Capítulo 6

1288 Words
PARANOIA  Llevamos un rato parados en medio del jardín mirándonos a los ojos como rivales, retándonos con la mirada, sus ojos se han vuelto a cambiar de color se volvieron de un color Ámbar oscuro... Me da miedo la verdad, él no deja de verme fijamente, su mirada está cargada de ira, mi valentía se esfuma lejos y mi voluntad cae estrepitosamente, sin más remedio me rindo, aparto la mirada de los ojos intensos y oscuros de mi padre, sin mucho amino me encamino por el jardín y me voy dentro de la casa sin decir nada más. Lo escucho suspirar profundamente, no puedo evitar pedir paciencia al universo para soportar los días que me quedan en este encierro. Una vez entro a la casa me llega el olor a comida, mi madre debe estar haciendo pasta o lasaña porque el olor es delicioso, ella al escuchar la puerta sale de la cocina y me mira con el ceño fruncido antes de darme una sonrisa cortes para hablar. -Cariño, ¿quieres comer? Pregunta en tono amable, de hecho es muy amable para mi gusto la verdad; La miro en silencio y sin más me voy directo a mi habitación, ignorando a mi madre me voy escaleras arriba, siento sus ojos fijos en mi espalda… Siento la ansiedad crecer en mi interior de una manera avasallante sin dejarme tregua, siento como mi pecho se oprime de pronto el aire me comienza a faltar, por fin llego a mi habitación, me acuesto en mi cama para comenzar a respirar profundo una y otra vez tratando de recuperar mi respiración, inhaló y exhalo de manera pausada, pero constante me ayuda a calmarme... Mis padres me ofuscan, me ahogan de una manera impresionante, no entiendo su comportamiento en este momento, nunca han estado, nunca les he importado, porque ahora sí, es como si el accidente los cambio; pero, no entiendo la razón de ello, tampoco fue tan grave para que actúen de esa manera, además, que beneficio pueden sacar de esto, ellos no hacen nada que no les dé beneficio, no los creo capaces de cambiar su actitud ante nada. Al pasar un rato con mi respiración de vuelta a la normalidad continuo tendida en mi cama pensando en todo y en nada a la vez, es como si mi mente estuviera en el limbo del universo, donde no hay ningún tipo de información... Unos toques en mi puerta me sacan de mis pensamientos, porque me molestan acaso no entienden que no quiero verlos, no quiero hablar con nadie, no me siento de ánimos para hablar con alguien y menos con ellos… No respondo a los toques en la puerta que se vuelven cada vez más insistentes hago mis esfuerzo por ignorarlos… -¡Quiero Estar sola!… Contesto a los gritos soltando mi exasperación para que puedan escucharme y darse cuenta de que no quiero saber de ellos en estos momentos que pueden largarse y que me dejen para por fin tener un poco de paz, escucho sus fuertes suspiros a través de la puerta, sé que me detestan. -Pequeña, tu madre y yo tenemos que salir, tenemos una reunión de trabajo. Dice mi papá del otro lado de la puerta. -Ok… ¡Diviértanse!… Contesto con un tono de sarcasmo -Anne, no salgas afuera y no te vayas a ir a tu apartamento… Aún no estás recuperada. Dice mi padre en tono de advertencia. -Sí, lo que digas… Digo cansada ya de la misma historia del jardín, por dios que ya no soy una niña, cuando lo van a entender. Sin más se alejan de la puerta de mi habitación, los escucho abajo comentándoles algo a los de servicio, seguramente que me mantengan vigilada para que no salga. Da igual, toda la parte de afuera de la casa está repleta de cámaras de seguridad muy aparte del personal de seguridad que tiene mi padre las veinticuatro horas al día; Que aun a mis 18 años, no entiendo la razón, esta zona es muy segura, inclusive es una urbanización cerrada. Escucho la puerta principal cerrarse, me levanto de la cama para acercarme a la ventana a ver como ellos van saliendo del estacionamiento mientras el portón de la cerca de seguridad se abre permitiéndoles la salida, apenas el carro tienes las cuatro llantas fuera de la casa, el portón se cierra nuevamente salen dos hombres del personal de seguridad a cubrir dicha área… No es como que me voy a escapar aún estoy convaleciente por amor al universo. -¿Por qué serán tan paranoicos? Se me hace imposible no cuestionarme sobre sus actitudes, desde cuando son así; no tengo recuerdos de ellos protegiéndome tanto, la regla del jardín la implementaron cuando cumplí los seis años la razón que me explicaron es porque a partir de las seis cae el sereno y yo sufría mucho de bebé, que por mi salud era mejor que no saliera... Ahora que lo pienso es un poco absurdo de grande según recuerdo no me he enfermado de nada; pero bueno esa pregunta no tiene una respuesta, es mejor que la deje estar. Hago todo el esfuerzo, pongo toda la voluntad que puedo para no pensar en ellos... Paso un rato sentada en la silla de mi escritorio en silencio, apreciando la calma que me produce estar sola, aprovechando el mutismo repentino de mi cerebro, es adictivo. Muy rara vez puedo estar en completo silencio, en absoluta calma; mi mente suele ir muy de prisa quitándome tiempo de paz y tranquilidad por eso cuando sucede hago el intento de aprovecharlo al máximo como ahora, aunque solo dure unos pocos minutos. Continuo sentada en mi escritorio cuando mi cuerpo experimenta una sensación extraña no propia de mí, es difícil de explicar, siento como mis pulsaciones se han alterado, mis oídos tiene un p**o como sonido de fondo, es extraño; para dejar de enfocarme en eso y distraerme buscó algo que hacer no quiero pensar en cosas raras ni hacerle caso al escalofrío que siento en este momento así que sin pensarlo mucho tomo un libro y me siento en el sillón frente a la ventana, aprovechando el hermoso ocaso que me regala el universo los colores se degradan y complementan a la perfección transmiten paz, te incitan a viajar a un lugar feliz. Doy inicio a mi fascinante lectura perdiéndome en las líneas de la literatura inglesa; estoy muy concentrada leyendo "lejos del mundanal ruido" de Thomas Hardy, título muy apropiado en este momento, aunque es una obra romántica me resulta deslumbrante como me permite perderme en la historia de Berthsheba Everdene; No puedo evitar identificarme un poco con ella, con su historia es una mujer libre, aventurera e independiente que nunca deja de sonreír, decidida y libre de tomar sus decisiones, aunque yo no tengo el dilema del amor y realmente no quisiera tenerlo; no me imagino decidiendo a cuál de mis pretendientes entregarle mi corazón en una ceremonia eclesiástica, eso debe ser una locura; pienso que nadie debería decidir a quien amar, puesto que si tienes que decidir realmente no amas a nadie, el amor no es una elección solo lo sientes, tu corazón elegí por ti a quien realmente es digno de ti, que estará a tu lado para enseñarte, respetarte, amarte y apoyarte a lo largo de la relación, con quien realmente haya una conexión más allá de lo físico, una persona que sea capaz de entender a tu alma... -Qué tonterías dices, Anne. -Por eso estás soltera. En estos tiempos nadie ama de esa manera, es una completa estupidez, ya debo madurar. No puedo evitar reprenderme ante tales pensamientos fuera de lugar, en esta época el romance no cuenta y nadie ama de verdad.
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