La mañana aquel día había amanecido lluviosa como muchas otras, los pocos empleados que habían llegado temprano se habían dirigido a la cafetería, un café cargado y caliente era lo que muchos necesitaban. Solamente una joven rubia se había desviado hacia su área de trabajo; Roxanne Dupont había llegado ese día más temprano de lo usual, le había pedido permiso a su jefe de entrar una hora más temprano ya que necesitaba salir de trabajar antes, Mitchell Betancourt había accedido sin problema.; la joven tomó varios archivos de su escritorio junto con una pequeña navaja antes de entrar a la oficina de su jefe.
— Espero que funcione — dijo para sí misma la joven.
Roxanne sabía donde se encontraba la cámara, por lo que sutilmente dejó las carpetas en el escritorio dando la espalda casi por completo a la cámara de seguridad; enchufo la usb killer al equipo de su jefe. Su esposo le había dado aquella usb la noche anterior; Danilo Baxter era un ingeniero en software que trabaja para una de las compañías en seguridad del gobierno de Montreal; cuando Roxanne le había dicho que necesitaba una pequeña distracción en la oficina de su jefe para ayudar a alguien, el joven había decidido no indagar lo que se traía entre manos, Danilo simplemente le había dado aquello asegurando que no causaría grandes estragos, la joven suspiró antes de salir del lugar.
Mitchell Betancour llegaba a su piso justo en el momento en que Roxanne, su asistente, preparaba un café.
— Jefe, ¿cómo ha estado su mañana? — preguntó la joven rubia extendiendo la taza hacia el joven de cabellos oscuros.
— Espero que mejore.
El joven entró a su oficina dando un sorbo a su café, la noche anterior no había terminado como él esperaba, fue una sorpresa ver como Rita Roux lo había recibido, no parecía ser la misma mujer que él había conocido tiempo atrás, al contrario parecía por completo molesta con él, después de ello Aimee lo había guiado de nuevo hacia su coche, le había pedido que se retirara que ella misma hablaría con su abuela para saber qué ocurría. Pero le preocupaba que Aimee no había respondido ninguno de sus mensajes aquella mañana.
— ¿Qué habrá ocurrido? — decía para sí mismo encendiendo su computadora, en ese momento el monitor encendido para luego escuchar un pequeño tronido y quedarse la pantalla en n***o.
— Pero qué… — dijo frunciendo el ceño intentando sin éxito que encendiera nuevamente — ¡Roxanne!.
La joven rubia que había estado al pendiente detrás de la puerta entró de manera inmediata al escuchar su nombre.
— Dígame jefe.
— La computadora echó chispas y no enciende, llama a mantenimiento a que venga a revisar el cableado, además de llevar la computadora a servicio técnico.
Roxanne Dupont sonrió para sus adentros.
— Enseguida pediré que suba alguien por el aparato.
Mitchell bufó levantándose de su silla.
— ¿Tengo algún compromiso pendiente para hoy?.
— Sí, la junta directiva aceptó la asamblea extraordinaria, llegarán a las doce del día — la joven caminó detrás del hombre hacia los elevadores — También reserve en el restaurante “La Fonte” para después de la asamblea.
— ¿Crees que la junta directiva tendrá ganas de celebrar luego de proponerles el proyecto de la casa hogar? — Mitchell hablaba en tono de burla, pero realmente deseaba que ese proyecto funcionará, deseaba que la constructora tomará otro camino, en los años que Donald Roux había estado al mando se habían hecho de millones, gracias a los proyectos exclusivos para empresas multinacionales, pero el pelinegro había notado que la otra cara de la sociedad tachaba a la empresa como clasista, él estaba dispuesto a cambiar aquello.
— Le aseguro Jefe, que usted podrá lograrlo, pero de caso contrario esa comida en el restaurante aligerara el ambiente.
Roxanne se detuvo cuando las puertas del elevador se abrieron, Mitchell la miró interrogante.
— Lo alcanzaré en la sala de juntas dos — la joven sacó su teléfono para avisarle por texto a su hermano que se estuviera atento — Primero solucionaré lo de su computadora, justo ahora también le hice llegar a su correo electrónico, el proyecto que presentará al panel directivo.
