—¡Es hora de despertar, bella durmiente! Abrí los ojos ante aquel grito y escuché el sonido de las cortinas siendo abiertas. Cuando mis ojos lograron enfocar lo que había a mi alrededor, me topé con Mowle que estaba a un lado de mi cama batiendo la cola y mirándome atentamente. Sonreí al ver a aquel hermoso cachorro y le acaricié la cabeza. —¿Qué hora es? —cuestioné adormilada. Oliver dejó salir una risa divertida y luego se sentó a los pies de mi cama. —Es temprano, pero ya preparé el desayuno, así que vamos a comer —dijo muy emocionado—. Es mi día libre, así que pensaba que podríamos ir a comprar algunas cosas para la despensa. —Es tu día libre y te levantas de amanecida —gruñí dejando salir un bostezo—. Estás más loco de lo que creía, hermanito. Oliver se ríe ante mis palabras

