Todos nos encontrábamos vestidos de fiesta esperando a nuestros padres en la comisaría. Quien diría que esa noche la estación se vestiría de gala.
Alguien había estado con Steve la noche en la que murió, dijeron los murmuros. Claro que ninguno de los presentes lo admitiría, era de solo verse como entre voces bajas y todos se observaban minuciosamente los unos con los otros, juzgando con la mirada, y a la vez, actuando sospechosos. Como si todos fuesen culpables. Pero no todos habían ido a la fiesta, así que trasnochada y con jeans y unas converse, desfiló frente a nosotros Valerie.
—Valerie ¿No es así? —espetó el oficial a cargo.
—Sí, Valerie —aclaró ella.
—¿No te invitaron a la fiesta por algo específico o solo no asististe porque no eres parte del grupo?
Valerie observó a todos y volvió a depositar los ojos en el oficial con una sonrisa irónica.
—Mi religión me lo prohíbe. Solo vine porque dijeron que podía servirles mi ayuda, eso significa que no estoy en problemas.
—No lo sé, ¿estás en problemas?
El caso con Valerie es que a su religión no parecía importarle su r*****o. Motivo por el cual habían expulsado a Steve que fue acusado falsamente por Valerie. Ella no lo admitía, pero solo sospechó de él por su color. Algunos supimos después que fue Conall, pero Steve entonces ya había sido expulsado. La pregunta que todos se hicieron esa noche al verla entrar a la estación es si su r*****o habría de hacer que olvidara el primer mandamiento, pero lo de Steve era un s******o.
''¿Le compraste alguna vez algo de lo que solía vender Steve?'' fue la pregunta que comenzó la ronda con Valerie. Ella esbozó no haber tenido nunca ese trato, o al menos relación, con Steve. No era difícil creerle puesto que ella había sido el motivo por el que él fue expulsado, pero eso no significa que Steve no la haya buscado.
Según las palabras de Valerie, el interrogatorio para ella fue hosco, le habían hecho sentir culpable por lo que sucedió. Se dice, aunque no hay prueba de ello, que ella había llorado al salir del interrogatorio y los demás no la recibieron tan bien al verla, se había encontrado con Alex con quien cruzó palabras esa noche.
—No deberías preocuparte, todos están aquí por lo mismo —dijo él frente a todos.
—El problema es que todos aquí tenían una relación con Steve en secreto, en cambio yo no lo conocía —dijo ella en respuesta.
—Pero de todos modos eso no te impidió acusarlo—le dijo Malcome.
—¿Enserio, Malcome? ¿Quieres hablar de culpables? —replicó ella con desenfado.
—No se que quieres decir, pero no estás tan limpia como crees —espetó Malcome levantándose de su asiento, pero Chad lo tomó rápidamente.
—Esta zorra no lo vale —susurró su amigo.
Valerie se marchó después dirigiendo una mueca de disgusto mientras todos observaban la situación, quizás envidiando silenciosamente porque ella era la primera que podía irse. Quizá, porque era la única que no le compraba a Steve y sí podía irse. Su única droga era la fe, pero su devota fe no la salvó de sentirse culpable.
A Mae y a mi nos interrogaron por separado, lo que se sintió de alguna forma rara.
—¿Conocías a Steve? —preguntó el oficial en mi interrogatorio.
—Lo conocí en una fiesta de Malcome.
—¿Y charlaste con él?
—Lo normal...
—¿Que es lo normal, Alannis?
—Se presentó y detuvo a Malcome de pasarse de la raya conmigo.
—¿Pasarse de la raya?
Sabía que Malcome había viralizado las fotos y toda intimidad con Mae, así que sí, decidí ser un poco mala esta vez.
—Él se veía fuera de si, había publicado cosas que mi hermana le mandó, intimas. Lo enfrenté por eso y creo que eso hizo que quisiera hacerme algo.
—¿Lo logró? ¿Te hizo algo?
—No pudo, nos separaron.
—Alannis, hay un largo trecho en lo que crees que Malcome pudo haber hecho a lo que realmente hizo. ¿Te persiguió después de eso?
Negué con la cabeza decepcionada porque notaba que el policía parecía estar preocupado más bien en hacerme creer que tengo la culpa de hacer enojar a alguien.
Aquí les va una verdad, según la policía en ocasiones, hay escalas de violencia. No es lo mismo ''te mataré'' que ''ojalá te mueras'' aunque lo parezca, y según dejaron en claro no es lo mismo un ''mereces que te violen'' a un ''te violaré''. Y evidentemente, no es lo mismo acercarse a ti con el corazón a punto de petarle, con puños formados y con toda intención de lastimarte, que tener la cara rota porque el puño ha terminado en tu cara. Básicamente, eso complica las cosas y tu testimonio.
Cuando salí de allí, divisé a Mae y fue el turno de Malcome, quien pasó entre las dos como si no nos conociera.
—¿Que te preguntaron? —inquirió Mae.
—De la fiesta, si seguí viendo a Steve.
—¿Lo hiciste?
—Mae, mierda, era un dealer.
—Es que hace mucho no hablamos sobre estas cosas.
Quería decirle que hace mucho no hablamos de muchas cosas.
—Tabitta dijo que le interesabas a Catriel.
—A él parece interesarle Diane.
—¿Diane? ¿La novia de Malcome? —preguntó con sorpresa.
Asentí a la brevedad.
—No parece ser el tipo de chicos que gustan de Diane.
—Aparentemente lo es —digo por último y me dirijo a Zack al verlo tratando de sacar agua de una máquina, él sonríe al verme —.Menuda invitación a la estación, ehh.
—No se que es lo que sucede, pero prometo que al salir de aquí te invitaré a hacer algo.
—Vale, pero ten en cuenta que no soy el tipo de chicas que tengan ropa elegante.
Él me extendió un baso de agua, le recibí el gesto con una sonrisa.
—Puedes ir a mi casa. Digo, si no te incomoda.
—No, está bien. Acepto —le dije con firmeza.
Para cuando volví a mi asiento, me había olvidado que estos no eran los pasillos del instituto, que aquí todos estaban mirando expectantes, hasta Catriel, que aparentemente había vuelto a descubrir que podía sociabilizar. Malcome había vuelto también del interrogatorio, había sido el turno de Diane.
Mientras Diane se dirige al interrogatorio, puedo notar que Catriel la ha seguido con la mirada y significó un dolor punzante para mi pecho. Pero mi hermana no tardó en volverme a la realidad.
—Así que Zack —murmuró ella.
—Es un buen chico —digo.
—Es amigo de Malcome.
—Él ya no se lleva con él —respondí intrínseca.
—Nunca dejará de ser un chico con chaqueta deportiva—dijo insistente.
—Al menos no le pasaré fotos desnuda —digo y miro a otro lado. Sé la rapidez con la que dije las palabras y no pude prevenir el dolor que me significó decirlas hasta que salieron de mi boca. Mae se levantó con rapidez en dirección a Tabitta, para variar.
Malcome me miraba fijamente, y ahí pude discernir, que su víctima luego de ese día no sería Mae, sino yo. ¿Alguna vez sintieron lo que es el mal augurio? Porque yo sí.