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Hasta que la muerte nos separe

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intro-logo
Blurb

Jack Morgan lo tiene todo: juventud, poder, millones en el banco y mujeres haciendo fila. Pero su madre tiene otros planes. Está harta de los escándalos y le da un ultimátum: o se casa ya… o ella elige a su esposa. Jack no está dispuesto a entregar su libertad tan fácil, así que idea un plan: casarse por contrato, solo por un año. Sin amor. Sin drama. Sin sexo.

La elegida: Zoe Carter, su amiga de toda la vida, doctora entregada, y completamente fuera del mundo superficial que Jack conoce. Acepta por ayudar… pero con sus propias condiciones.

Lo que empieza como un acuerdo frío, pronto se ve amenazado por las emociones que ninguno vio venir. ¿Podrán fingir un matrimonio sin que los sentimientos reales se metan en el juego? ¿O este trato terminará siendo el error que lo cambie todo?

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Quiero que te cases
JACK MORGAN Joder. La chica que estoy viendo en estos momentos es muy guapa, es sensual y está mirándome a cada rato como queriendo hablar conmigo. Sabía que no podía resistirse. Me acomodo la corbata y termino de beber mi copa de champán para luego ir donde ella. Justo cuando estoy por llegar un tipo se acerca a ella y la toma de la cintura. Me detengo y disimulo tomando otra copa de champán con el mesero. La chica me da una última mirada y se va. Es una noche larga y tengo deseos de no pasarla solo. Necesito de alguien o me volveré loco. Varias chicas están queriendo estar conmigo pero soy selectivo y jamás me he enamorado. Yo solamente estoy disfrutando de mi juventud y saliendo con chicas hermosas. Soy el jefe de una empresa muy importante y tengo millones en el banco, es difícil saber si una mujer de verdad te ama o solo ama tu dinero. Al final de la noche encontré a alguien, era una rubia bastante graciosa y un poco caprichosa. La llevé al hotel donde llevo a todas mis conquistas. • Al día siguiente desperté a las cuatro de la mañana, mi rutina es hacer ejercicios a esa hora en mi gimnasio privado. Luego me metí a bañar, me vestí y desayuné un poco. La casa era enorme para mi solo, me gustaba mi soledad, estaba más que acostumbrado. Cuando llegue a la empresa mi asistente Dominic estaba esperándome para darme la agenda del día de hoy. —Buenos dias, señor Morgan, hoy tenemos varias citas que no pueden ser cancelables. Tiene que aprobar varios proyectos y hablar con inversionistas. Ah, su mamá lo llamó temprano y dijo que estaría aquí en un rato. No se oía contenta Suspiré y entré a la oficina. —¿Hay alguna manera de cancelar la cita con mi madre? No quiero hablar con ella en este momento. —le digo, tomando hielos y un poco de agua. La oficina es enorme, digna del CEO de este emporio. —No, señor. Esa es la principal que no se puede cancelar. Ya la conoce como es. —Tendré que aguantarla entonces —suspiré y empecé a revisar algunos papeles. Tenía la primera reunión en unos minutos así que me fui a la sala de juntas. Los inversionistas llegaron, hablé con ellos, tomé decisiones y luego me despedí. Me gustaba mi trabajo, en especial cuando se trataba de mandar y tomar decisiones. Cuando volví a la oficina mamá estaba esperándome en el sofá. No se veía feliz. —Madre, ¿como has estado? —me acerqué y le di un beso en el cachete. —No me tienes nada contenta, Jack. —me dice seria. —Tu cara me lo dice todo —me senté frente a ella. Lo que tenía que decir no era nada bueno. —¿Ahora que ha pasado, madre? —Eres tú, Jack, ¿por qué sigues dando de que hablar? —¿De que hablas? —Mira esto —me entrega la tablet. Hay varias fotos mías con la rubia de anoche mientras entrábamos al hotel. Malditos paparazzis, nunca descansan. —¿Hasta cuando, Jack? ¿Hasta cuando vas a hacer lo que te dije? Quiero que formalices, Jack, quiero que te cases y formes una familia. —Mamá, no puedes obligarme a hacer algo que no quiero. —le dije serio—Soy lo suficientemente mayor como para tomar mis propias decisiones. ¿Piensas que a mi edad me dejare mangonear por mi madre? Estás mal. —me puse de pie, visiblemente enojado. Odiaban cuando mamá se metía en asuntos que no le pertenecían. Odiaba que quisiera manejar mi vida como lo hacía con mis hermanos o con mi padre. Soy de