Capítulo 22

2151 Words
POV ALEXANDER Esta maldita rabia siento que me asfixia, trato de sonreír, lucho por mantenerme sereno pero no puedo más, desde que Amy se fue con ese doctorcito la sangre me hierve y no hago otra cosa mas que pensar en la decepción con la que me miraban sus bellos ojos. ¡Mierda! Jamás pensé encontrármela aquí, le mentí diciéndole que hoy tendría un día muy ocupado en la empresa, le mentí como el miserable qué soy, le mentí para poder traer a Linda a esta fundación que hacía varios días me había dicho que quería visitar. No pude negarme porque se que estas cosas la hacen realmente feliz y porque así podría tener una idea de como serán las instalaciones que darán refugio a niñas y niños de la calle, mujeres maltratadas y abusadas, es un proyecto muy grande, que requiere mucho dinero y del que estoy dispuesto a llevar en marcha y darle la sorpresa a Linda, solo quiero verla feliz. Con ella las cosas son tan diferentes, es tierna cariñosa, atenta y tímida en lo que ambos tenemos y a mi solo me nace el sentimiento de protección, no es que con Amy no lo tenga pero lo de ella y yo es pasional, salvaje, seductor, lascivo . Tiene sus momentos dulces pero después todo es intensivo. Por las dos siento amor pero de manera diferente. ¿Por quien de las dos siento más? Creo que estoy cerca de saber la respuesta. Ver como los niños iban a su encuentro me emocionó tanto como a ella verlos, no le conocía ese lado, no creía que fuera esa clase de mujer que le gustara interactuar con los niños y ayudar a las personas como a Linda. Mis ojos la recorrieron de pies a cabeza pues no parecía real, en medio del patio con los rayos del sol caer sobre ella y ese vestido blanco, parecía un ángel. Después el terror me invadió al darme cuenta que Linda y ella estaban frente a frente, que podría perder a las dos por mi falta de hombría, por mis mentiras. No supe como reaccionar y tal como ella lo dijo hace poco le pedía a gritos que no se acercara, me delató la manera en que la miré, porque sabía que si lo hacía las perdería a las dos. ¡No quería hacerlo! Sin darme cuenta la estaba lastimando con mi indiferencia. Linda ni siquiera notó nada, porque estaba tan entretenida con los niños, también feliz , tan radiante. Solo me hizo un par de preguntas cuando estaba por ir detrás de Amy; quería impedir que se fuera con ese imbécil. —Me hubiese gustado despedirme de Amy—Dice Linda llevando el helado sabor melón a su boca. Hace media hora salimos de la fundación a petición mía y ahora estamos frente a una heladería porque Linda quería un helado y yo no podría estar más desesperado. Le he dejado un par de mensajes y no responde. —Tuvo una emergencia ya te lo dije—Respondo con un mal sabor de boca. —Mmm que rico esta—La volteo a ver y observo como tiene restos de helado en la orilla de su labio, tomo la servilleta y me acerco a limpiárselo. Por un momento me olvido del coraje que siento. Pues la mirada brillosa de Linda me hace olvidar un poco, solo un poco. —Listo—Le digo sin alejarme y ella me sonríe con sus blancos dientes. —Gracias —Fue un placer… —Mis palabras se quedan a medias por lo siguiente que Linda me dice, llevando su mano a mi rostro y acaricia mi mejilla con tanto cariño que me hace sentir terrible porque no lo merezco, no merezco su cariño, no merezco que me quiera. —Por llegar a mi vida, por quedarte en ella, por ayudarme en mi sueño, gracias por darme tu amor, tu cariño y tu compañía. Eres un gran hombre yo se que si y no importa el camino que elijas o la decisión que tomes siempre estaré para ti, como se que tu lo estarás para mi. —No se a lo que ….