JACK
—Como sea, Jack. Dime, ¿Que quieres?
—Quiero que vayamos a almorzar y hablamos.
—Ehmm lo siento, pero quedé con unos amigos en almorzar con ellos así que... —empieza a decir. Pero Owen se estacionó frente a su casa. Miré a Zoe sentada en la banca de una estación de buses. —... de hecho que estoy entrando al restaurante, Jack, es un día bastante ajetreado. Lamento no poder asistir a tu almuerzo.
¿Que mujer me dice que no? Bajé del coche y me dirigí a ella sin que se diera cuenta.
—¿En serio? Que lastima entonces, nos vemos otro día, Zoe. Cuídate. —corte la llamada y me posicione detrás de ella.
—Jack es un hombre tan extraño. Casi no hablamos y de la nada me invita a almorzar. Pensara que soy como esas mujeres que siempre están disponibles para el —suspiró—que se busque otra.
Carraspee llamando su atención. Zoe se giró hacia mi y abrió los ojos como platos.
—¡Jack! ¿Desde hace cuanto estás aquí? —me pregunta. Se había puesto roja pero de vergüenza por haber hablado de esa forma.
—Lo suficiente como para saber que mentiste sobre tu almuerzo.
—Yo... —se rio—... no es cierto. Estoy yendo para allá.
—Deja de mentir, Zoe. Necesito hablar contigo de algo muy importante y no puede esperar así que vamos, acompáñame a almorzar. ¿Esperas taxi?
Asintió.
—Jack —suspiró—esta bien, ya quiero saber que es eso tan importante que quieres decirme.
La llevé hacia el coche y nos adentramos. Owen nos llevó a un restaurante que Zoe eligió por aquí cerca. Se veía lleno de gente y lo que menos quería era que la gente estuviera chismeando o que tomaran otra foto que le llegara a mamá. Pero no podía contradecir a Zoe o sino se me iría.
Escogimos una mesa un tanto alejada de la gente y ella empezó a pedir algo para almorzar.
—¿Y bien? Soy toda oídos. ¿En que problema te has metido esta vez?
Al conocernos desde niños y ser cercanos Zoe me trataba como a uno mas. Ella era espontánea y real. No como esas chicas plásticas y vanidosas que siempre me rodeaban. Zoe era sencilla pero no estaba seguro de si me aceptaría como esposo. Zoe me conocía bastante.
—Seré breve. —la miré—Quiero que te cases conmigo.
Se puso seria y luego se carcajeó en mi cara.
*
ZOE
Lo que me había dicho Jack me había dado mucha risa.
—Vale, Jack, estuvo muy buena la broma. Ya dime que es lo que me querías decir en serio —insistí, quitándome una lagrima imaginaria de la esquina de mi ojo.
Jack no parecía reírse sino que se veía muy serio.
—Zoe, estoy hablando muy en serio —me dice—Lo que quiero es que te cases conmigo. Es un favor, no tenemos que estar enamorados. Creo que eres la única que puede ayudarme.
—¿De que hablas? —lo miré sin entender.
—Mamá me está obligando a casarme y me ha dicho que si no encuentro a la futura esposa del señor Morgan en estos días ella se encargará de buscarla. ¿Te imaginas eso? Mamá no me ha dejado otra salida, siempre está encima de mi y la verdad la creo capaz de obligarme a casarme con una completa desconocida.
—¿Es en serio? —lo escuchaba y no lo creía—El gran Jack Morgan todavía hace caso a su madre. Pobrecito.
—Te digo que me están obligando.
Jack y yo hemos sido amigos desde que tenemos uso de razón. Solo amigos, nada más allá de lo normal.
—¿Y pensaste en mi?
—Eres mi amiga, Zoe. La única mujer decente que se que puede ayudarme. Solo estaríamos casados por un año, Zoe, luego nos divorciaremos y fingiremos quedar en buenos términos porque el matrimonio no ha funcionado. Mamá tiene que aceptar, solo espero que después de eso no insista en que busque otra esposa. Habrá un contrato de por medio y no te preocupes que te voy a pagar. Además, ciertas reglas.
—¿Como cuales?
—Te las enviaré en el correo. Allí lo puedes leer y si no te gusta algo me lo dices para cambiarlo.
