Capítulo 4: "Maldito rubio imbécil"

1506 Words
Al día siguiente.  Estábamos con Rose caminando por los pasillos del colegio para entrar a clases.  - ¿Como estuvo tu primer día? - pregunto, ya que ayer comenzó a trabajar con mi padre.  - Bien, no fue tan malo.... Por ahora. Todo el mundo me odia.  - ¿Y eso por qué? - pregunto riendo.  - No te rías - dice golpeando mi pecho - Porque todo el mundo quiere ese trabajo y no pueden creer que una adolescente que los haya quitado. Se pensarán que soy la zorra de tu papá.   - Pobre de ti - río. Estábamos por entrar, cuando pasa por nuestro lado Ian Archibald en dirección contraria, mirándonos.  - Hola. - dice al pasar con un tono de galán de telenovela, bastante patético.   - ¿También te acuestas con Ian Archibald? - digo con fastidio.  - No seas idiota, es Ian Archibald, todas las chicas del colegio quieren acostarse con él.  - Si, pero ninguna está a su altura - digo con sarcasmo - Es un arrogante.   - Tu también lo eres. Trabaja para tu padre, ayer hablamos y me pareció muy simpático. Tienes envidia de que todas las mujeres lo quieran a él.  - No seas ridícula, sabes que no me faltan chicas lindas.  - Mentiroso, sabes a veces los hombres parecen mujeres.   - ¿Es un halago?  - No.   - ¿¡Te gusta!? - exclamó incrédulo del mal gusto que tiene mi amiga.  - Me parece lindo, es un alma solitaria.  - ¿No es muy cliché que te guste el chico rebelde del colegio?  - Es liberal, no rebelde. Es un artista.  - Dios, ya te perdí. Escríbele un poema. - digo sarcástico  - Puede que lo haga.... "Ian, el alma libre de los dorados cabellos…"  - Seguramente es teñido.   - Envidioso. - dice provocadora.  - Claro que no - digo entrando al aula, tratando de controlar mi irritación. Ella entra detrás de mí riendo.  Maldito rubio imbécil - pienso para mis adentros con fastidio, de solo pensar que hablo con Rose.  ***********  Había salido de clases.  Estaba en el baño del segundo piso, sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared.   Estaba fumando opio. Hago mi cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared, y cierro los ojos.  No pude pegar ojo en toda la noche. Esta mañana apenas vi que Tim entraba en el comedor a desayunar, tomé mi tostada sin terminar y salí de la casa.  Maldito traidor.  Siento que me patean suavemente. Abro los ojos.  - ¿Qué haces? - pregunta Dan.  - ¿Acaso no es obvio? - digo mostrándole el cigarro.  - Sabes - se sienta a mi lado - dicen que el sarcasmo es típico en las personas inteligentes, pero yo no te considero para nada inteligente. - me saca el cigarro y le da una calada.  - Que interesante. - digo con sarcasmo - ¿Crees que puedas conseguirme algo más fuerte?   - ¿Acaso estás loco? ¿Quieres morir?  - No exageres. - digo.  - Tu no exageres Patrick, las drogas no son un juego.  - Daniel, estoy teniendo una semana de mierda. Mañana tengo una estúpida fiesta, a la que no quiero ir, porque estoy cansado de fingir; mi hermano se va a China, y voy a quedar totalmente solo con mi familia de la gran puta.  Me mira con algo de tristeza.  - No me mires así. - digo con fastidio.  Suspira - Veré qué te puedo conseguir, pero se acumulan los favores que me debes.   - Ya quedé con ella, nos veremos a la salida del colegio.   - ¿Hablaste con Rose? - pregunta.  - ¿Sobre qué? - pregunto extrañado y doy otra calada.  - Sobre lo de Tim, parece que te afecta y sé que a mí no me lo vas a contar.  - No le dije nada.  - ¿Por qué?  - Porque estoy bien.  Ríe - Claro que no. ¿Qué punto tiene tener una mejor amiga, si no le cuentas las cosas que te molestan?  - Rose no necesita saberlo.  - Ya veo, tratas de hacerte el chico duro. Quieres probarle que tienes tus emociones controladas.  - Eso no es verdad.  - Si lo es. Al final finges con todo el mundo, no eres auténtico Patrick.  - ¿Y a ti que más te da? - digo fastidiado- no necesito sermones, así que déjame fumar tranquilo o vete.   - Está bien, tranquilo. - dice y me vuelve a sacar el cigarro.   **************  Caigo de espalda sobre mi cama. Suspiró.  Ava apoya su cabeza sobre mi brazo extendido y con su mano izquierda acaricia mi m*****o, mientras deja besos en mi cuello.  - Eres todo un semental. - dice con una voz seductora.  Dios, que patética. - pienso para mis adentros.   Tocan la puerta de mi habitación varias veces.  Suspiró irritado. Me paro y me pongo mis boxers.  - No te vayas Pat bonito. - dice haciendo un puchero.  Dios, dame paciencia.  - Aguarda. - voy hacia mi puerta y la abro apenas.  Era Tim.  - ¿Qué quieres? ¿No oyes que estoy ocupado? - digo con irritación.  - Solo venía a decirte que mi vuelo sale en unas horas, ya me voy y quería que....  - ¿Eso es todo? - lo interrumpo - Bien, sayonara.... ¿Era j***n a donde ibas no? Bueno, no me importa realmente. Hazme un favor y no me llames, ni cuando llegues, ni nunca. - le cierro la puerta en la cara.  - Patrick. - grita golpeando la puerta.  - ¡Vete al demonio Timothy! - grito enojado. Me dirijo a mi cama y me acuesto sobre Ava. - ¿Lista para la segunda vuelta?   Ella ríe.   Dios, que sonido más irritable.  *************  Era la noche de la fiesta.   Tim se había ido ayer por la tarde. Recién hacia un día que ya no estaba, y no podía evitar extrañarlo. Pareciera que se fue hace tres años, o treinta.   No sé nada de él. No llamo, ni escribió... Tal como le pedí. No quiero preguntarle a Jane, sería perder mi dignidad.   Sé que fue feo lo último que le dije, pero tengo razón. Lo único que teníamos era a él, y nos abandona.   - Señor, ¿Una copa? - dice un camarero sacándome de mis pensamientos.  - Gracias. - digo tomando una copa de champagne.   - ¿Qué crees que haces? - dice mi madre entre labios con una sonrisa fingida.   - Te estaba buscando, iba a llevarte una copa, debes estar sedienta después de tan duro trabajo. - digo con una sonrisa también fingida, extendiéndole la copa.  - Que considerado cariño. - la toma y se aleja.   Genial. Ni emborracharme un poco puedo. Esta sí que va a ser una noche larga.   Pasaron un par de horas. Estuve saludando a gente que no conozco, y que finge que le importa lo que hago con mi vida; posando como el hijo perfecto para algunas revistas; alagando mujeres tan falsas como mi madre.   Me dirigía hacía la gran puerta que da al enorme balcón.  - ¿A dónde crees que vas? - pregunta mi padre interponiéndose en mi camino.  - A tomar un poco de aire, huele a perfume barato.   - No te pases de listo, y cuida lo que haces. - dice.  - Lo mismo te tengo que decir a ti, ¿Por qué contrataste a Rose?  - Creí que tu amiguita ya te lo había explicado.   - ¿Enserio dejas que adolescentes hagan pasantías en tu empresa? Podría entenderlo de universitarios, pero ¿Alguien que no termino la secundaria? Perdona si dudo de tus intenciones. - digo con algo de sarcasmo.  - Te sorprendería, de hecho, un compañero tuyo es el encargado temporal del área de márketing.  - Sigo sin entender por qué empleaste a ese imbécil.  - No tengo por qué darle a un chiquillo como vos explicación de lo que hago con mi empresa.   - Mejor para mí.  - A ver si haces como tú hermano y haces algo para traerle orgullo a esta familia. - dice pasando por mi lado para volver a la fiesta.  Sigo caminando y salgo afuera.  La noche estaba fría, y estaba bastante oscuro.   Yo seguía mirando la noche, cuando huelo olor a cigarrillo. Giro mi cabeza hacia la izquierda, y lo veo apoyado en la pared. Apenas podía verlo, y gracias al cigarrillo encendido.  - ¿Qué demonios haces aquí? - digo algo fastidiado.  Y mi noche no podría ser peor.  - Créeme, tampoco quiero estar acá. - dice Ian Archibald.  - ¿Entonces?  - Vine para no dejarlo solo a mi padre con todos estos cuervos.  - Había olvidado que tú padre trabaja para el mío, además de ti.  - Bastante afortunados ¿No?  - Yo diría lo contrario.  - Es Robert Wallace, el mejor en los negocios. El hombre más importante de Los Ángeles.  - Lo único en lo que es bueno es en los negocios.  - Lo decía con algo de cinismo igual.  Me quedo observándolo con atención. Seguía fumando de su cigarrillo mientras él también me observaba. Extiende el cigarro. Lo miro con desconfianza.  - Es el legal, tranquilo, no soy tan idiota como para fumar drogas a unos metros de mi padre. Mejor dicho, no soy tan idiota como para fumar drogas.  - ¿Lo dices por mí? .... De todos modos, el legal también hace daño.  - No tanto, y menos si fumas de vez en cuando. ¿Quieres unas caladas o no?  - Mis padres me matarían si ven que alguien me vio fumando.  - Mi padre también me mataría si me ve fumando, ¿Por qué crees que estoy en la oscuridad?  Lo sigo observando. Me acerco a él y me apoyo en la pared a su lado. Tomo el cigarrillo y le doy una calada.   - Esto no nos convierte en amigos. - digo - No te soporto.   Ríe - ¿Quien dijo que quería ser tu amigo? Ofrecerte un cigarrillo casi terminado no es señal de que buscó tu amistad.   - Mejor.  Me mira con una sonrisa burlona.  - Buenas noches, amo Patrick. - dice con algo de sarcasmo y entra.  Maldito rubio imbécil. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD