RECUERDOS
Después de ese día donde preferí quedarme sola en la habitación del hospital, mi madre no volvió a aparecer por el lugar hasta el día que me dieron salida y fue a recogerme, y la realidad es que lo agradecí, mi humor estaba por el suelo, me sentía abrumada y confundida, ni yo misma me aguantaba. Pase cuatro largos, tediosos, horribles e insoportables días en el hospital, gracias al cielo no tengo lesiones graves, por eso me dieron de alta al cuarto día, de lo contrario quien sabe cuantos días hubiese tenido que pasar en esa triste habitación. Lo horrible de haber estado sola, es que tuve que conformarme con ingerir los tristes y deprimentes alimentos del hospital, gracias al universo no tuve indigestión estomacal. Tengo aún unos cuantos moretones en el lado derecho de mi cuerpo, sobre todo en la pierna, la doctora Montoya comento que lo más probable es que haya caído de ese lado el día del accidente.
¿Quién habrá sido el muy hijo de puta que me atropello?
Esa pregunta ha rondado en mi cabeza desde que desperté aquel día en el hospital.
El golpe que tengo en mi cabeza fue ocasionado al caer al piso, según la Doctora Montoya, la persona anónima que me llevo al hospital esa noche, le comento que el carro iba a una velocidad excesiva aun así logro frenar en último momento por lo que el carro apenas y me toco, pero aun así fue suficiente para cayera al suelo no solo por el golpe que me proporciono sino además de la impresión que me causo el mismo, por ende, me di un fuerte golpe en la cabeza al caer lo que provoco que quedara inconsciente inmediatamente; Lo más extraño del caso es que nadie más vio nada, según lo que me dijeron en el hospital no se sabe quien es la persona que casi me mata, y mucho menos quien me llevo ese día al hospital, es como si no hubiera un registro de lo sucedido. La verdad que si no hubiese estado en el hospital diría que es una historia que se inventaron, porque mucho sentido en realidad no tiene.
Mi padre brillo por su ausencia, no apareció en los días que estuve interna en el hospital; sin embargo, al llegar a la casa, él estaba aquí, aun así ni salió a recibirme, porque se encontraba encerrado en su cuarto misterioso… Sí me encuentro en casa de mis padres una vez más; La felicidad me transpira por los poros, aunque esta vez la razón es totalmente diferente… Pero la sensación es como si no perteneciera aquí, me parece absurdo, hace un tiempo amaba este lugar, era todo para mí.
-¿Cómo la vida te cambia en solo días?
-Qué irónico resulta ser todo.
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Llevo aquí en casa de mis padres una semana y media desde que salí del hospital, gracias al cielo ya solo me quedan unos días más de reposo para poder volver a mi apartamento para tener un poco de paz y volver a mi vida regular, no puedo evitar pensar en la universidad he perdido muchas clases aunque es el primer semestre no quiero tenerlo que repetir mucho menos por algo que no fue mi culpa, espero el Director Molliner me dé la oportunidad de recuperar las clases perdidas. El comportamiento de mis padres estos días que he estado aquí con ellos ha sido diferente, han estado actuando muy extraño, más de lo normal de hecho; Se la pasan todo el tiempo en esa bendita habitación que no tengo ni puta idea de que esconde, me han ocultado eso por años, bueno en realidad desde que comencé a crecer, no entiendo el misterio quizás antes de irme pueda echar un vistazo y saciar mi curiosidad.
Al llegar la tarde camino por el jardín sumida en mis tormentosos pensamientos, observo todo mi alrededor con atención, como si nunca hubiese visto nada de esto, como si fuese la primera vez que estoy en este lugar… El estar aquí trae a mi memoria muchos recuerdos de mi infancia, cuando solía jugar en este hermoso jardín todas las tardes luego de ver tutorías, recuerdos con mis padres algunos de ellos leyendo un cuento para mí o incluso sonriendo, todo eso antes de crecer. Recuerdo que me encantaba estar en el jardín para observar las flores, me divertía tanto aquí, era muy feliz en esa época… Aunque mis padres actuaban diferente en distintas ocasiones, ahora que lo pienso, en ningún momento me permitieron salir al jardín en la noche, cada día tenía que estar dentro de casa, antes de las seis de la tarde, cuando era una niña no lo cuestione; sin embargo, ahora que lo pienso no tiene sentido alguno el que no me permitieran salir de noche al jardín aun cuando la casa tiene vigilancia las veinticuatro horas del día, sin contar que nunca me permitieron tener amigos o invitar a alguien a casa, incluso jamás pude ir a una fiesta infantil, aun quisiera saber de qué me protegían.
-¡Hija!, aquí estás…
Dice mi padre entrando en el jardín sacándome de la nube de recuerdos donde caminaba.
-Sí, aquí estoy…
Respondo soltando un suspiro sin ganas, me siento molesta con él por no haberme ido a ver, se supone que soy su hija.
-¿Cómo te sientes?
Pregunta ignorando el tono molesto con el que le respondo.
-Estoy bien, no moriré…
Contesto colocando los ojos en blanco, ya que a estas alturas su pregunta está fuera de lugar.
-¿Aún estás molesta conmigo porque no fui al hospital?
Hace su pregunta en un tono de voz neutro, cauteloso, pero lo que más me sorprende es que nunca mencione que estaba molesta con él y mucho menos por no ir al hospital, ni siquiera con mi madre lo comente. ¿Cómo lo sabe?… Ocultando mi sorpresa le respondo con el tono de voz más neutro que soy capaz.
-No, ¿por qué debería estar molesta contigo?, Según recuerdo no me has hecho nada.
Contesto sin dejar de mirarlo.
-Hija mía, te conozco bien sé que tienes un temperamento muy fuerte y que esas actitudes de mi parte te molestan…
Lo miro sin decir nada, suelta un corto suspiro y continúa hablando.
-Bueno haré que te creo, cariño… ¿Por qué no entras?, se está haciendo tarde, mi niña.
-Quiero ver el atardecer.
Digo en todo serio manteniéndole la mirada, sé a donde quiere llegar con su ultimo comentario; sin embargo, resulta que ya no soy la niña de antes que para todo tenía una respuesta afirmativa sin cuestionar nada.
-Míralo desde tu habitación… Conoces las reglas, Anne.
Su tono es severo, firme, su mirada se mantiene fija en la mía, su semblante cambio drásticamente; Lo observo, mis ojos están fijos en los suyos, ya no me intimida, no puedo creer que siga con esa estúpida regla es absurda, no soy una niña cuando lo entenderá… Él no despega sus ojos de los míos, retándome a desobedecerlo. No puedo evitar notar como sus ojos cambian de repente, son de una tonalidad totalmente distinta a la original, sucede en segundos aun así fueron suficientes para percibirlo… ¡Qué extraño!
Nunca me había percatado de eso, desde que tengo uso de razón sus ojos son color miel café oscuro y en este momento se tornaron de un miel intenso casi volviéndose amarillos o Ámbar muy parecidos a los que tienen las serpientes.
¿Por qué, ahora me doy cuenta?.