Marie lo vio irse y respiró hondo. Estaba enferma. Tenía una enfermedad. Y es que no podía ser otra cosa porque no podía ser que ella tuviese unos pensamientos tan impuros hacia su jefe. ¡Por Dios, Mónaco era tan bueno! Mordía sus uñas con ansiedad mientras pensaba en cómo podía solucionar su angustia. No era sólo una angustia s****l, lo sabía porque sus experiencias en esa zona no eran tan amplias. Ella ni siquiera había disfrutado de perder su primera experiencia, había sido robada de una forma tan feroz que aún no había tenido chance para analizar la experiencia de la violación que había vivido. Respiró hondo poniéndose de pie y tomando las muletas para dirigirse al baño. -Eres tan fea- se quejó mirándose en el espejo y una cosa sencilla pasó por su mente. Sin dudar y con una confi

