Tamara
Los globos, guirnaldas y demás estaban invadiendo la habitación y era todo colorido, tanto que me hacía sentir en una fiesta hippie. Mamá Gretchel en un vestido bastante colorido, abriendo la puerta para mí fue como mi primera señal. La música era un mix de canciones infantiles que no podía creer que fuera legal. Al menos, es mejor que las ardillas.
—Tammy, amor, Aspen está arriba.— dijo mamá Gretchel, dándome un abrazo. Los decorativos debían ser mi tarea pero el turno en la clínica de fertilidad había sido justo hoy, por lo que tuve que pasar por allí antes de venir.
—Gracias, mamá, han hecho un estupendo trabajo aquí.— dije, cerrando detrás de mí mientras veía a mi alrededor una vez más. Ella dijo algo como Fue todo gracias a ti, caminando hacia la cocina y yo me dirigí hacia las escaleras.
Aún no podía creerlo. No sólo que Cameron ya cumpliera un año, sino que todo estaba en marcha. Mi vida, la de Jus y Chad, la del bebé. Sólo horas atrás había estado en la clínica y una muestra había sido insertada en mí. No sabía de quién había sido la muestra, algo de lo que ni Jus ni Chad querían enterarse, querían dejárselo al destino, pero esa semilla ya estaba por echar raíces en mi interior.
—Toc toc,— dije golpeando la puerta abierta de la habitación de Cameron. Las paredes tenían un cálido rosa pastel, con conejitos dibujados y cuadros con fotografías colgados en ellas. Aspen estaba sentada en el suelo, en la "Zona de juego" de Cam, un rincón acolchonado, con decenas de juguetes para que Cam jugara allí.— ¿Dónde está la chica del cumpleaños?
—Tam, que bueno que llegas.— dijo mi amiga, acabando de arreglar el cabello de su hija, quien estaba sentada en sus piernas.— Mira Cam, saluda a la tía Tamara.
Cameron comenzó a balbucear alrededor de su chupete y Aspen le dio la mano hasta que ella estuvo sobre sus pies. Entonces, ella dio un paso pequeño hacia mí, y luego otro, hasta que finalmente se soltó de Aspen y estaba dando temblorosos pasos hacia mí por sí sola.
—¡Oh dios mío! ¡Está caminando! ¡Está caminando sola!— grité, poniéndome de rodillas para estar más cerca por si Cam me necesitara. Aspen rió, las pequeñas arruguitas felices formándose en las esquinas de sus ojos. Ella no había perdido una pizca de la mujer que era cuando la conocí, sólo había conseguido una calidez que se conseguía siendo madre.
—Lo sé, es una niña llena de sorpresas.— dijo con alegría, mientras que su niña llegaba a mí y me permitía alzarla en mis brazos.— Hace dos semanas la dejé en la cama y estaba buscando qué ponerme cuando Eric entró en la habitación y dijo: Jodida mierda, Sexy, nuestra bebé camina.— se puso de pie y le hizo una carita a su hija.— Así que, descubrí que tengo una niña muy lista.
—¿En serio? Vaya, esto es tan increíble.— murmuré, limpiando una tonta lágrima de mi rostro. Cameron me besó la mejilla y estiró sus brazos hacia su madre, por lo que se la di a Aspen.— ¿Sabes lo que te traje por tu cumpleaños, pedacito de alegría?
Saqué una tiara de mi bolso (uno de mis muchos regalos) y la alegría en el rostro de Cam fue inigualable mientras brincaba en brazos de Aspen.— Oh, es hermoso. ¿Por qué no le das un beso de "Gracias" a la tía Tam?
Cameron se extendió para darme un beso y yo puse la tiara sobre su cabello. Ella la tocó, me sonrió y me guiñó un ojo, antes de tomar el chupete en su boca una vez más. Quiero decir, en serio, ella me guiñó. Nah, estás loca.
