Continúan las competencias, se realiza una diaria y a medida que pasan los días va aumentando la complejidad de las mismas. Milet resulta triunfadora una y otra vez, en la carrera de velocidad por 120 metros, es la ganadora, igualmente gana la de 140 metros y la de 160 metros hasta llegar a la competencia final que será de 200 metros.
La noche anterior a ese momento, Milet y Daya, están en el balcón de la habitación contemplando la inmensidad de la noche; desde ese ángulo pueden divisar altos edificios, varios anuncios publicitarios, el cielo estrellado, la nube resplandeciente, y al fondo divisan un pequeño lago y algunas pequeñas montañas; el ambiente está impregnado de una tenue y fría brisa. La señorita Daya, habla para romper el silencio.
—Milet, eres muy fuerte, me sorprende cómo pasó a paso has enfrentado con valentía las competencias y vas resultando la triunfadora en cada una de ellas, con tanta entereza y gallardía, tienes una energía y una determinación incomparable, eres una caja de sorpresas, un diamante en bruto, que se va puliendo, que va sacando su propio brillo.
— Me llenan de ánimo sus palabras hacia mi personalidad, señorita Daya, cada vez me siento más agradecida con la vida por los talentos, los dones, las habilidades y las oportunidades que me regala; sé que soy una niña bendecida y por eso trato de aprovechar al máximo cada momento, cada respiro, cada aliento de vida, para aprender, para progresar, para mejorar como persona y sobre todo para ser feliz, para dar y recibir amor y ¿sabe maestra? El mayor ejemplo lo he recibido de mis Padres, ambos son personas excepcionales, muy humildes, sencillas, aun así, luchadores, íntegros, perseverante y muy positivos, llenos de luz y de amor, usted también ha sido una guía, en norte a seguir, un gran ejemplo de dedicación y amor por lo que se hace en la vida —responde Milet.
— Que bueno mi pequeña; de verdad que tus Padres están haciendo muy buen trabajo contigo y con tus hermanos, sé que llegarán lejos, que serán grandes seres humanos, que dejarán una huella imborrable en este mundo, ya tú lo estás haciendo, paso a paso. Fíjate, ya has conocido dos Países distintos y por diferentes motivos, utilizando tus capacidades, en cuanto al concepto que tienes de mí, solo me queda darte las gracias, de verdad yo amo mucho el ser maestra, el enseñar, el compartir con la infancia, es mi pasión —comenta Daya.
—Sí, señorita Daya, soy muy bendecida, la vida es benevolente conmigo. Y usted siga adelante, irradiando esa sencillez y calidez en su forma de ser. ¡Mire! Ya ha llegado la hora de mi cena, luego una ducha y a dormir.
— Estás en lo cierto Milet, vamos de prisa al restaurante, te estarán esperando y si no llegas puntualmente, el profesor se preocupa.
Ambas damas llegan al sitio de la comida y les disponen la cena, la cual consiste en un filete de salmón, ensalada de espinacas y pan de centeno, acompañado con un vaso de leche. Milet come gustosamente, al culminar su platillo, se dirige a su habitación, luego se dispone a ducharse y a dormir, como lo había predicho. Siempre con la señorita Daya a su lado.
Milet, despierta al alba, el amanecer es hermoso, comienzan a entrar pequeños e intensos reflejos de luz rojiza por la ventana, se escucha claramente como los pájaros inventan mil cantos, para manifestar su alegría por el nuevo día. Esta mañana regala un misterio, una expectativa, una esperanza, ya que se llevará a cabo la competencia decisiva; hoy es la final; si Milet resulta ganadora, será la campeona mundial infantil de atletismo Escolar. En la distancia, Milet escucha unos pasos que se aproximan lentamente. Es la señorita Daya.
— Buenos días, hermosa campeona, hora de levantarse, de iniciar este maravilloso día— manifiesta Daya a Milet
— Buenos días, amada Maestra, estoy despierta desde hace unos pocos minutos contemplando el amanecer y pensando en lo que me espera para este día—responde Milet.
— Si, realmente hoy es un día superespecial, ya llego el momento de enfrentar la competencia final, ¡Qué emoción! —expresa Daya
— yo trato de estar tranquila y equilibrada maestra, aun así, siento emoción y un poco de nervios, siento que recae sobre mí mucha presión al tener esta gran responsabilidad.
— Tu tranquila mi pequeña Milet; todo saldrá bien solo cree que darás lo mejor de ti, que hoy pondrás en esa carrera todas tus fuerzas, todas tus energías, lo harás con entrega total. Sin importar cuál sea el resultado final en la competencia, lo importante es que tú des el 100% de ti misma, eso es lo que determina ser un triunfador.
