—¡Hey mujer reacciona!—. Marlene chasqueó los dedos para que yo saliera del candente recuerdo que llegó a mi, un calor se instaló en mi cuerpo y mi centro palpitó como ese día, rogaba en mi interior que nada malo me sucediera después de ese maravilloso orgasmo, tenía miedo aunque la doctora me dijera lo contrario en que puedo tener a pesar de mi enfermedad una vida s****l activa.
Recuerdo que seguido de eso seguimos besándonos en el auto, con la misma intensidad de siempre, el era mi complemento. Fue magnífico sentirme así, dejarme llevar por todo lo que él causa en mi, espero y nuestra relación dure para toda la vida pues yo…. Yo lo amo con locura y creo que moriría si el se va de mi lado, si el deja de quererme.
—Sabes que, tienes razón—Me levanto decidida—Iré a verlo y le daré la sorpresa no me importa esperar lo que tenga que esperar pero esta noche tiene que pasar algo más que solo caricias y besos.
—¡Eso! Así se habla —Marlene celebra su triunfo—Ponte un conjunto de lencería sexy y ve por eso semental.
—Me daré un baño y salgo para haya enseguida— Camino hacia la puerta y algo llega a mi mente y me hace detener—¿Sabes que pasa con mi papá? Desde que llegó de su viaje esta algo extraño ,es como si le molestara que yo le hable de Alexander después de que estaba feliz por mi relación y sobre todo que gracias a él pude tratarlo más.
—Mi mamá no me ha dicho nada ¿ que crees que sea?
—No lo se, pero es extraño.
—Tranquila no creo que tenga nada que ver con tu relación con Alexander, deben ser cosas del trabajo, relájate—Me dice y logra tranquilizarme, creo que tiene razón y solo son imaginaciones mías.
Bajo del auto con calma y el chófer me extiende su mano, al salir del auto el viento fresco golpea mi rostro, observo el imponente edificio frente a mi, levanto el rostro un poco y sonrío al ver el nombre con letras mayúsculas y un color plateado con un brillo espectacular “AIR VOICE “ .
Me acomodo el vestido blanco de encaje qué elegí para esta ocasión , aunque a Marlene no le pareció pues no es nada provocativo, tampoco puedo llegar a su empresa vistiendo tan provocadora o siendo tan sugerente. Aun así el vestido es lindo y me queda perfecto, me gusta como se ajusta a mi cuerpo.
Camino lento pero con seguridad, aunque por dentro este muriendo de los nervios, espero y le guste mi presencia.
Saludo a las personas a mi paso llegando a recepción, no hay nadie así que decido caminar hacia el ascensor.
En el reflejo de la puerta de metal del ascensor reviso mi silueta y sí, me gusta como me veo, mi cabello castaño lo solté y dejé unas pequeñas ondas, mis labios están pintados en un color rojo para que haga contraste con el vestido.
Las puertas se abren y salgo un poco temerosa, respiro profundo y visualizó a su secretaria, no es necesario preguntar donde esta su oficina ya que a lado de ella hay una puerta de madera fina con el nombre de Alexander.
—¡Buenas tardes!—Saludo.
—Hola ¿ en que puedo ayudarla?—Responde sonriente.
—Busco a Alexander, pero no quiero que sepa que estoy aquí, quiero darle una sorpresa—Le digo juntando mis manos en forma de súplica. Ella deja de sonreír y me mira con extrañeza.
—El señor Santana no está, salió con su …. ¿ Quién es usted?
—Su novia, soy Amy Xiomara Saenz Quiñón ,mucho gusto—Extiendo mi mano, ella me mira con sorpresa y extiende la suya para estrecharla con la mía.
—¡Oh! , lo lamento pero el señor salió y no dijo si volvería.
—Es una pena , entonces le marcaré muchas gracias —me acerco y entrecierro mis ojos para poder ver su nombre en el gafete.
—Isabela Alcaraz — se adelanta .
—Muchas gracias Isabela, nos vemos luego.
Saldo de ascensor un poco triste por que mi plan no salió como esperaba, le marco a Alexander y no responde así que mejor aprovecho para ir a ese lugar que me da tanta paz y del cual he tenido muy abandonado.
En el trayecto intento una vez más hablar con el, pero de igual forma no obtengo respuesta.
