CAPÍTULO 8

1307 Words
Pov Matteo   Sé que esta pequeña me va matar juro que lo hará, cuando Rebeca me dijo que tenía una hija nunca pense que sería difícil, pero cuando conocí a Michelle me di cuenta que la pequeña es rebelde, con un carácter fuerte, y con una lengua suelta y en  cada oportunidad me saca de mis casillas, lo peor de todo es que me gusta, Michelle me encanta, me tiene loco, ella no tiene límites, le gusta desobedecerme y no me respeta; cuando la vi en su cuarto en ropa interior juro que estuve a nada de tomarla ahí mismo y hacerla mía la muy cínica logro lo que quería excitarme como un adolescente y lo peor de todo, cuando me acuesto con Rebeca pienso que es Michelle la que le estoy haciendo el amor, esto se está saliendo de las manos y para variar está saliendo con ese tipo del raiser que hace carreras clandestinas  me preocupa, tengo miedo que le llegue a pasar algo.   --Amor ¿Por qué estás tan pensativo?—. Dice Rebeca cubriendo su cuerpo después de que tuvimos sexo.   --Tu hija—. Lo digo sin pensarlo, pero me recupero—. No creo que me acepte—.   --Amor hay que darle tiempo para ella es nuevo lo que está pasando—me debato en contarle a Rebeca del amigo que tiene Michelle. --¿Has hablado con Michelle en estos días?—   --¡Si! Antes hablábamos poco, ahora menos hablamos nada más me saluda porque desde que la bofeteé ya no me llama mamá—.   --¡Creo que estas mal por eso!—.   --¡No!, amor te diré la verdad pero no quiero que pienses que soy mala mujer con lo que voy a confesarte— ella toma aire— mi difunto esposo, el cuándo se enteró del embarazo se puso muy feliz pero yo no, nunca he sentido a Michelle como mi hija. Por eso no me duele su forma de ser conmigo—>--.>.   --Eres muy cruel Rebeca—.   --Quiero ser honesta contigo. — He tratado de ser buena mamá pero no logro sentir el amor para dárselo y no creo que llegue a sentir ese amor por ella. Por eso no me duele si está o no de acuerdo en nuestro compromiso, va llegar el día en que Michelle se vaya.   --Yo lo sé, pero Rebeca piensa ella se ira y nos quedaremos solos—.   --Creo que nos necesitamos nosotros dos, no la necesitamos a ella, es más porque no le damos un departamento y estará a gusto en su propio espacio—. -->--. Suena el teléfono de la casa, contesto el teléfono está en la mesa de noche a mi lado.   --¡Hola!—.   --¡Hola! Son familiares de la señorita Brown—.   --¡Sí!, soy su padrastro—.   --Lo siento señor le informo que la señorita Brown se encuentra grave en el hospital central por un accidente— siento como la sangre abandona mi cara y todo el cuerpo me comienza a temblar.   --¡Voy para allá!— Me paro de un brinco de la cama y Rebeca me ve preocupada.   --¿Qué  fue lo que pasó?—.   --Michelle sufrió un accidente— Rebeca suelta un bufido.   --Vez ella nada mas solo trae problemas—   --Rebeca por dios— nos vestimos rápidamente y salimos de casa y en menos de quince minutos estamos en el hospital.   --¡Hola! Somos familiares de la señorita Brown—.   --Si, pasen a la sala de espera la paciente está en cirugía— cuando dice eso me doy cuenta  que esta la situación es grave, pero me sorprendo al ver a Rebeca bastante rejalada, caminamos hacia la sala y veo al joven del Raiser este tiene una férula, collarín y algunos raspones en la cara, lo veo con rabia asi que voy directo a él lo agarro de la camisa y lo levanto.   --¿Qué le hiciste a Michelle?!!!—.   --¿Quién es usted?— responde tratando de soltarse de mi agarre pero no lo logra.   --Soy su padrastro, ahora dime—.   --Sufrimos un accidente estábamos… joder fue mi culpa no debí pedirle que me acompañara a la carrera- cuando dice eso Rebeca interfiere.   --¿Desde cuándo Michelle corre?!!—.   --Ella no corre nada más me acompaña en la pista—.   --Eres un irresponsable por tu culpa Michelle está mal!!— en ese momento llega el médico. --Familiares de la señorita Brown?—.   --Si somos nosotros—.   --Les explicare el pronóstico de la paciente ahora es reservado, debido al golpe que sufrió tuvo una hemorragia interna pero logramos controlar, pero perdió mucha sangre, tiene cuatro costillas rotas, y su pierna derecha esta fracturada—.   -->—.   --¿Se pondrá bien doctor?— pregunto algo mortificado.   --Hay que esperar cómo evoluciona, lo único que no debemos permitir que pase seria otra hemorragia porque sería fatal para la paciente, solo hay que espera—.   --Gracias doctor— me siento en el sillón y me cubro mi cara mi pequeña está mal, dios no la cuide como debía ser.   --Amor, tranquilo ella estará bien—.   --No comprendo cómo esta tan relajada Rebeca, tu hija se está debatiendo entre la vida y la muerte y te encuentras tan tranquila—.!!   --¡No me grites!! No entiendo porque te pones asi, ella no es tu hija—.   --Lo sé pero desde que están ustedes en mi vida, se volvieron mi familia y no quiero que nada les pase asi que por eso me preocupo porque me importa y eso mismo deberías hacer tú— no soporto más esto, salgo  de la sala de espera sin antes de agarrar al joven del brazo.   --Óyeme bien pedazo de idiota, quiero que te retires y te alejes de Michelle—.   --Creo que usted no me puede exigir eso yo la amo—.   --Si la amaras como dices, la hubieras cuidado— el agacha la cabeza, después comienza a caminar a la puerta de salida.   Llevamos más de cuatro horas y no tenemos noticias de Michelle, Rebeca está dormida no la entiendo cómo puede estar asi de tranquila.   --¿Es familiar de la señorita Michelle?— dice la enfermera.   --Si. —   --Si gusta puede ir a verla— voy con la enfermera y me lleva a la habitación.   --Es aquí— la enfermera abre la puerta y yo entro con algo de miedo, me sorprendo cuando la veo conectada con todos esos cables y llena de moretones, siento como se quiebra en mil pedazos algo dentro de mí, me pongo a un lado de ella y agarro la mano.   --¡Hola! pequeña soy yo Matteo, no creo que sea la persona que esperas que este contigo, pero quiero que te recuperes pronto, necesito ver esos hermosos ojos que tienes y escuchar tu voz angelical aunque sea para que me digas que joda, que soy un imbécil— dejo varios besos en su frente y le acaricio los labios con mi dedo índice hasta que siento como va abriendo los ojos lentamente, pero veo que me ve confundida.   --¡Hola! Bella que bueno que ya despertaste— ella me ve más y más extraña hasta que habla pero lo que dice que preocupo.   --¿Quién eres?.—    
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