— Eres demasiado eficiente Roxanne, un día me quitarás mi puesto.
— Lo veo después Jefe — dijo con una sonrisa la joven viendo como las puertas del elevador se cerraron.
Franco Declare se encontraba en su pequeña oficina instalada en los primeros niveles de la segunda torre; era un lugar extremadamente pequeño apenas cabía su pequeño escritorio, lo único que agradecía era el aire acondicionado, que ayudaba en gran medida con el clima del exterior. El hombre se encontraba con el auricular del teléfono fijo en su oreja escuchando la voz de la joven asistente del nuevo director ejecutivo.
— Entiendo señorita Dupont, en este momento mandaré a alguien a que recoja el equipo para que lo lleven a revisar — colgó la llamada después de eso.
En ese momento la puerta de su pequeña oficina se abrió dando paso al nuevo empleado, que para sorpresa de Franco, había resultado ser sumamente eficiente.
— Muchacho, que bueno que te veo — Lionnel sonrió para sus adentros pues su hermana le había indicado que estuviera a la espera de que ella le llamará a Franco Declare, así cuando entrara a la oficina de aquel hombre con cualquier pretexto no le daría tiempo de pensar en nadie más para hacer el trabajo que se le había indicado.
— Jefe, dígame para qué soy bueno.
— La computadora del señor Betancourt se ha descompuesto, es urgente ir por ella a la torre uno y traerla con el equipo de ingenieros que se encuentra en esta torre en el nivel tres ¿puedes hacerlo? — el joven rubio asintió — Otra cosa, averigua si pueden instalar una nueva computadora por lo pronto.
— Enseguida lo haré.
Lionnel Dupont salió a toda prisa de aquella oficina, tenía que atravesar aquel puente que conectaba las dos torres lo que le tomaría cerca de quince minutos, su hermana le había dicho que Mitchell Betancourt entraría a una junta al medio día, el joven miró su reloj aquella junta había iniciado hace cinco minutos, no sabía cuánto tardaría así que tendría que ser rápido.
Devon Maconi observaba como un sedán n***o se estacionaba a su lado. Él se encontraba recargado sobre su propio vehículo, una minivan que pertenecía a su madre y que por segunda vez aquella semana se había quedado varada a mitad de la carretera.
— Icónico tu auto Devon.
Aimee Roux se había bajado de carro con una sonrisa de oreja a oreja; su mejor amigo le había hablado para que fuera a auxiliarlo, para ella había sido la excusa perfecta para no lidiar con Mitchell, después de todo decirle la verdadera razón por la que no era bien recibido en su casa no era su prioridad.
— ¿Llamaste a la grúa? — siguió hablando mientras se acercaba a su amigo.
— Claro que lo hice pero tardarán y no puedo retrasarme — Devon suspiró acercándose a la parte trasera de la minivan — No vengo solo.
La joven pelinegra abrió los ojos al ver como una pequeña niña casi idéntica a Devon bajaba del vehículo sosteniendo un peluche en forma de oso panda.
— Aimee, ella es Susie y necesito un gran favor.
— Hola corazón — dijo la pelinegra acercándose a la pequeña que se mantenía aferrada a la mano de su hermano mayor — Soy la mejor amiga de tu hermano, me llamo Aimee.
— ¿Amiga? — dijo en aquel tono infantil.
— Si, tú y yo podemos ser amigas también.
Eso pareció alegrar a la pequeña.
— Susie — habló Devon llamando la atención de su hermana — ¿Quieres ir con Aimme a dar un paseo?, ella tiene muchos juguetes.
— ¡Si!.
Aimee miró con una interrogante a su amigo.
— Aimee por favor, necesito que te lleves a Susie, la pasaré a recoger cuando termine de resolver lo del carro, si la llevo conmigo se fastidiara.
— Está bien, pero procura no tardar tengo que hablar con Mitchell, no creo poder evitar más el tema.
Devon Maconi miró con asombro a su mejor amiga; la noche anterior Aimee le había mandado un texto indicando a grandes rasgos lo que había ocurrido con su abuela y el pelinegro para ninguno de los dos era comprensible la actitud que había tomado la matriarca de los Roux, la joven pelinegra le había asegurado a Devon que hablaría con su abuela al respecto antes de poder hablar con Mitchell, en ese momento el castaño imagino que ya sabía del porqué de la reacción de Rita Roux, después hablaría con ella pensaba Devon Maconi al ver a su mejor amiga llevarse a su hermana.
