Pov Matteo
Sé que esta pequeña me va matar juro que lo hará, cuando Rebeca me dijo que tenía una hija nunca pense que sería difícil, pero cuando conocí a Michelle me di cuenta que la pequeña es rebelde, con un carácter fuerte, y con una lengua suelta y en cada oportunidad me saca de mis casillas, lo peor de todo es que me gusta, Michelle me encanta, me tiene loco, ella no tiene límites, le gusta desobedecerme y no me respeta; cuando la vi en su cuarto en ropa interior juro que estuve a nada de tomarla ahí mismo y hacerla mía la muy cínica logro lo que quería excitarme como un adolescente y lo peor de todo, cuando me acuesto con Rebeca pienso que es Michelle la que le estoy haciendo el amor, esto se está saliendo de las manos y para variar está saliendo con ese tipo del raiser que hace carreras clandestinas me preocupa, tengo miedo que le llegue a pasar algo.
--Amor ¿Por qué estás tan pensativo?—. Dice Rebeca
cubriendo su cuerpo después de que tuvimos sexo.
--Tu hija—. Lo digo sin pensarlo, pero me recupero—. No creo que me acepte—.
--Amor hay que darle tiempo para ella es nuevo lo que está pasando—me debato en contarle a Rebeca del amigo que tiene Michelle.
--¿Has hablado con Michelle en estos días?—
--¡Si! Antes hablábamos poco, ahora menos hablamos nada más me saluda porque desde que la bofeteé ya no me llama mamá—.
--¡Creo que estas mal por eso!—.
--¡No!, amor te diré la verdad pero no quiero que pienses que soy mala mujer con lo que voy a confesarte— ella toma aire— mi difunto esposo, el cuándo se enteró del embarazo se puso muy feliz pero yo no, nunca he sentido a Michelle como mi hija. Por eso no me duele su forma de ser conmigo—>--.>.
--Eres muy cruel Rebeca—.
--Quiero ser honesta contigo. — He tratado de ser buena mamá pero no logro sentir el amor para dárselo y no creo que llegue a sentir ese amor por ella. Por eso no me duele si está o no de acuerdo en nuestro compromiso, va llegar el día en que Michelle se vaya.
--Yo lo sé, pero Rebeca piensa ella se ira y nos quedaremos solos—.
--Creo que nos necesitamos nosotros dos, no la necesitamos a ella, es más porque no le damos un departamento y estará a gusto en su propio espacio—. -->--. Suena el teléfono de la casa, contesto el teléfono está en la mesa de noche a mi lado.
--¡Hola!—.
--¡Hola! Son familiares de la señorita Brown—.
--¡Sí!, soy su padrastro—.
--Lo siento señor le informo que la señorita Brown se encuentra grave en el hospital central por un accidente— siento como la sangre abandona mi cara y todo el cuerpo me comienza a temblar.
--¡Voy para allá!— Me paro de un brinco de la cama y Rebeca me ve preocupada.
--¿Qué fue lo que pasó?—.
--Michelle sufrió un accidente— Rebeca suelta un bufido.
--Vez ella nada mas solo trae problemas—
--Rebeca por dios— nos vestimos rápidamente y salimos de casa y en menos de quince minutos estamos en el hospital.
--¡Hola! Somos familiares de la señorita Brown—.
--Si, pasen a la sala de espera la paciente está en cirugía— cuando dice eso me doy cuenta que esta la situación es grave, pero me sorprendo al ver a Rebeca bastante rejalada, caminamos hacia la sala y veo al joven del Raiser este tiene una férula, collarín y algunos raspones en la cara, lo veo con rabia asi que voy directo a él lo agarro de la camisa y lo levanto.
--¿Qué le hiciste a Michelle?!!!—.
--¿Quién es usted?— responde tratando de soltarse de mi agarre pero no lo logra.
--Soy su padrastro, ahora dime—.
--Sufrimos un accidente estábamos… joder fue mi culpa no debí pedirle que me acompañara a la carrera- cuando dice eso Rebeca interfiere.
--¿Desde cuándo Michelle corre?!!—.
--Ella no corre nada más me acompaña en la pista—.
--Eres un irresponsable por tu culpa Michelle está mal!!— en ese momento llega el médico.
--Familiares de la señorita Brown?—.
--Si somos nosotros—.
--Les explicare el pronóstico de la paciente ahora es reservado, debido al golpe que sufrió tuvo una hemorragia interna pero logramos controlar, pero perdió mucha sangre, tiene cuatro costillas rotas, y su pierna derecha esta fracturada—.
-->—.
--¿Se pondrá bien doctor?— pregunto algo mortificado.
--Hay que esperar cómo evoluciona, lo único que no debemos permitir que pase seria otra hemorragia porque sería fatal para la paciente, solo hay que espera—.
--Gracias doctor— me siento en el sillón y me cubro mi cara mi pequeña está mal, dios no la cuide como debía ser.
--Amor, tranquilo ella estará bien—.
--No comprendo cómo esta tan relajada Rebeca, tu hija se está debatiendo entre la vida y la muerte y te encuentras tan tranquila—.!!
--¡No me grites!! No entiendo porque te pones asi, ella no es tu hija—.
--Lo sé pero desde que están ustedes en mi vida, se volvieron mi familia y no quiero que nada les pase asi que por eso me preocupo porque me importa y eso mismo deberías hacer tú— no soporto más esto, salgo de la sala de espera sin antes de agarrar al joven del brazo.
--Óyeme bien pedazo de idiota, quiero que te retires y te alejes de Michelle—.
--Creo que usted no me puede exigir eso yo la amo—.
--Si la amaras como dices, la hubieras cuidado— el agacha la cabeza, después comienza a caminar a la puerta de salida.
Llevamos más de cuatro horas y no tenemos noticias de Michelle, Rebeca está dormida no la entiendo cómo puede estar asi de tranquila.
--¿Es familiar de la señorita Michelle?— dice la enfermera.
--Si. —
--Si gusta puede ir a verla— voy con la enfermera y me lleva a la habitación.
--Es aquí— la enfermera abre la puerta y yo entro con algo de miedo, me sorprendo cuando la veo conectada con todos esos cables y llena de moretones, siento como se quiebra en mil pedazos algo dentro de mí, me pongo a un lado de ella y agarro la mano.
--¡Hola! pequeña soy yo Matteo, no creo que sea la persona que esperas que este contigo, pero quiero que te recuperes pronto, necesito ver esos hermosos ojos que tienes y escuchar tu voz angelical aunque sea para que me digas que joda, que soy un imbécil— dejo varios besos en su frente y le acaricio los labios con mi dedo índice hasta que siento como va abriendo los ojos lentamente, pero veo que me ve confundida.
--¡Hola! Bella que bueno que ya despertaste— ella me ve más y más extraña hasta que habla pero lo que dice que preocupo.
--¿Quién eres?.—