El hombre en la camilla se divierte al ver como su supuesta familia se pelean entre ellos, además le da ternura ver a la chica vestida completamente de blanco. —Me imagino que ustedes se llevan muy bien. —Comentó Nataniel. —¡No, qué va! si yo ni siquiera he hablado antes con su hermano, señor. Apenas hoy es que estamos cruzando palabras, y vea que es un total sinvergüenza. Dijo Camila. —¿Por qué me dices señor? —Hace un momento ustedes mismos me dijeron que eres mi esposa. —Sí lo soy. Pero lo que pasa es que nosotros no estamos casados porque nos amamos, de hecho, ni siquiera nos conocíamos, pero hace unas semanas ocurrió un incidente y aquí estamos, casados por una trampa que nos tendieron. —No entiendo nada, pero no quiero que me lo expliquen tampoco porque entonces cuando me venga