La oficina de Mitchell Betancourt estaba sola cuando el joven Lionnel ingreso con el nuevo equipo de cómputo, gracias a lo que Roxanne había hecho podía estar el tiempo suficiente en aquel despacho para indagar, sabía que en la posición en la que se había puesto la cámara solo grabaría su espalda mientras sutilmente se movía, y haría parecer que conectaba aquel monitor. El joven detective comenzó a tomar evidencia de todo lo que podía sin llamar la atención, Charlie podría analizarlo, estaba seguro de que algo se sería útil como detective había entendió que nada se desecha todo sirve y todo tiene una línea de investigación, terminó de conectar la computadora cuando algo llamó su atención un proyecto de una casa hogar, el nombre de Ezra Callaghan venía en uno de los documentos, Lionnel lo tomó en sus manos leyendo mejor aquel documento ese nombre le sonaba, ¿pero de donde? Se preguntaba así mismo tratando de hacer memoria.
— Supongo que Charlie me dirá — dijo para sí mismo tomando una foto de aquel documento.
En ese instante la puerta se abrió dejando ver a una pequeña que entró sonriente al lugar seguida por la pelinegra que lo miró con una interrogante.
— ¿Qué haces aquí? .
Lio suspiró no tenía ánimo de lidiar con aquella mujer.
— Trabajo.
— ¿Tomando cosas que no te pertenecen?.
Aimee había logrado ver cómo el rubio dejaba un documento en el escritorio antes de volverse hacia ella. Lionnel por su lado ignoro la pregunta de la pelinegra encendiendo el monitor para comprobar que funcionará.
— Te hice una pregunta Leonard.
El rubio hizo una mueca, fijo su vista en la pequeña que los miraba confundida.
— Al parecer no soy el único que toma cosas que no son suyas, ¿te la robaste?.
La joven abrió los ojos con confusión, pareció darse cuenta de que se habia olvidado de la pequeña.
— Susie, cariño ¿qué te parece si vas con la señorita de afuera en lo que yo hablo con este hombre?.
— Mi hermano dijo que tenias muchos juguetes, no veo ninguno — dijo la niña mirando hacia los lados de aquella oficina.
En un segundo la pequeña hermana de Devon Maconi había corrido hacia una de las esquinas del lugar tomando en sus pequeñas manos un gran barco decorativo de madera, al ser tan pesado este había resbalado de las manos partiéndose en dos al chocar con el piso.
— Mierda — dijo en voz baja Aimee, para posteriormente el lloriqueo proveniente de Susie llamara su atención.
Lionnel también se había acercado a donde se encontraba la pequeña para tomar el barco roto.
— Tranquila pequeña — hablo el rubio — Yo lo repararé.
Aimee suspiró seguramente que ese barco debía ser costoso, ya hablaría con Mitchell al respecto.
— Ya oíste Susie, Leonard lo reparará, ahora vayamos a mi oficina.
La pequeña asintió tomando la mano que le ofrecía la pelinegra, cuando las puertas se abrieron dando paso al pelinegro en compañía de su joven asistente.
— ¿Qué está ocurriendo? — habló Mitchell frunciendo el ceño al ver la escena que ocurría frente a él hasta que su vista se fijó en lo que el empleado de mantenimiento sostenía en sus manos — ¿Has roto mi barco?.
Lionnel frunció el ceño.
— Lo repararé señor Betancourt.
— ¿Sabes acaso lo que cuesta? — Mitchell colocó las manos en su bolsillo mirando de manera altanera a aquel hombre, quizá esta era la oportunidad para deshacerse de él — Ni con lo que te daré de liquidación podrás pagarlo.
— ¿Lo va a despedir? — Roxanne había hablado sin pensar pero después de todo era su hermano.
— ¿No crees que es justo Roxanne? — habló el joven pelinegro sin quitar la mirada del rubio — Irrumpió en mi oficina, además destruyó un objeto valioso, ve por tus cosas Leonard Morin, estás despedido.