—¡Bienvenida Amy! Nos da gusto tenerte aquí, los niños se pondrán felices de verte otra vez, no habían parado de preguntar por ti— La señora Mercedes se acerca a recibirme y llevarme con esos pequeños que habitan en este lugar, es una fundación para niños de la calle “ INFANCIA SIN FRONTERAS”. Se encargan de acogerlos, darles un techo, comida, educación y aprender diversas manualidades de las que pueden sacar provecho y vender mediante internet. Los más pequeños solo se encargan de estudiar.
Desde hace cinco años me encargo de hacer mis respectivas donaciones para que estos niños y esta fundación se mantenga a flote, claro no soy la única que lo hace, también algunos amigos de mi papá y otras personas más. Cada año me encargo de hacer una subasta en beneficio para esta y otras más fundaciones, pero en lo personal esta es una de mis favoritas.
Camino hacia el espacio que ocupa el patio con césped, donde los niños juegan y se relajan veo a varios que están reunidos, algo o alguien llama su atención. Me acerco con cuidado para no hacerme notar, pero Mercedes les anuncia mi llegada .
—Niños miren quien llegó— Todos se giran y corren en mi dirección, cargo entre mis brazos a el primero que llega a mi, mientras los demás gritan mi nombre. Me abrazan y por poco me caigo pues todos intentan tocarme al mismo tiempo.
—Niños, niños por favor compórtense, Amy no va querer venir de nuevo—. Mercedes intenta calmarlos.
—¿Amy?— Escucho mi nombre y levanto la mirada, mis ojos se abren sorprendidos al encontrarme con aquellos ojazos que me tienen enamorada, jamás me imaginé encontrar a Alexander en un lugar como este y menos acompañado. A su lado una mujer de piel bronceada y cabello n***o lacio me mira con seriedad, por su vestimenta puedo asegurar que es de bajos recursos, aun así su belleza no se puede negar.
—Alexander ¿Qué haces aquí?
—¿Se conocen?—pregunta Mercedes y ambos asentimos sin dejar de mirarnos, Alexander se nota tenso y nervioso.
—Pero yo no—Responde la mujer a su lado y me sonríe, siento una sensación extraña en mi pecho pero trato de ignorarlo, termino correspondiendo a su sonrisa.
—Amy —Alexander se aclara la garganta—Ella es Linda Cruz, Linda ella es Amy Xiomara.
—Mucho gusto—Le digo sin acercarme, no quiero hacerlo, ella no deja de sonreír, mira a Alexander y después a mi. Los niños están callados, ellos al igual que yo también sienten el ambiente tenso.
—Amy es una de las principales donadoras en esta fundación, es de la mujer que les hablaba hace poco —Comienza diciendo Mercedes intentando cortar un poco la tensión—Como les dije ella ha estado aquí para nosotros siempre, hace subastas para beneficio de esta fundación y no solo eso, también les da amor a estos pequeños, que es lo más valioso y de lo que más necesitan estos pequeños.
—Eso habla de que eres un gran ser humano—Expresa la mujer que ahora se que se llama Linda, lo que no sé es que hace con Alexander—Me alegra saber que te preocupas por ellos y sobre todo que le das amor—Sus palabras son sinceras así lo siento, ella tiene un aura muy especial .
—¿Podemos hablar en privado unos minutos?—Alexander habla de repente.
—Claro—Contesto mostrando mi mejor sonrisa, pues me descoloca demasiado su indiferencia, ni siquiera se ha acercado a darme un beso , un abrazo, peor aún, no me presentó como su novia, trago el nudo en mi garganta y bajo a el pequeño de mis brazos , disculpándome, para comenzar a caminar donde se, podemos platicar bien, no lo miré, no le dije que me siguiera pero se que lo hace porque escucho sus pasos detrás de mi. Llego a una pequeña oficina , la que siempre me dan cuando necesitan que revises ciertas entradas y salidas de dinero, ya que tienen esa confianza en mi por ser la que cubre la mayoría de gastos aquí.
El entra detrás de mi, cierra la puerta y coloca el seguro. Esta ansioso, me mira solo unos segundos a la cara y después desvía su mirada hacia la ventana.
¿Qué le pasa?
—No sabía que visitabas estos lugares.
—No sabia que también tu lo hacías—replico—¿Quién es ella?—No puedo resistir más y le pregunto, siento un escalofrío recorrer mi cuerpo, esta a solo unos metros de mi ¿Por qué no se acerca a abrazarme?
—Ella es una amiga que necesita mi ayuda—Me mira a los ojos y no puedo saber si dice la verdad o miente.
