--Michelle nos vamos ya de aquí—.
--Ya déjeme Matteo—. ¿Usted que hace aquí? ¿Cómo supo que estaba aquí?
--Tengo gente que se mueve en todos los medios y me imagine que estarías aquí—. El me lleva a la fuerza pero yo me niego.
--Usted no entiende Matteo no puede obligarme a irme!!—.
--Claro que puedo, no puedo creer que vengas a estos lugares ya no eres una niña—.
--Exacto ya no soy una niña ya puedo hace lo que me gusta— cuando intento soltarme se escuchan las sirenas de la policía.
--¡Mierda la policía!—. Todo es un caos Matteo toma con fuerza mi mano y comenzamos a correr en este momento coopero, pero me preocupo por mis amigos.
--Ya casi llegamos al auto—.
--Llegamos al carro y nos subimos rápido y arrancamos a toda velocidad por la adrenalina, cuando estamos lo suficiente alejados este para en un camino tranquilo y toma una profunda respiración—.
--¿Me puedes decir porque carajos estabas en una carrera clandestina?—.
--¡Usted no me grite!—. Digo molesta.
--Por dios Michelle en que estabas pensando te pudo pasarte algo, gracias a dios que Rebeca no está enterada porque sería peor—.
--Deje de meterse en mi vida no tiene derecho a hacerlo—.
--Y tú deja de comportarte como una niña—. ¿Asi que soy una niña?, a ver si las niñas son capaces de hacer esto, en un movimiento rápido me subo encima de él.
--¿Qué?... ¿Michelle que haces? Bájate—.
Comienzo a besar su cuello dejando pequeñas marcas este suelta pequeños gemidos hasta que siento que toma mis caderas intentando bajarme pero no lo dejo, me comienza a mover sobre su masculinidad que empieza a tomar vida.
--¿Ahora te parezco una niña?—.
Digo muy sexy, mientras me sigue moviendo desenfrenada comienzo a sentir mi cuerpo en llamas.
--Dios Michelle—…su respiración se acelera y sé que tengo que parar aunque no quiera, me bajo rápido y el me ve sorprendido.
--¡Quiero ir a casa!—. Toma aire y arranca el auto. Al llegar a la casa me dirijo a mi recamara y le hablo a Fabricio, tengo varias llamadas perdidas de él y de mi amiga.
--¡Amor dime que tú llegaste bien!—.
--Si Fabricio pude escapar y ¿tu como estas?—.
--Yo también pude salir, pero me preocupe por ti me diste un susto—.
--Lo importante es que estamos bien, me gusto lo que paso me encantaría que se repitiera—.
--¿Enserio? Dentro de tres días hay otra carrera me encantaría que fueras—.
--Claro ahí estaré—.
--¿Qué te parece si nos vemos mañana?—. >
--No puedo tengo un compromiso familiar pero nos vemos en la carrera—.
--Entiendo preciosa adiós—.
--Descansa—. Me acuesto en la cama y me duermo profundamente.
En la mañana me levanto temprano, tomo una ducha y busco que ponerme, me encanta estar a la moda.
Bajo a desayunar y veo a Rebeca sentada desayunando.
--¡Hola hija! El desayuno está listo—.
--Gracias—. Me siento a desayunar tranquila pero ella me dice algo.
--Recuerda que hoy es la cena familiar—.
--No estoy de acuerdo con eso pero iré de todos modos—.
--¿Porque no aceptas mi relación con Matteo?—.
--Primero porque me ocultaste tu relación por algún tiempo y segundo porque se toman decisiones que no le corresponde en especial el que se cree mi papá cuando no lo es—.
--Él quiere cuidar de ti entiéndelo hija—.
--Rebeca no discutiré contigo no quiero arruinar mi mañana—.
--Soy tu mamá no me digas así—.
--Te dije que desde el momento que me golpeaste perdiste el derecho de llamarte así—. Decido dejar mi desayuno intacto y decido irme al trabajo ahí como algo con mi amiga Gaby.
Cuando llego a la empresa veo a Gaby que me recibe con una sonrisa.
--¿Qué guapa estamos?—.
--Tú no te quedas atrás, te quedan bien las faldas—.
--Ella se sonroja y se ríe—.
--¿Te veo en el almuerzo?—.
--Claro—. Subo a reportarme con mi agradable jefe pero antes de tocar la puerta, me sorprendo hablando a mi jefe con alguien en la sala de juntas.
--No sé qué pensar Mauricio, ella me trae loco—. ¿De quién hablaran?
--¿Por qué sigues con Rebeca?—.
--Siento que la quiero, y es una excelente mujer, ella sería una excelente esposa—.
--¿Quieres decir que la pequeña no puede ser la esposa indicada?—.
--La pequeña como le dices me saca de mis casillas a cada rato, me desafía, no creo que sea la indicada para ser mi esposa pero… joder, me tiene loco, no tienes idea de los que hizo ayer la muy cínica se subió encima dándome besos en mi cuello y lo peor es que la estuve moviendo arriba de mi—.¡No puede ser habla de mí!!.
--¿Tuvieron sexo?—.
--No, la muy descarada se bajó justo cuando iba a acabar me dejo empalmado casi la mato—. Escucho la carcajada de su amigo.
--Resulto picarona y tremenda la pequeña—.
--Lo sé, no puedo creer que de muchas mujeres te interese la hija de Rebeca—. > toco la puerta y escucho un pase, cuando entro veo a un hombre de piel aperlada, ojos de color miel cuando me ve siento que me desnuda con la mirada.
--Buenos días vengo a dejarle su agenda para que vea los pendientes del día de hoy —.
--¿Me presentas amigo?—. Habla el hombre.
--Claro Mauricio ella es Michelle mi asistente, Michelle él es Mauricio mi mejor amigo— me saluda de beso en la mejilla y hace que me sonroje.
--Un gusto conocerte, no me imagine que mi amigo tuviera un excelente gusto para contratar asistentes hermosas— veo como Matteo lo codea en un costado y este se ríe.
--Me retiro los dejó— dice Mauricio.
--Adiós Michelle me dio gusto conocerte—.
--Esta vez me da un beso en la mano—. Matteo le dice “idiota”, el sale y nos quedamos solos.
--Me doy cuenta que todos se quedan encantados Michelle—.
--Yo no tengo la culpa de ser bella— digo con arrogancia y él se ríe.
--Como tú digas vamos a comenzar a trabajar, que hoy sales temprano por la cena— cuando me recuerda la cena ruedo los ojos y él lo nota.
--Sé que no te ilusiona pero haz el intento por tu mamá—.
--Peor— salgo de la sala de reuniones y todo el día me la paso trabajando hasta que Matteo dice que puedo retirarme para arreglarme, llego a la casa y me dirijo a mi habitación para darme una ducha por un rato y busco que ponerme para la dichosa cena.
--Ya estando lista tomo mi bolsa y mi celular— le pido al chofer que me lleve al restaurante donde hizo la reservación mi mamá y cuando llego los veo a los dos y están ahí muy cariñosos, siento ganas de vomitar, me aclaro la garganta y se separan.
--¡Hija!, qué bueno que ya llegaste. Siéntate.— me siento enfrente y hacemos nuestro pedido.
--Bueno ¿Cómo vas en la empresa?—.
--Voy bien Rebeca, si el trabajo no es tan pesado y el jefe que tengo no es un pedante— eso lo digo viendo a Matteo y sonríe.
--Me alegra escuchar eso, que estés cómoda y que te va bien, ya pronto serán las inscripciones para la Universidad—.
--Si lo sé, pero no quiero dinero de Usted—.
--Recuerda que ahora somos familia— Idiota.
--Si claro— digo hipócritamente.
--Hija debes cambiar esa actitud, no me gusta en absoluto.—
--Tú sabes que actitud tenia ¿para qué hacer esta cena?—
--Michelle tranquila tu mamá quiere que nos uniéramos como familia— veo con mi peor cara a Matteo.
--¿Quién me pregunto que yo quería este tipo de familia?—. Rebeca me come con la mirada y deja de golpe los cubiertos en la mesa.
--¿Qué tienes niña?—. Estoy fastidiada de tu forma de ser, pero no voy a tolerarte más tendrás que aceptar que me casare con Matteo y que será tu papá.—
Cuando dice lo último me da coraje y de un brinco me levanto gritando.
--Ni creas que ese Idiota nunca ocupara el puesto de mi papá que te quede claro—. Me doy la vuelta y todos me ven pero me importa una mierda, mi mamá está enferma si piensa que aceptare a Matteo.
Llego a la casa, voy a la habitación y voy quitando la ropa, me acuesto en ropa interior, pero antes pongo música para tranquilizarme.
Por un momento mi vista se fija en la ventana hasta que me doy cuenta que llegaron los dos entran pero los ignoro, hasta que alguien abre la puerta de mi habitación, y cuando volteo para ver a mi mamá, pero no era ella.
Matteo….