—Me calla con beso sabor a melón y a mi se me olvida lo que estaba por decirle. Me dejo besar, me dejo acariciar porque me gusta, en verdad me gusta, me gustan sus besos, sus caricias, su compañía. ¿Podría estar más jodido? Después de dejar a Linda en su casa, solo fui un par de horas más a la empresa, Isabela mi secretaria me informó de la visita de Amy en la empresa ¿me podría sentir peor de lo que ya me siento? Así es , no hay manera de explicar esta zozobra y ahora se que tengo que ponerle fin a esto. No puedo seguirlas engañando, no puedo seguir jugando con ellas. Mi secretaria no me dice nada más pero por la mirada que me da se que esta pensando que soy un verdadero hijo de puta. Intento ignorar su mirada lacerante, porque me provoca incomodidad. Termino por marcharme y mejor irme a casa, en el camino le marco infinidad de veces a Amy pero no contesta, le dejo mensajes y de nada sirve. Decidido, me ducho, me cambio de ropa y salgo para su casa, no es tarde aún y yo espero que pueda recibirme. Acompañado hasta los codos por mi seguridad llego a su casa, estoy por tocar el timbre pero la luz de los faros de un auto me golpean en la cara impidiéndome ver con claridad. Las puertas se abren y veo como los dos bajan. —No hagas eso Amy, espera a que yo te abra la puerta. Escucho que le habla con tanta confianza que se me revuelve el estómago y lo siguiente que veo me hace apretar la mandíbula con fuerza. Amy le sonríe genuina y se disculpa. Se despide de él, sin quiera voltearme a ver; sabe que estoy aquí parado frente a la puerta de su casa y aun así se da el lujo de despedirse de el con un beso en la mejilla y no obstante le da hasta su número de teléfono. ¡Abusivo! Camina hacia a mi con calma, moviendo esas caderas que tanto me gustan. No espero que llegue a mi, yo salgo a su encuentro y la beso, es un beso posesivo si, para que el doctorsucho ese sepa que ella es mía, solo mía. Jadea por mi arrebato mientras yo me como su boca, chupo sus labios y tiro de ellos. No pasa mucho tiempo para que Amy rodee mi cuello con sus brazos. Meto mi lengua en su boca y ella me recibe con la suya. ¡Uufff! Escucho el sonido de la puerta del auto cerrarse y después cuando lo enciende y lo pone en marcha, perfecto, ahora me concentro completamente en disfrutar este delicioso beso. Me aferro a sus caderas y las aprieto, nuestras lenguas danzan de una manera sensual que me eriza el cuerpo. Lo mismo me pasó en el ascensor , cuando me devoré su sexo a mi antojo, cuando probé de sus mieles, jamás me había corrido solo por una par de rozones en mi entrepierna y un bendito beso magistral y mucho menos en mis pantalones. Su manera de menear estas caderas me volvieron loco, sus gemidos cuando me la comía me fascinaron. —¡Ya basta!—Susurró apenas. Nos separamos porque se estaba saliendo de control. Yo quería más y se que ella también lo quería, los frenéticos latidos de su corazón me lo decían. —¿Porqué vienes hasta ahora?—Mi pregunta salió cargada de reproche, vuelvo a besar sus labios. —Por que así lo quise—Se aleja, pareciendo que acabara de recordar que estaba molesta conmigo, se pasa las manos por el cabello y acomoda su vestido, sus labios están hinchados por mis besos; puedo seguir besándola y no cansarme. Se cruza de brazos, intentando encontrar compostura ante lo que acaba de pasar. —Se supone que desde hace cuatro horas debiste haber llegado a tu casa. —Ya lo hice, que importa desde hace cuanto, ya estoy aquí —Intenta pasar pero no me quito de la entrada—Déjame pasar por favor, estoy agotada. —No, hasta que hablemos—Inhalo profundo su aroma. —Ya lo estamos haciendo —Amy por favor discúlpame, fui una idiota, solo fue la sorpresa de encontrarte ahí. —¿Fue solo eso? ¿O te comportaste así por la mujer con la que estabas? ¡Mierda! —Amy hay cosas que mereces que te explique, solo te pido