—¿Y que soy yo para ti?—Le pregunto y me tiembla la quijada, porque estoy a punto de llorar y no quiero hacerlo. Me duele su indiferencia, me duele que no me haya presentado como su novia, me duele …… no se , pero hay algo más lo puedo sentir y eso también me duele.
Me mira angustiado e intenta acercarse pero yo lo detengo levanto mi mano para que se detenga.
—No lo hagas y solo contesta.
—¿Por qué no quieres que me acerque?
—No lo hiciste allá afuera, no quiero que lo hagas aquí, no me presentaste como tu novia, te haz mostrado indiferente y no entiendo porque, hasta ayer estábamos bien.
—Discúlpame he tenido un día muy complicado y se que tu no tienes la culpa pero..
—¿Que soy yo para ti?—Insisto levantando un poco la voz .
—Eres mi todo, desde que te conocí te me haz enterrado en el pecho, no me imagino quedarme sin ti y ni tampoco quiero hacerlo, eres el fuego que calienta mi alma, la luz que llena mi oscuridad, eres indispensable para mi—Expresó con esa intensa mirada que me doblega y alimenta mis ganas de él, sin darme cuenta lo tenía tan cerca de mi, que me vi perdida en sus palabras cargadas de sinceridad; así lo sentía o así lo creía sentir.
Antes de que pudiera tocarme y terminar entre sus brazos y todo enojo y ofensa desapareciera con su toque, me alejé.
—Entonces repítelo una y otra vez hasta que quedes convencido, para que la próxima vez que coincidamos en el mismo lugar, corras a mis brazos, me beses y me presentes como tu novia.Pude haberlo hecho yo, pero por la manera en la que me miraste se que no querías que lo hiciera—doy otro par de pasos más lejos de el y sus manos qué estaban por tocarme quedan suspendidas en el aire—O mejor aún repítelo hasta que te des cuenta que no es verdad lo que sientes.
Dicho eso me doy la vuelta para salir del lugar, escucho que me llama pero lo ignoro, solo quiero salir de aquí . Intento regresar por donde vine solo he dado un par de pasos y me termino desviando y tomando la salida trasera, no quiero despedirme, no me encuentro bien, camino por los pasillos agitada mientras las lágrimas escapan de mis ojos sin parar.
¿Porqué estoy llorando? Soy una ridícula
De un momento a otro siento un punzada en el pecho que me corta la respiración, llevo mi mano a la zona de l dolor y lo aprieto, respiro intentando tranquilizarme, el dolor pasa y eso me indica que puedo caminar, estoy por llegar a la salida cuando mi cuerpo choca con otro.
—¿Se encuentra bien?—Me pregunta sosteniéndome de los hombros evitando que me cayera. Mis ojos van hacia la persona y me doy cuenta que se trata del doctor que me atendió cuando sufrimos aquel atentado.
—Yo lo estoy, disculpe.
—Amy, que sorpresa encontrarte aquí —Me dice sin soltarme aún, para ser honesta no quiero que lo haga pues me siento demasiado débil, aprieto mis labios con fuerza porque el dolor vuelve otra vez y me falta el aire, el doctor se da cuenta y sostiene con más fuerza—¿Te sientes mal?
—Estoy bien—Trato de sonreírle—Solo estoy un poco mareada—miento.
—Si gustas puedo llevarte a tu casa—Con amabilidad me dice y estoy por negarme cuando Alexander aparece.
—Quita tus manos de ella—Dice con desdén .
—Solo intento ayudarla
—No me interesa tus intenciones aléjate de ella—El doctor Mondragón se hace para atrás bruscamente pues Alexander lo a empujado, respiro con fuerza y me pongo entre ellos dos.
—Basta Alexander deja de comportarte de esta manera, el doctor Mondragón solo esta siendo amable, regresa con tu amiga y déjame a mi.
—No, no lo haré hasta que este imbécil desaparezca de mi vista.
—Perfecto entonces adiós—me giró y me dirijo hacia el doctor—acepto que me lleve a mi casa doctor, muchas gracias por su amabilidad.
—Amy Xiomara ¿Qué crees que haces?
—¿Me llevaras tu?—le pregunto intentando molestarlo.
—Yo no…. Si me das unos minutos te llevo a tu casa Amy, déjame arreglarlo.
—Yo no tengo unos minutos—le digo y salgo hecha una fiera de ahí.