Narra Finn Debía reconocer que cada vez que me ofrecía a llevar a Aurora a su casa lo hacía para poder sentir sus brazos alrededor de mi torso, como ahora, y bueno, también porque me preocupaba que llegase bien a su casa, y no confiaba en los taxis. Sonreí de medio lado al sentir como su agarre aumentaba al mismo tiempo en que la velocidad de mi motocicleta lo hacía. Estos momentos me parecían tan íntimos, pero al mismo tiempo, los disfrutaba mucho. El viento pegando de lleno en mi rostro, mientras el perfume de Aurora llegaba a mí cuando detenía la motocicleta, su respiración contra mi espalda y su rubio cabello enmarañado al quitarse el casco… Mierda, estaba muy jodido por Aurora Williams. —No vayas a dejarme sin aire, pequeña —bromeé una vez me detuve en nuestro destino. Aurora s

