—¿Tu novio? —no esconde la expresión de sorpresa para nada.
—Sí, aunque creo que no te lo había comentado antes —él chico termina de entrar y extiende su mano para saludar a John.
—Mucho gusto —suena amable, por lo que John no siente la necesidad de ignorarlo en absoluto y responde al saludo.
—El placer es mío —le parece extraño que no se moleste de que él esté en la casa.
—¿Ayudando a Thiare con sus prácticas? —comenta al ver el piano en la sala.
—Algo así —dice John un poco incómodo—, parece que necesitaba ayuda de más porque realmente es testaruda.
—Realmente lo es —se echa a reír y no deja ver ningún tipo de expresión de celos o molestia por la presencia de John—. Te agradezco que la ayudes, sé lo importante que es para ella así que es un gran favor que de seguro te agradecerá.
—¿A caso solo viniste a hablar con él? —le protesta Thiare—. Estuviste más de dos semanas fuera y solo te interesas en mi amigo.
—Parece un buen chico —expone Peter—, me cae bien solo quiero intentar ser amigable. No he visto que cualquiera de tus amigos decida venir a casa a apoyarte con tus prácticas.
—Creo que debería irme —señala John.
—No seas tan formal —dijo Peter—, no creas que estoy molesto. Sé bien quien es mi novia, confió plenamente en ella.
“Pues claro que no es una cualquiera idiota —se dice John mientras le observa con algo de enfado”.
Justo en ese instante recibe un mensaje de la agencia de modelaje en la que había ido a pedir trabajo, era su oportunidad para salir sin hacerse notar incomodo o presionado.
“Que oportunos —piensa en ese instante”—. Aunque quisiera no me podría dar el tiempo justo ahora, debo ir a una entrevista de trabajo —les explica a ambos.
—¿Seguro? —parecía que Thiare estaba en la cocina preparándose para cocinar algo que los tres puedan comer.
—Seguro, créeme que tampoco quiero renunciar a mis metas y si no voy justo hora estaría perdiendo una gran oportunidad —aunque no era mentira lo que le decía, realmente John solo quería alejarse del sitio hasta poder asimilar correctamente todo lo que estaba pasando.
—¿Nos volveremos a ver? —interroga Peter mientras deja las maletas en medio de la sala.
—Seguramente, aunque no suelo salir demasiado —seguía con un tono formal y cuidadoso para no decir algo inapropiado.
—Mañana si te parece bien, podemos cenar todos juntos —a John le parece que Peter oculta razones detrás de sus constantes propuestas.
—Ella tiene mi número —señala con la barbilla a Thiare en la cocina, accediendo a su invitación.
—Perfecto—le sonríe—, nos vemos mañana.
John se termina de despedir de ambos y sale de la casa, el trayecto sería largo teniendo que ir a casa a recoger sus cosas y también regresar hasta la agencia de modelaje. Pensar en lo que acababa de suceder con Thiare simplemente era algo que debía dejar para después, habían sucedido tantas cosas que lo que menos se sentía del todo era sorprendido.
Arribó a casa lo más rápido que pudo, no tuvo tiempo de una buena comida y asimismo regresó a tomar el autobús hasta llegar a la agencia de modelaje con el tiempo a justas, pero logrando aparecerse dentro de los límites.
—Tienes agallas —le dice la mujer con una medio sonrisa que no esconde esa naturaleza ruda que posee.
—Bueno verá —se encontraba un poco cansado y sediento—, tuve que ir a casa a recoger mis cosas. Le traje un currículo por si desea leerlo —abre su mochila color beige y saca un folio que le entrega.
—Puntual y cumplidor —ya que lo veía más de cerca le parecía apuesto también—, deberías ser mío —se muerde los labios y cuando una de las chicas del personal escénico llega regresa a su aspecto normal indicándole a John que la siga hasta el lugar de la sesión.
“Vaya loca —se dice al cruzar por su lado luego de regalarle una sonrisa para ocultar un poco la confusión que tenía al haberla escuchado expresarse de esa manera tan tentadora”.
