Nolan
Me encuentro en la soledad de mi habitación.
Es domingo, iré hoy a la iglesia donde mis padres siempre han asistido, al menos desde mi tía enfermo, tiene leucemia y hemos decidido cómo familia ir a cada evento con ella.
Mis tíos, hermanos de mi padre, también comenzaron a asistir a la iglesia, lo cual nos ha unido a todos, a pesar que no soy un hombre lleno de santidad, lo hago por amor a mi hermosa tía Helianta.
Así que me levanto para ir a tomar una ducha, con mucha flojera y pocas ganas de salir de mi casa, termino de bañarme y me envuelvo en una toalla mientras comienzo a buscar una camisa y un pantalón decente para ir a la iglesia.
Después de pensar, escogo una camisa color vino y unos pantalones n***o, zapatos color café acuerdo a la ocasión, me termino de vestir y busco mi celular para llamar a mi amigo, Franklin, el siempre está en estas cosas, aparte de estudiar conmigo, me acompaña a la iglesia ya que su familia también asiste con frecuencia.
— Hola compa ¿vas asistir hoy? — pregunte en la llamada.
—Si mis padres me despertaron y mi madre ya me tenía la ropa lista para que no lleguemos tarde. En un rato salimos ¿y tu? Ya estás listo para ver si conquista a alguna hija de Dios, son unas bellezas las mujeres que van a ese lugar, me hacen pecador —contesta en tono pícaro
—¡Eres un rufián! , aunque no lo negaré, si están muy lindos esos angelitos... ya estoy listo, voy saliendo. Nos vemos allá — dije mientras bajo las escaleras para ir a la sala por las llaves.
— Nos vemos allá bro. — dice Franklin y corta la llamada.
Guardo el celular en mi bolsillo, verificó un momento oliendo mi camisa para saber si tengo el olor de mi perfume, o lo olvide de nuevo, y si, en efecto, tengo el aroma de un hombre elegante.
Salgo de mi casa y comienzo a caminar para llegar a la iglesia vivo a 2 calles de la misma, así que siempre llego a tiempo, aunque salga algo tarde.
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Lucia
Despierto como de costumbre, a las 7 de la mañana y veo que mis padres se están alistando para salir.
—¡Buenos días! ¿A dónde van tan bonitos? -— pregunte a mi madre que iba caminando por el pasillo.
—Vamos a la iglesia mi amor, conocí hace unos días a una mujer que tiene cáncer y nos hicimos muy amigas, así que me invitó a una iglesia aquí cerca, levanta a tu hermana, seria bueno que fuéramos juntos como familia. — contesta mi madre y se dirige a colocarle un collar frente a su espejo.
— Ok esta bien, iremos, pero que raro que ustedes no nos avisaron antes, seguro Paola tendrá pereza de ir. — le digo a mi madre y entro a la habitación de mi hermana para despertarla.
—Paola, ¡levántate! — gritó y Paola solo mueve la cabeza para acomodarse mejor en la cama, así que comienzo a quitarle la sábana.
—¿Que quieres? No tengo dinero y no le debo a nadie — dice irónicamente
—Vamos a la iglesia, así que es mejor que te arregles o te tocará ir en pijama. — digo y salgo de cuarto.
—¡Ya voy! Pero me esperan, no me van hacer salir corriendo de aquí —grita ella desde su habitación para que mis padres la puedan oír y no estén apurados después, debido a que no le avisaron anoche que iríamos.
Comenzamos a vestirnos y arreglarnos lo más rápido que se podía.
Escogo en mi clóset un vestido morado y unas sandalias negras de tacón para verme presentable, prosigo a colocarme mi hermoso outfit y me miro en el espejo.
— ¡Que linda te ves Lucia! Ya es hora de irnos — dice mi padre observando desde la puerta de mi cuarto.
—¡Gracias papi! Esta bien vámonos — dije y salimos todos juntos hacia la sala.
Mi padre recoge las llave del auto y nos dirigimos a la cochera para subirnos en el.
Mientras el va conduciendo, recuerdo que hoy no he escrito con Nolan ni hemos compartido alguna publicación en f*******:, supongo que debe estar dormido aún, es temprano y el no parece ser alguien que le guste madrugar los domingos o mejor dicho los fines de semana.
Ya estamos llegando a la iglesia, es demasiado cerca de la casa, ¡no entiendo por que nos vinimos en carro! y no caminando, pero bueno igual en las mañanas si genera bastante pereza caminar.
Espero sea buena la palabra que comparta hoy el pastor, para llevarme una buena impresión de este lugar.
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Nolan
Voy llegando a la iglesia y ahí está afuera Franklin, coqueteando con las hijas de las señoras que ayudan en la iglesia con el protocolo.
Soy muy lindas pero él es un León rugiente buscando a quien devorar, y esas ovejitas son muy inocentes para caer en sus garras.
Veo que las chicas se van y entran a la iglesia así que decido acercarme a Franklin.
— Entonces ahora eres un bandido hasta en este lugar, ¿no tienes respeto? Dios está mirando tus pecaminosas intenciones — digo en tono de sarcasmo.
— Hermano Dios me ve todos los días y sabe que mi naturaleza pecaminosa me lleva a decirle muchos halagos a las mujeres bonitas. — dice el y nos reímos.
Entramos a la iglesia y nos sentamos esperando que sea la hora de que todo comience. Como buenos chismosos que somos, giramos la mirada a ver quiénes van llegando por la entrada pero obviamente con la intención de ver alguna chica de buen parecer.
De repente, sorprendido y casi sin palabras, me doy cuenta que entra alguien, muy linda y con vestido morado, cuando observo mejor ¡Es Lucia! ¡está aquí!.
—Oye, ¿ella no es la que estudia con nosotros? —pregunta Franklin al verla llegar.
—¡Si¡ no puedo creer que esta aquí, me imagino que sus padres son Cristianos. —respondo
Se ve más hermosa de lo que llegue una vez a imaginar.
Estoy acostumbrado a verla en uniforme y de vez en cuando con ropa casual de estar en su casa, pero hoy se ve divina.
Cuando termine el sermón, definitivamente iré a saludarlas.
Parece que el destino quiere unirnos...