Desperté sintiendo un horrible dolor de cabeza, pero reconocía aquello como una enorme resaca. Un sonido a mi lado llamó mi atención, por lo que me giré y abrí los ojos lentamente, intentando acostumbrarme a la luz natural. Finn estaba mirándome con una sonrisa torcida, y de pronto, comencé a recordar cómo anoche yo había salido junto a Ivy, me había emborrachado a causa de jugar ping pong beer con aquel chico que ya ni recordaba cómo se llamaba, y luego Finn había aparecido aquí con sus lindos ojos. Recordaba también cómo me había derrumbado frente a sus ojos y él de una forma muy linda me había contenido en sus brazos, por lo que luego yo le había pedido, de una forma muy penosa, que se quede conmigo. —Hola —saludé avergonzada ante todos los recuerdos que me atormentaban. El rubio so