Por fin llegó al escenario, decorado de manera elegante puesto que se estaba promocionando una famosa marca de ropa reconocida a nivel mundial, las modelos eran hermosas y los modelos varones eran totalmente fuera de este planeta. De no ser porque es un chico que confía en sus capacidades estaría mojando su pantalón en ese instante y reconoce que sea así. Pero su suerte no duraría demasiado, al voltear y ver a un costado de la pared en su lado izquierdo a cinco fotógrafos más con cámaras de última generación y laptops para realizar las respectivas ediciones al instante, mientras que John apenas tenía una cámara decente y un editor de imágenes en su celular puesto que el que realmente necesitaría lo tiene en su computadora de casa.
—Muy bien todos —la mujer aplaude un par de veces para que todos le presten atención—, hoy tendremos una sesión dinámica en la cual utilizaremos a nuestros seis mejores fotógrafos novatos para decidir quién de ellos se queda con el empleo. Espero que den lo mejor de ustedes —se dirige a los modelos—. Por otro lado —esta vez voltea a ver a los fotógrafos—, espero mucho de ustedes, el escenario es suyo mientras estén en su prueba así que no teman exigirles a los modelos las poses que se les vengan en mente. Si es necesario que se desnuden pídanlo, pero que sus fotos sean las mejores o los mandaremos directo a casa. Tú serás el primero —señala a un joven obeso y de baja estatura, este tímidamente se acerca hasta el escenario mientras que todos los demás se quedan a la expectativa de lo que sucederá.
—Siento la presión en el aire —murmura John mientras humildemente limpia el lente de su cámara con una toallita húmeda.
—Comencemos —la mujer tiene un fuerte carácter cuando se trata de hacer su trabajo. Dos de las modelos se acercan al escenario modelando ropa de invierno con un toque ligero, nada que cause pesadez en el cuerpo, pero con un cálido tacto a la piel protegiéndola del frío. El fotógrafo se puso en marcha, tenía poses ortodoxas y al instante la mujer le llamó la atención frente a todas las personas—. ¿Qué fue eso? —le interroga con firmeza.
—Estoy haciendo mi prueba —no podía ni responder con su verdadera voz por el miedo.
—Son modelos profesionales —las señala a ambas—, no sabes ni sostener la maldita cámara. Sal de mi desgraciado escenario en ese puto momento o yo misma personalmente sacaré tu asqueroso y grasiento culo del edificio.
—S… sí señora —el muchacho regresa cabizbajo a recoger sus cosas y luego de que se marcha mientras todos le dirigen la mirada la mujer se posiciona frente a los fotógrafos para escoger a su próxima segunda víctima del día.
—Cuatro ojos —señala al más delgado del grupo—, tienes aspecto de ser inteligente. Más te vale lucirte.
—Entendido —se prepara frente a las modelos y al empezar a sacar las fotos este parecía tener mejor experiencia por lo que la mujer le deja hacer su trabajo. Así fue pasando el tiempo, al menos unos veinte minutos por sesión hasta que le tocó a John, el último del grupo mientras que los demás se habían ido.
—Eres el último —la mujer le llamaba al infierno con sus ojos y John tragaba saliva—, seguro ni sabes el por qué.
—Pienso que tampoco debería —le bromea, pero la mujer ni se inmuta por el chiste.
—De todos los que estuvieron aquí presentes eres el único sin un título universitario —comienza explicándole la razón de que ella haya tomado dicha decisión de dejarlo en último lugar—, aun así, tus fotos de la última vez tuvieron un impacto bastante bueno. Veamos si puedes manejar a mis modelos exhaustos —al observarlos John se da cuenta de que a algunos los están maquillando nuevamente puesto que se encuentran sudados y eso sería un problema. Podrían negarse a ciertas poses o hacerlo incluso de mala gana, aunque sea su trabajo y les paguen por ello—. Veremos de lo que eres capaz de hacer con una cámara de doscientos dólares en esta situación donde debes ser lo suficientemente profesional para que los modelos se sientan a gusto contigo.