—Aspen, ¿Ella...? ¿Acaba de guiñarme?— pregunté y Aspen soltó una carcajada que me confundió sólo más. Sí, yo estoy loca.
—Lo sé, Eric se lo enseñó.— dijo, sentándose en la Zona de Juego. Me señaló el sitio junto a ella y me senté allí, permitiendo que me rodeara con su brazo.— Te he extrañado tanto, Tam, tengo tanto que decirte.
Oh mi dios, cierto. —Yo también, de hecho, quiero que lo sepas antes que nadie. Yo...
—No, no... Yo tengo algo que decirte.— me detuvo, enseñándome la palma de su mano y moviéndola de un lado a otro. La bebé sentada en su regazo la imitó y Aspen soltó una nueva carcajada.
—Por dios, es toda una listilla.— murmuré y le hice cosquillas a la pequeña, sus carcajadas invadiendo la habitación. ¿Y si mi bebé era como ella? Sería tan hermosa, ¿Por qué me había tardado tanto en aceptar esto?
—Es muy inteligente, quiero mostrarte algo.— dijo Aspen, con una lágrima corriendo por su mejilla. La limpió, y levantó a Cam hasta que se quedó de pie frente a ella, sosteniendo sus manos.— Cameron, ¿Dónde tiene mami tu obsequio?
La bebé señaló el estómago de Aspen, y yo la miré con el ceño fruncido.— ¿Te comiste su regalo?— le pregunté, burlándome y Aspen negó con la cabeza, un brillo que no entendía en sus ojos.
—Cam, ¿Cómo se veía tu obsequio?— preguntó, nuevamente, con paciencia y su bebé elevó su mirada y señaló hacia la pared, a uno de los cuadros. Una de ella, cuando estaba dentro de su vientre. Una ecografía.
Me tomó varios segundos unir todos los cabos.— ¡Oh mi dios! ¡Estás embarazada!— las mejillas de Aspen se volvieron rojas pero asintió con la cabeza y no pude evitar saltar para abrazarla.— Oh, mi dios, felicidades, felicidades. ¿Cuanto tiene?
—Gracias, son... Sólo nueve semanas... Mi periodo se atrasó y, ya sabes, pensé que podía ser por las hormonas de estar lactando, pero, me hice una prueba y dio positivo. Pero desde el fiasco de los falsos negativos ya no confío en las pruebas, así que fui con mi doctora y, ding ding, aquí estaba.— dijo Aspen, acariciando la mejilla de su hija. Cam se acostó sobre su pecho y se dejó mimar.— Cam lo vio, y no sé como, entendió por completo todo cuando le expliqué. Le dije que había otro bebé dentro de mí, y que sería su hermano, como Gid y Tony son hermanos. Dije que ese sería su obsequio de cumpleaños, aunque, claro que sabe que también hay más obsequios de cumpleaños que abrirá más tarde.
—Oh, Aspen, esto es increíble, estoy muy feliz por ti.— porque, en serio, en serio estaba feliz por mi mejor amiga. Ella parecía estar bastante feliz con su vida y con Eric, y amaba esto. Yo quería lo mejor para ella.
—Gracias, pero no le digas a nadie, por favor. Ya sabes, dicen que no es seguro hasta que pasa el primer trimestre.— dijo, permitiendo que Cam caminara lentamente por encima de la Zona de Juego para alcanzar sus muñecos.— Y dime, ¿Qué es eso tan importante que tú debías contarme?
Oh dios, cierto. De nuevo.— Pues, Jus y Chad ya han arreglado las cosas y...
—Eso lo sé, Jus me ha bombardeado con textos esta semana contándome que les fue bien en sus vacaciones.— dijo Aspen y yo le hice una seña con la mano para detenerla.