—Estas dando por hecho de que aceptaré. —me cruzo de brazos. —Pudiste encontrar a cualquier chica hermosa que estuviera dispuesta a casarse contigo y vienes conmigo.
—Te digo que eres como mi mejor amiga. Nos conocemos desde siempre y se que a mamá le gustará esa idea. Además, por ser mi amiga pienso que no vas a dejarme solo en este problema. —hace puchero.
—Jack, estás mal. Yo tambien tengo una vida. Ni siquiera preguntas si tengo novio. —le digo y el se pone serio.
—¿Lo tienes?
—Claro que no. El trabajo en el hospital no me deja salir con nadie —le digo. La mesera nos lleva la comida. Ella se queda viendo a Jack con sensualidad y el se da cuenta. Jack siempre despertando los deseos de las mujeres. Claro, excepto yo.
—Vale, imagínate eso. No me verás por estar metida en el hospital y será la principal causa de nuestra separación. —dice.
Suspiré y lo pensé mejor. Jack se veía muy desesperado y yo no tenía nada que perder si me casaba con el. Como el dice: siempre estaré en el hospital y la verdad es que la mayoría del tiempo estoy allí. Seremos un matrimonio solo por el papel, creo que nuestras vidas seguirán normal. Y la verdad es que Jack se ve muy desesperado. No puedo decirle que no a una persona que me necesita. Mi deber es ayudar.
—Vale, esta bien. Acepto.
—¿Que? ¿Hablas en serio?
—¿No es lo que querías? Ya te dije que acepto.
—No lo puedo creer, ha sido más fácil de lo que imaginé.
—No tan rapido si. Tienes que hacer todo a como es. Vas a ir a buscarme un anillo muy bonito y hacer una pedida de matrimonio como la gente normal. —le digo mientras me como el sándwich.
—¿De rodillas y todo? —inquiere.
—Así es. Sino no acepto.
—Como usted diga, señora.
—Ahora tienes que irme a dejar al hospital porque voy muy atrasada —termino de comerme el sándwich y me pongo de pie. —Estaba bueno es sándwich —añado.
—Te ves cansada —murmura—tienes que dormir bien.
—No te has casado conmigo y ya me estás diciendo que hacer. Muy mal, Morgan.
Salimos fuera y nos montamos a su coche. Owen me llevó hasta el hospital.
—Nos vemos después, Zoe, te enviaré todo lo que tienes que saber a tu correo.
—Si, está bien. Adiós.
Salí y corrí dentro. Tenía pacientes que atender y no podía pensar en otra cosa que no sea eso. En cuanto llegué Tristán se acercó a mi.
—Hola, Zoe. Estaba buscándote para invitarte a almorzar. —me dice.
—Tristan, has llegado tarde. Justo acabo de comer y vengo muy apurada porque tengo pacientes que atender.
—¿Lo dices por el señor Julián?
—¿Que ha pasado con el?
—Bueno, según lo que he escuchado es que no se deja atender por nadie que no seas tú. Además, ha tenido esas pesadillas de nuevo y se levanta gritando.
Me dio mucha lástima por el señor Julián. Pero me halagaba mucho que solo se dejara atender por mi. Eso quiere decir que estaba haciendo bien mi trabajo.
—Pasaré con el primero entonces.
Tristán es médico y atiende partos y todas esas cosas. Las mujeres embarazadas lo eligen a él, ¿por qué será? Porque es guapo además de médico y joven. Fui hacia la habitación de Julián y empecé a atenderlo, ponerle sus inyecciones del día y darle algo para que comiera. Me quedé un momento con el hasta que se durmió pero luego sus pesadillas empezaron y gritaba. Otra enfermera tuvo que ayudarme a tranquilizarlo. Por su edad Julián estaba bastante delicado. Me daba mucha tristeza por el.
Había sido un día muy largo, eran más de las diez de la noche y estaba muerta. Ni siquiera me había dado tiempo de cenar en el hospital. Estaba en la oficina quedándome dormida pero una enfermera me despertó.
—Váyase a casa, señorita Carter.
Asentí, tomé mis cosas y volví a casa. De suerte encontré un taxi que me trajo. Cuando llegue tenía mucha hambre pero también mucho sueño. Fui directo al cuarto, el portátil estaba abierto y tenía un correo de Jack con su contrato y sus reglas. Empecé a escribir una respuesta muerta de cansancio. No podía leer eso hoy así que lo dejaría para después.