Ella mira todo el lugar, respira profundo y toma su comida, porque ya tiene hambre. Toma asiento en la cama, con las piernas cruzadas y Ben la mira con mala cara. —Lo siento, su majestad, pero esto es lo que tengo. Era quedarme aquí o viajar seis horas al día, solo saca las cuentas… Se lleva un trozo de comida a la boca y sonríe, porque el pastel de carne está delicioso. Sin embargo, Ben la sigue mirando con cara de pocos amigos y ella le dice. —Doce horas de trabajo, seis de traslado y una hora para desayuno y cena, sin mencionar el ducharme y cambiarme de ropa. Solo me quedaban cinco horas para dormir, y yo necesito por lo menos siete para funcionar sin querer matar al primero que se me cruza. —No te pregunto por qué te quedas aquí, ya sé que para evitar el traslado diario. Lo que qu