—...Y tomaron la decisión.— hizo una mueca de "uh, cuéntamelo todo" con sus labios, aunque ella ya sabía de qué decisión hablaba. Lo único que le faltaba saber eran los detalles.—Escogieron a la madre sustituta, y ella accedió, se estuvo haciendo análisis y hoy estaba ovulando, así que ella fue a la clínica de fertilidad y, ding ding, fue inseminada.—¿Es en serio? ¡Por dios, que increíble! ¡No puedo creerlo! ¿Y dónde está ella?— preguntó, realmente emocionada y cuando apunte con mis pulgares mi propio pecho, su boca cayó abierta.— ¡Noooo! ¿Es en serio? ¿Qué está mal contigo, Tamara? ¿Por qué no lo dijiste antes? ¡Felicidades!
—Gracias...— balbuceé cuando sus brazos se cerraron a mi alrededor.— Vaya, si hubiera sabido que estarías embarazada, te lo hubiese dicho primera. Ahora mi noticia parece una copia.
Aspen soltó una carcajada mientras me apartaba.— Oh, vamos, esa semilla dentro de ti acaba de ser plantada por un tubo de ensayo. La mía requirió cavar, y cavar, y cavar, y enterrar, y enterrar, y enterrar.
—¡Pervertida! ¡Demasiada información!— me burlé, y Aspen volvió a reírse mientras tocaba su vientre.— Entonces, ¿Eric está emocionado?
—Oh, dios, en cuanto entendió lo que Cam quería decirle con señas, me preguntó doscientas veces si en serio estaba embarazada, después me abrazó, abrazó a Cam, besó mi vientre y después se desmayó justo aquí.— señaló el suelo junto a nosotras y pronto volteó hacia su bebé.— Cam, ¿Cómo se cayó papi?
Su bebé cerró sus ojos y se dejó caer hacia atrás sobre la zona acolchonada, y luego se rió mientras se levantaba.— Dios santo, esta niña es tan increíble.
—No dudo que el pequeño de aquí vaya a serlo también.— dijo Aspen, poniendo su mano en mi vientre plano.— No vas a sentirlo hasta dentro de un tiempo, pero cuando lo hagas, no vas a querer que se detenga.
Suspiré profundo, dejando de reír y bajé la mirada a mi vientre también.— Aspen, ¿Y si cuando llegue el momento no pueda... Entregarlo?— Aspen suspiró enternecida antes de rodearme con su brazo.
—Tam, quizás lo pienses cuando esta cosita salga de tu v****a y lo veas por primera vez, quizás no quieras dejarlo ir, incluso cuando sabes que, en parte, no te pertenece.— mordió su labio inferior, y entonces prosiguió.— Pero sabes que vas a debastar a Jus y Chad si no lo dejas ir. Además, ustedes son amigos, sé que podrás verlo tan seguido como quieras si lo extrañas, ellos no te prohibirán eso.
—Lo sé...— dije en voz baja, permitiendo que me abrazara y devolviéndole el abrazo también. La puerta fue golpeada suavemente frente a nosotras y me limpié una solitaria lágrima de mi mejilla al ver una media sonrisa directa hacia mí.
—Hola Tam, que gusto verte.— dijo Eric, con un cabeceo. Le respondí con un saludo de mi mano. Cuando su mirada se movió a Aspen, sus ojos se inundaron de brillo.— Sexy, estás más sexy que la última vez que te vi.
—Eso fue en la mañana, pero lo sé, gracias.— dijo Aspen, toda coqueta, agitando sus pestañas. Demasiado dulces, pero bastante tiernos.
—¿Alguien sabe dónde está la niña del cumpleaños? Porque tengo un obsequio para ella...— dijo con voz alta y Cameron gateó fuera de su Zona de juego antes de caminar lentamente hacia Eric.— Oh, allí está la niña de papá.