esas personas que no se dejan mandar por nadie, al contrario, siempre quiero llevar la contraria. Es bien sabido que tengo un carácter fuerte y dominante pero si no fuera así no hubiera llegado a ser el presiente de esta empresa. —Soy tu madre, Jack, tus palabras me duelen. Para mi siempre serás ese niño que tanto amo. Por más años que tengas tu deber es hacerme caso. Nunca dejare de ser tú madre así que tienes que obedecerme y respetarme. —espetó. Suspiré frustrado. —¿Por qué, mamá? —la miré—¿por qué me quieres obligar a que una mi vida a una mujer que no amo? Además, ni siquiera tengo novia. —Yo solo quiero que te cases y tengas hijos. El amor se puede ir construyendo poco a poco. Me reí. —Eso es algo que no creo, mamá. Insisto. —Mira a tu hermano, se casó y tienen una linda niña. Eso quiero para ti. Que dejes de andar con una mujer cada fin de semana, que te pongas serio, que seas un hombre de familia. Hazlo o me harás enojar, entonces haré cosas que no te gustaran. —¿Como cuales? —Yo escogeré a tu esposa y créeme, Jack, no vas a poder decir que no. —tomó su bolso. —Piénsalo bien, o escoges a alguien por ti mismo o yo la escojo para ti. Jamás te dejare en paz hasta que te cases, vendré diario aquí y te presionaré. —Mamá, no serías capaz de hacerlo. —Claro que si y me conoces. El fin de semana hay una cena en casa, ven por favor. Ah y trae a alguien o ya sabes lo que haré yo. De todas formas llegarán algunas chicas que estarían muy dispuestas a ser tu esposa. Eres un hombre guapo, millonario y muy atractivo, ¿que chica se atrevería a decirte que no? —se rio—Nos vemos en la cena, cariño mío. Cuídate mucho y piensa en lo que te dije. Ya quiero planear una boda. Mamá salió de la oficina y me dejó estresado y pensativo. Me dirigí a tomar un poco de whiskey porque no soportaba que otra gente ejerciera presión sobre mi. No me gustaba y lo odiaba pero no podía decirle nada porque era mi madre. Y ahora me quiere hacer que busque una mujer en unos días. ¡Solo a ella se le ocurre algo como eso! ¿Yo casado? Es algo que no había puesto en mis planes al menos en unos años. Jamás he conocido a una mujer que me hiciera pensar en el matrimonio y no creo que eso pase. Pero mamá no me dejara tranquilo hasta que le lleve a mi futura esposa. ¿Que debería hacer entonces? Piensa, Jack, piensa. A menos que le pague a alguien para que seamos esposo un tiempo, luego nos divorciamos, sigo mi vida a como siempre y listo. Eso podría funcionar. Pero necesito a alguien de confianza, que sepa que no me va a traicionar. Pensé en Mía, una linda coreana con la que salía de vez en cuando. Es divertida, alegre y cariñosa pero no la veo siendo mi esposa. A ella también le gusta su soltería y salir con chicos. Su vida es bastante pública. Entonces Mía está descartada. Pensé en Zoe... nos conocemos desde niños y somos bastante cercanos. Es guapa, su padre tiene una pequeña empresa y es un buen amigo de mi padre. A mamá no le desagradaría Zoe, todo lo contrario. Al menos eso es lo que yo creo. Quizás deba platicarlo con ella para saber su opinión. Zoe no es de esas chicas que les interesa mucho el dinero, ella es más espiritual. Alguien entra a la oficina. Es Dominic. —Señor, en unos minutos tendrá la otra reunión. —Tienes que cancelarla, Dom, tenemos que salir. —¿Que? Señor, esa reunión es muy importante y no se puede cancelar. —Ya te he dicho que la canceles, Dom. Necesitamos salir —dejé el vaso de whiskey en la mesa y salí de la oficina. —¿A donde? Señor Morgan, en verdad la reunión es importante. —Lo que tengo que hacer también lo es. —Está bien, señor, como usted diga. Dominic se dedicó a llamar mientras bajamos por el ascensor. En la entrada, Owen, el chofer nos esperaba. Le di la dirección a Owen y empezó a manejar. —Llama a Zoe. —le digo a Dominic. —Está bien, señor. —marcó el número—Buenos días, señorita Zoe, el señor Morgan quiere hablar con usted. Dominic me pasó el celular. —¿En serio, Jack? ¿No puedes tomar el celular y marcar el número por ti mismo? —espeto. —También me da gusto saber de ti, Zoe. —¿Que quieres? Hace tiempo no se nada de ti y si apareces es porque necesitas algo. —Zoe, pareciera que solo te busco por obtener algo —me sentí ofendido y ella suspiró. Zoe era una mujer un tanto difícil de tratar.

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