Nikolaos Konstantino Ser el hijo del Zar nunca ha sido sencillo para mí.A pesar de no ser el primogénito, mi padre siempre puso demasiadas expectativas sobre mis hombros. Me enseñó a manejar todo tipo de armas antes de que aprendiera a confiar en nadie y, en la universidad, me especialicé en tecnología, porque el poder moderno no solo se ejerce con fuerza, sino con información. Él nos ha dado responsabilidades antes de tiempo o quizá he sido yo quien se las ha impuesto.Por eso mi padre nos ha nombrado Zares en vida. Para que aprendamos el negocio mientras aún respira. Porque el día que falte, tanto Maximiliano como yo tendremos el mundo entero encima… y nadie nos perdonará un error. ¿Qué hace el hijo del Zar griego en Washington, fingiendo ser alguien que no es? Esa es una historia an