— Es verdad señorita Daya, gracias por sus palabras, por sus consejos tan acertados; estaré calmada, concentrada y como usted me sugiere daré todo lo mejor de mí para que hoy podamos obtener los mejores resultados posibles, con mucha fe y esperanza.
— Exacto mi pequeña hermosa, Fe en la ayuda divina, en tus fuerzas y capacidades, en tu entrenamiento; esperanza en que todo saldrá de manera exitosa. Ahora, vamos levántate.
—Sí, amada mentora, allí voy, a empezar este nuevo día con ahínco y fuerza energía positiva.
La mañana transcurre entre agasajos, celebraciones, fotos, entrevistas en emisoras de radios y televisoras locales, también les ofrecen a todos los competidores un paseo por la ciudad; los llevan a conocer el Museo Británico de Arte, el cual es totalmente gratuito y custodia más de ocho millones de objetos de todos los continentes, luego visitan la Torre de Londres, la cual uno de los edificios más famosos del mundo. Su historia señala que ha funcionado como palacio real, como prisión y lugar de ejecuciones, como arsenal, como sala de joyas y zoológico, para continuar el paseo asisten a la Abadía de Westminster, este maravilloso edificio de 700 años, es la iglesia de las coronaciones inglesas. Posteriormente, asisten al Palacio de Buckingham, es uno de los pocos palacios reales activos que quedan en el mundo, Este palacio es la residencia oficial de la Reina y ha albergado muchos acontecimientos históricos, desde bautismos reales hasta visitas de líderes mundiales. Y para cerrar el recorrido, visitan el Zoo Londres zsl, dando los animales son colocados en recintos agradables, en vez de jaulas, permitiendo que los visitantes tengan contacto directo con ellos; allí Milet observa por primera vez unos pingüinos y unos koalas, ya que el resto de los animales, los conoce de cerca porque los ha visto en su propio País.
El comité organizador, señala que ya es momento de regresar, pues se aproxima la hora de la carrera y los competidores necesitan descansar y prepararse para la misma.
Regresan al hotel y Milet descansa un poco, luego el entrenador le ofrece un masaje por las piernas y brazos, almuerza algo muy ligero y se coloca su vistoso uniforme, representando la bandera de India. El entrenador la observa de cerca y le comenta.
—Milet, hasta ahora has demostrado tu agudeza física y mental continúa así; mantengamos el enfoque, el propósito del porqué estamos aquí y sea cual sea el resultado final tú eres una ganadora, una exitosa triunfadora ¡no tengas duda de eso! Yo me siento muy feliz de haberte entrenado y de haberte conocido eres una gran atleta.
— Muchísimas gracias profesor, para mí esta ha sido una gran experiencia, nuevamente le doy las gracias por confiar en mí, por ayudarme, por apoyarme, por entrenarme y por regalarme la oportunidad de estar aquí, por creer en mí, todo esto ha sido posible por usted quien tuvo la visión y lo propuso sin miedo ante la dirección del plantel—expresa Milet.
— Pequeña, te cuento; las personas exitosas se reconocen a la distancia, desde que te vi identifiqué el éxito que hay en ti, únicamente necesitas apoyo porque el potencial es innato. Milet, no dudes nunca de tus capacidades, no tengas miedo de enfrentar todas las metas que te propongas y llegarás lejos.
— Gracias entrenador por sus consejos, usted me acaba de decir casi las mismas palabras me expresan la señorita Daya al igual que mis Padres; espero crecer, aprender y poder dejar huellas memorables en mi camino, afianzada en esa fortaleza que ustedes me dan.
— Sé que será así y espero estar presente para poder visualizar tus éxitos y triunfos. Ahora pequeña vamos a competir ha llegado la hora.
Llegan a la pista de carrera, la señorita Daya, el entrenador y Milet, en primera instancia, los tres juntos se toman unos segundos para observar el terreno donde se desarrollara la competencia, todo está listo y dispuesto para iniciar; las emociones se acentúan, sobre todo porque será la primera vez que la pequeña competidora se enfrente a una carrera de 200 metros, están sumamente emocionados, los tres se toman de las manos, suspiran y se dan fortaleza unos a otros, solo con miradas y sonrisas.
Se escucha por los altavoces del estadio, decir.
—competidores, aproximarse a la pista.
Milet, se despide de sus acompañantes y sin demora, desciende, obedeciendo al llamado.