Cameron soltó todo tipo de balbuceo, gemidos y grititos alegres mientras se acercaba a Eric tan rápido como podía. Aspen puso los ojos en blanco cuando soltó un grito aún más fuerte al llegar, y una risa completamente alegre cuando Eric la levantó en sus brazos.—Ella ama a su papi, creo que porque yo odié a Eric todo mi embarazo.— se burló Aspen, pero ella no parecía molesta por eso. Parecía que se encontraba un eterno estado de felicidad provocada por su familia.
—Te lo dije en un principio, Sexy, las niñas aman a sus papis, como los niños aman a sus mamis. Tenemos una niña, ella me ama más a mí.— le dijo a Aspen, frotando la barriguita de Cameron con un dedo.
Aspen se inclinó hacia mí, complice.— No es cierto, ella lo ama porque le da dulces, helado y galletas cuando yo no lo veo.— dijo con la voz lo suficientemente alta como para que Eric la oyera y éste soltó una carcajada.
—Ve lo que le traje a la niña del cumpleaños.— dijo Eric, tomando una bolsa de junto a la puerta.— ¿Quieres ver tu obsequio, Cam?— ella señaló la foto en la pared, una vez más, y Eric me vio casi asustado mientras dejaba de pie a Cam en el suelo y se arrodillaba junto a ella.— No, bebé, no ese. Papi tiene uno para ti aquí.
Abrió la bolsa y sacó una caja envuelta, que Cam rápidamente le quitó y se dejó caer sentada antes de romper el papel para abrirlo (con ayuda de su papá, por supuesto). Hasta que finalmente la caja que anunciaba el producto estaba libre y un micrófono n***o y con rayos pintados se veía en la fotografía. Eric lo sacó de la caja y se lo dio a Cam, apretando un botón que dejó música de rock sonando en el aire.
—Briggs, creí que habíamos hablado sobre la música de rock. Los oídos de la bebé son sensibles.— dijo Aspen, con un ceño fruncido y Eric rodó los ojos mientras veían a Cam balbucear al micrófono.
—Ella sabe lo que le gusta, Sexy, mírala. Me ha visto en decenas de conciertos.— dijo Eric y Cam acercó el micrófono hasta el rostro de su papá.— Gracias, cariño.— él lo tomó y se inclinó más cerca de Aspen.— Tú, mi dulzura, mi obsesión, dueña de mi corazón, cada vez que estás aquí, todo en mí siento latir... Tus caderas, tus mejillas, tus muslos y tu sonrisa...
—No, Briggs, si llegas a decir una palabra más de esa canción, te voy a cortar las bo...— se cubrió la boca sola, deteniéndose para que Cam no la oyera decir groserías, pero el pedacito de alegría estaba demasiado ocupada aplaudiendo a su papá. Sabía que ella había estado en decena de conciertos con Eric y en el estudio de grabación, así que parecía estar bastante acostumbrada a oír a su papá cantar.— ¿Las bodas?
—Mal intento, Aspen. Oye, esa canción no la he oído aún, ¿Es de algun nuevo album?— pregunté, y las mejillas de Aspen se sonrojaron, mientras Eric le devolvía el micrófono a su bebé para que cantara quién sabe qué. No entendía mucho de sus balbuceos.
—Es un intento de canción. Es más larga y... Bueno, bastante interactiva.— se burló Eric y Aspen le dio un manotazo antes de que él la tomara por la cintura, y la besara, en serio, como ellos solían hacerlo.— Oh, vamos, no estabas tan tímida cuando la compusimos...
—Eric...— murmuró, retorciéndose antes de sucumbir al beso. Esto era tan tierno, pero sentía que yo sobraba aquí, como si no perteneciera. Como cada vez que yo me sentía fuera de lugar, Aspen pareció notarlo porque se separó de los labios de Eric, me lanzó un brazo sobre los hombros y me acercó al abrazo.— Creo que ya es hora de que bajemos a compartir tiempo en familia, ¿No es así, tía Tam?
Tomé a mi ahijada del suelo, que estaba cantando una canción que ella debía entender a la perfección y besé su frente.— Sí, es hora de festejar.