que me des tiempo y que por el momento no me hagas preguntas, prometo explicarte pero no ahora—Acaricio su mejilla y dejo un beso en su frente. —Esta bien, solo te advierto que no toleraré mentiras, no me gustan y espero que esa amiga tuya no sea mas importante en tu vida que yo. Pasa a mi lado y se va, lo último que escucho es la puerta cerrarse detrás de mi…. Los días han pasado, días en los que Amy solo me evita, apenas y a respondidos algunos de los mensajes que le he dejado. Cuando la llamo si no esta durmiendo, esta ocupada. Siempre hay una excusa para no hablar conmigo. Lamentablemente los días en la empresa han estado cargados de trabajo, reuniones extensas y complejas, firmas con nuevos socios , cancelaciones con otros, entrevistas y más entrevistas. Linda a sabido entender y solo me llama para preguntar como estoy, le tengo una sorpresa, sorpresa que he pospuesto por lo mismo. —Hijo—Mi madre baja las escaleras, llega a mi y besa mis mejillas—¿no iras a la empresa? —No, hoy no, me tomaré el día—Camino junto a ella, nos dirigimos a la sala y terminamos sentándonos en el largo sofá tapizado en color beige. —¿Saldrás a distraerte un rato? Estaría bien si invitas a Arthur y Armad, ahora que ya se reincorporó con nosotros nuevamente . —Lo pensaré, quiero algo relajado madre—Respondo acercándome un poco a ella. —Me parece perfecto, estos días haz estado muy estresado pude notarlo. —¿Y mi padre?—Le pregunto, colocó mi cabeza en sus piernas como lo hacía de niño cuando quería que me escuchara o me diera un consejo, gracias a él tamaño del sofá le es cómodo a ella y a mi. —Se está aseando—Acaricia mi cabello—¿ Qué te sucede? Cierro los ojos y comienzo a contarle lo que me pasa con ambas, en momentos tan íntimos como estos con mi madre, me siento vulnerable, ella acaricia mi cabello lentamente. —Mi corazón esta dividido madre—Comienzo diciendo y ella me escucha atentamente, sin interrumpirme, sin detener sus suaves caricias sobre mi cabeza. Quiero que ella me aconseje y me ayude a aclarar un poco mis sentimientos, aunque creo que este tiempo distanciando de ambas, me ha servido de mucho para tomar una decisión. —Creo que la respuesta ya la tienes Alexander—Expresa cuando termino de hablar—pero te es difícil tomar la decisión porque sabes perfectamente que cuando elijas tienes que ser sincero con ambas y puede que al final sean ellas las que tengan que elegir, si quedarse en tu vida con tu cariño o con tu amor, porque de algo si estoy segura nunca amaste a las dos. Tu amor solo le pertenece a una, pero no quita que la otra sea importante para ti. —No me gustaría estar en tus zapatos hijo—La voz de mi padre nos interrumpe, me levanto por completo del sillón y lo saludo con un abrazo . —Nadie quiere estar en aprietos—Respondo haciéndolo sonreír—Solo me lo busqué, me he comportado como el peor de los canallas y por poco soy descubierto en mi mentira, no quiero que lo sepan de esa manera, así que debo actuar rápido y asumir las consecuencias. —Hay solución, solo no te demores porque puede y sea tarde. Se que sabrás ganarte su perdón. Con esas palabras en mi cabeza llego a casa de Amy, tengo que hablarle de Linda pero no será hoy. Hay una razón importante para no hacerlo; la sorpresa de Linda. Ahora lo único que quiero es verla, reflejarme en esos ojos hermosos, estrecharla en mis brazos y decirle que la amo. Porque mi corazón ya eligió y la eligió a ella, Amy Xiomara es mi todo, mi razón de ser, el amor que siempre quise. Amy es mi lado cursi, romántico, pero también posesivo y apasionado. Solo espero que cuando por fin sepa la verdad , su amor por mi sea tan grande que pueda hacer el sacrificio de perdonarme.
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