Matteo se queda parado en mi puerta con la cara roja pero cuando me ve lo que traigo puesto le cambia totalmente, sus ojos se oscurecen y traga duro.
--¿Qué haces aquí?—. Repasa mi cuerpo, pero reacciona al instante.
--¡Cúbrete Michelle!—.
--¿Si no quiero?—. Respondo en forma altanera.
--No te comportes como una niña— otra vez con su comentario, voy hacia él y pego mi cuerpo junto al suyo.
--¡Usted! ¿Quiere le muestre lo que puede hacer esta niña?—. Este parece inmóvil asi que lo tomo de su saco y lo llevo a la cama, esta una música sensual comienzo a bailar de una forma muy seductora tocando mi cuerpo.
--¿Te gusta lo que estás viendo papi?—. Veo como su masculinidad comienza a tomar vida y sonrió porque logre lo que quería, pero ahora va mi venganza, me desabroche el sostén y lo retiro lentamente para dejar expuestos mis senos.
Antes de que lo haga Matteo me detiene.
--¡No lo hagas!, Michelle soy tu padrastro me casare con tu mamá no puedes hacer eso—.
--No te queda hacerte el santo—. Porque si no desearas desde un principio que comencé a llevarte a la cama me hubieras detenido pero bien que te encanto que te bailara sensual asi que no te hagas el buen marido.
--¡Quiero que bajes la voz tú!.—Tú mamá se durmió y no quiero que se despierte—.
--Creo que es mejor que se despierte para que se dé cuenta con qué clase de hombre se va casar—.
--¡Cállate Michelle!, no tienes idea de lo que dices, me voy—.
--¿Por qué se va? Usted sabe que si sigue aquí va a cometer una locura ¡Porque usted es un débil que quiere hacerle el amor a su hijastra!—. Sale de la recamara y me acuesto en la cama enojada por la situación.
Hoy es día de la carrera y me emociona no debería ir, pero estar en las carreras es lo mejor del mundo, como es fin de semana me levanto más tarde de lo normal y lo bueno Rebeca no está en la casa, se fue a ver cosas de su boda.
--¡Hola Susana!—.
--¡Hola amiga! ¿Cómo estás?—.
--Muy bien amiga, te llamo para invitarte a otra carrera—.
--Michelle, estas demente después de lo que paso la última vez, ¿Quieres volver?—.
--Susana no me pasara nada—.
--Te acompaño porque quiero cuidarte—.
--Gracias amiga te quiero—. Me paso toda la tarde escuchando música y cuando ya es de noche me empiezo a arreglar para ir a la carrera.
Escogí un shorts n***o con un crop top con unos convers, tomo mi celular y veo que tengo un mensaje de mi amiga Susana diciendo que ya está afuera, bajo con cuidado para no toparme con Rebeca y con su novio, y lo mejor de todo no estaban en la sala, salgo y me subo al carro y nos vamos.
--¿Vas a correr con Fabricio?—.
--Supongo que sí—.
--Michelle no lo hagas tengo un mal presentimiento—.
--Susana, Fabricio maneja bien, no pasara nada—.
--No corras amiga en serio—.
--Te prometo que no voy a correr— llegamos al lugar donde sera la carrera y busco a Fabricio, lo veo de lejos con una mujer que se ve muy zorra diciéndole cosas al oído, mientras ella le acaricia la cara siento que me dan unos celos, cuando estoy llegando a su lado le doy un beso en sus labios.
--¡Hola amor!—. Me sonríe y la pelirroja me ve con ganas de matarme.
--¡Hola hermosa!—.
--No me digas ¿Qué es tú nueva zorra Fabricio?—.
--Lo siento querida quiero estar con mi NOVIO —. Hago énfasis esta se burla y Fabricio se ríe.
--¿Celosa? –.Me da risa y me retiro de él.
--Sueña guapo—. El me pega a de nuevo a su cuerpo y me besa dejándome sin aliento.
--Me gusta que me digas así, ¿Correrás conmigo?—.
--No… le prometí a Susana que no correría contigo—.
--Hermosa sabes que eres mi amuleto de la suerte, no te pasara nada si estás conmigo—. Creo que no tiene nada de malo.
--Está bien vamos—. Acomoda el raiser en la línea de salía y nos subimos me percato que la pelirroja es la acompañante del otro competidor.
--Mucha suerte idiota—. Dice la chica.
--Quiero golpearla—.
--Tranquila vas a ver que vamos a ganar—. La chica se para enfrente con un short corto y una blusa de tirantes empieza a contar y siento la adrenalina que recorre todo mi cuerpo, ella tira la bandera ambos raiser salen a toda velocidad, al parecer el contrincante maneja bien, la acompañante le dice algo y el obedece a lo que ella dice, en eso sentimos que nos golpea por atrás para sacarnos de la pista.
--¿Qué te pasa Imbécil?—.
--Le grita Fabricio, pero el intenta volver a golpear el raiser y esquiva el golpe—.
--¿Qué pasa Fabricio?—.
--No te preocupes todo está bien—. En un momento menos pensado el raiser nos vuelve a pegar y en esta ocasión Fabricio pierde el control haciendo que el raiser frene de repente, salgo impactada y empiezo a sentir que me parto en mil pedazos… Estoy en el suelo sin poder mover nada más escucho de lejos gritos y voces.
--¡Necesito ayuda!—. Pidan una ambulancia.
--Michelle hermosa no te duermas—.
--Es Fabricio él está bien—.
--¡Está perdiendo mucha sangre!—. Empiezo a ver todo obscuro y lo último que escucho es que no me vaya.