agarré un sándwich de pavo con tomate y lechuga, las típicas botellitas de agua que con suerte resistía un sorbo y una manzana verde, por si después seguía con hambre.
Pude ver a Stiles y Scott dirigirse a una mesa, los alcancé y me senté junto a ellos.
— Los sueños no son recuerdos— le dijo Stiles a Scott.
— Entonces no fue un sueño, si algo pasó en la noche y no puedo recordar.
— ¿Qué te asegura que Derek tiene todas las respuestas?
— Porque durante la luna llena él no cambió. Estaba en control, mientras yo corría en medio de la noche, atacando a un hombre inocente.
— Eso no lo sabes, Scott— le contesté.
— No, no lo sé— contestó abatido—. No puedo salir con Allison, cancelaré.
— No, no vas a cancelar— le recrimine—. No puedes cancelar toda tu vida. Haremos algo.
— Si, lo resolveremos— me dio la razón Stiles.
De repente Lydia Martin se sentó junto a nosotros en la mesa. ¿Qué diablos hacía ella aquí?
— ¿Qué resolverán?— preguntó mientras veía a cada uno de nosotros.
— Sólo la tarea.
Qué inteligente eres Scott...
— ¿Porqué se sentó aquí?— nos preguntó Stiles nervioso y cómo no, si siempre estuvo enamorado de Lydia.
No supimos responder ya que varios chicos y chicas comenzaron a sentarse en el resto de los asientos vacíos, entre ellos Allison y Danny. Mientras Allison se sentó junto a Scott, Danny se sentó al lado mío, le sonreí y él me devolvió el gesto. Siempre me había caído bien Danny, a pesar de ser amigo de Jackson, nunca se dejaba influenciar por él.
— Hola— saludó Allison a Scott.
— Levántate— dijo en forma autoritaria Jackson al llegar al lado del chico que se encontraba en la punta de la mesa junto a Lydia y Danny.
— ¿Por qué no le pides a Danny?— le preguntó el chico.
— Porque no me le quedo viendo a su novia— contestó Danny.
Yo solo pude reírme por lo bajo mientras disfrutaba de la escena que había creado el morocho y Danny correspondía mi risa. Si no fuera gay, juro que estaría enamorada de Danny.
El chico no tuvo más remedio que levantarse y cederle el asiento a Jackson.
— Escuche que se trata de un ataque animal— comenzó una conversación, Danny—. Tal vez un puma.
— O un león de montaña— dijo Jackson.
— Un puma es un león de montaña— lo corrigió Lydia, pero al ver la expresión extrañada de Jackson por el repentino dato inteligente de la pelirroja, siguió— ¿No es así?
— Que importa, el tipo es un vagabundo que morirá de cualquier manera.
— De hecho sé quién es, miren— se metió en la conversación, Stiles, mostrándonos un video en su celular.
"El departamento de policía especulará sobre los detalles del incidente pero confirmó a la víctima, Garrison Meyers, quien sobrevivió al ataque. Meyers fue llevado a un hospital local, donde permanece en condición grave."
— Oigan, yo lo conozco— habló Scott.
— ¿Enserio?— le pregunté.
— Sí, cuando tomaba el autobús, vivía con mi papá, él era el chofer.
— ¿Podemos hablar de algo más divertido, por favor?— preguntó la pelirroja—. Como, ¿a dónde irán mañana?— preguntó esta vez sólo para Allison y Scott.
— Oh, estábamos pensando qué hacer— contestó Allison.
— Bien, no me quedaré en casa viendo partidos de Lacrosse, así si vamos a pasear todos, haremos algo divertido.
Miraba sorprendida a Lydia. ¿Qué diablos acaba de ocurrir?
Al parecer no era la única, ya que las caras de Jackson y Scott no eran principalmente de felicidad.
— ¿Quieres pasear con ellos?— preguntó Scott a Allison.
— Si, suena divertido— dijo la morocha dudando.
— ¿Sabes que es divertido? Enterrarme este tenedor en la cara— habló Jackson.
— Quisiera ver eso— dije por lo bajo. Al parecer Danny me escuchó ya que comenzó a reír.
Si sucedía lo que estaba pensando, iba a ser una larga noche para Scott.