“Para nada me gustaría ser pesimista —se dice—, pero realmente las cosas pintan mal desde que llegué. Espero al menos irme con la cabeza en alto, así tendré la confianza de buscar otro empleo si este no funciona”.
—¿Listo? —pregunta la mujer.
—Hagámoslo —asiente con la cabeza y se acerca al escenario.
Al principio todo se estaba complicando, los modelos no hacían buenas poses y John intentaba poder sacarles el mejor ángulo, pero era casi imposible. Empezaba a rendirse y ya lo estaba haciendo por inercia hasta que recordó las palabras que le había dicho a Thiare, si él mismo se fallaba sería igual de capaz de fallarle a ella y eso no estaba permitido. La había hecho sufrir y ahora que tenía la oportunidad de mejorar todo debía aferrarse a eso, y para ello primero debía aprender a no fallarse a sí mismo. Cogió una de las sillas y se metió debajo de ella, a todos les pareció extraño y más aun a la modelo que estaba fotografiando.
—¿Qué haces? —se adelantó a preguntar la modelo antes que la gerente de la agencia.
—¿Puedes hacer la misma pose que estabas haciendo? —John sabe que no será un problema, era una pose sencilla ya que la modelo estaba cansada y fácilmente la volvería a hacer.
—Vale —no se niega al ver que es el fotógrafo el que se adapta a sus necesidades y no ella a las de él. John disparó un par de buenas fotos y luego se dio el lujo de presumirlas con la modelo—. Santo cielo —se coloca las manos en la boca—, salgo muy hermosa. Ni siquiera me estaba esforzando en posar e hiciste que me viese hermosa, además las patas de la silla crean un escenario alterno y es tan genial.
—Maravilloso ¿Verdad? —le sonríe amablemente mientras que todos los demás se acercan a visualizar las fotos. Estaban completamente sorprendidos, todos querían participar en esa sesión de fotos artísticas y fuera de lo común—. Sé que están cansados —les comenta John—, así que intentaré que, aunque sus poses no sean las mejores ustedes se vean estupendamente bien, de esa manera no perderán prestigio.
—Yo estoy motivada a que me saques unas fotos como esas —indica una de las modelos.
—¿Tienes otros estilos además de ese? —se integra uno de los modelos masculinos.
—Les tomaré una foto a cada uno con algún objeto acorde a lo que yo considere que se les vea bien —John es amable, su sonrisa se contagia de inmediato a los cansados cuerpos de los modelos y de inmediato se ganó la confianza de todos—. ¿Listos para esto?
John corría de un lugar a otro cogiendo cosas al azar en el escenario y agregándolas a las fotos, los modelos estaban entusiasmados de poder observar de lo que era capaz y todos estaban a la expectativa de lo que el joven estaba realizando. Incluso pedía cosas o prendas de ropa como bufandas a los miembros de la agencia que estaban presentes, desde las asistentes a los encargados de la iluminación. De ese modo fue capaz de integrar su propio estilo a las fotos sin perder el toque de elegancia que la empresa quería para promocionar la marca de ropa, dejó que su idea influenciara totalmente en el escenario y resultó ser la mejor elección que pudo haber tomado.
—Bravo —la gerente se acercaba a él aplaudiendo—, no pensé que fueses a sorprendernos de ese modo.
—Los mejores regalos vienen en presentaciones pequeñas —se seca el sudor de la frente y termina de despedirse de uno de los modelos que aún se visualizaba en las fotos.
—Grandiosas fotos —añade una de las modelos antes de marcharse y John le regala una sonrisa luego de mover su mano para despedirse de ella.
—Aun debo tomar una decisión, pero a todos parece quedarle claro —debía hacer el procedimiento a como diese lugar, pero John le atraía realmente para formar parte de su equipo de profesionales.
—Comprendo —asiente con la cabeza—, supongo que nuevamente debo esperar su llamada.
—¿Quieres ir a cenar? —propone la mujer sin timidez alguna. Es de las que toman la iniciativa y las oportunidades por el cuello cuando las tienen de frente, John no se iba a escapar de su ferocidad y mucho menos de sus garras.