25.❣️No voy a escapar contigo❣️

2241 Words
Aquella mañana del veintiocho de Diciembre fui al hospital sin compañía para una consulta médica. Aunque Joshua me suplicó que lo dejara acompañarme, decidí enviarlo a su oficina ya que parecía que tenían una reunión urgente que debían resolver con un cliente. La expresión tierna de sus ojos logró conmoverme, sin embargo, hice un esfuerzo sobrehumano para mandarlo a su cita donde acordamos que nos encontraríamos cuando terminara su cita. Por los problemas anteriores habia pedido explícitamente que mi nuevo doctor no fuese Elijah. Después de ser llamada, me acomodé en la silla de la sala de espera, sintiendo nervios y preocupación, mientras mi doctor repasaba mi historial médico. Le había contado sobre mi amnesia y él mostraba comprensión, apuntando en su libreta con su boligrafo. Revisaba minuciosamente todos mis avances y analizaba detenidamente la documentación del centro médico. Su mirada en todo momento fue plausible y serena. —Isabella, considero factible abordar este asunto, al menos tenemos la certeza de que tus recuerdos no se han desvanecido por completo. —sonrió de manera serena— Al menos no fuiste como el doctor Pierdante Piccioni que tuvo una amnesia de doce años y nunca pudo recuperar esos recuerdos. Al escuchar eso mi rostro se petrificaba. Un inmenso pavor me invadió al imaginar que podria perder ocho años de mi vida y jamás recordarlo. Con una expresión serena, el médico sonrió como si fuera capaz de adivinar mis pensamientos. —Tranquilízate, estás evocando recuerdos y eso es sumamente positivo. —Miraba sus notas de nuevo— Quiero recomendarte algunas terapias para empezar a recuperar tus recuerdos. Considero que con la guía apropiada y las terapias podremos agilizar tus recuerdos en un par de meses o incluso tal vez menos si tenemos suerte —hablaba de manera entusiasmada algo que me hizo sentir ligeramente aliviada. —Eso es perfecto —mi voz se estremecía de la emoción —¿cuándo puedo empezar? —preguntaba ansiosa. —Bueno debo ver la disponibilidad de quien puede ayudarte en las terapias. —comenzaba a revisar el ordenador—Puedo poner que es de emergencia y si todo sale bien podrías comenzar la primera terapia antes del final de enero. —seguía revisando su ordenador—tengo varios horarios así que podrías escoger con facilidad el horario que quieras. —Doctor muchas gracias—susurraba con voz aliviada. Aunque en mis recuerdos había temor y dudas, percibía una sensación de esperanza con la luz. Salía del consultorio con calma, sintiéndome un tanto más serena, reflexionando sobre la conversación que había tenido con mi doctor. Al salir, me topé con Elijah parado en el pasillo, observándome detenidamente. La expresión de sus ojos grises recordaba a un temporal imposible de superar. —Isa….que sorpresa… —susurraba dando varios pasos hacia mi—¿Por qué cambiaste de médico? Me entere que tendrías cita por casualidad. Aunque su tono denotaba auténtica preocupación, aparté la vista levemente, experimentando cierta incomodidad y evitando la situación. —¿No deseas que sea tu médico? ¿Por qué no quieres que esté cerca de ti, entonces? Soy el mejor neurologo de este hospital Isabella, quiero que estes bien, confía en mi. Respiraba de manera calmada intentando relajarme. Su insistencia me molestaba ligeramente sin entender porque. Por primera vez, mi ser experimentaba una intensa aversión hacia Elijah, quien me suplicaba que lo mantuviera alejado de mí. El vello de mi piel se erizó como si estuviera protegiéndome. —No quiero estar cerca de ti porque… sabes muy bien por qué—hablaba con firmeza—Últimamente que estas a mi alrededor siempre pasa algo, y eso me provoca problemas con Joshua. No quiero que te involucres o te acerques mas a mi, quiero llevar la fiesta en paz. Elijah soltó una risa burlona. —¿Realmente lo estás haciendo por Joshua? —inclinó levemente la cabeza como si dudara de mis palabras — ¿De verdad le estás brindando una oportunidad al infiel de tu esposo? ¿Estás hablando en serio? ¿Realmente te preocupa esa cuestión? Me detuve para observarlo detenidamente, tratando de dominar mi enojo. —No pienso debatir este tema contigo, Elijah—expresé con voz gélida, tratando de mantenerlo distante. No quería tolerar algun comentario mas de su parte, sentia que debia estar bien con Joshua, que debia confiar en el. Permanecí observándolo por un instante, aguardando una contestación, sin embargo, solo obtuve una mirada desafiante como respuesta. Finalmente, me di la vuelta comenzando a caminar por el pasillo sin querer escucharlo mas. —Isabella, espera. Con rapidez Elijah me habia seguido a la carrera sujetando mi brazo. Nuestras miradas se encontraban y pude sentir un ligeror repudio hacia el sin entender el porque. A pesar de que aun era el mismo hombre, sus mismos ojos, su misma sonrisa, pero mi cuerpo lo rechazaba completamente. —Elijah, si no tienes nada relevante que aportar, sería preferible que me dejes tranquila. Notaba como sus ojos del color neblinas comenzaban a mostrar una ligera ansiedad —Isabella, tienes que escucharme. Debes dejar a Joshua y escapar conmigo —¿Hasta cuando seguirás con eso? No voy a escapar contigo, no sin mis memorias no hare nada. —con un fuerte jaloneo hacia que me soltara. —Mira, él te está engañando. Lo sé. Yo te protegeré como siempre lo he hecho—me observaba con detenimiento. Comenzaba a alejarme lentamente de el intentando mantenerme calmada pues poco a poco sentia que me estaba provocando. —Joshua nunca me haría eso—hablaba de manera firme y segura. —No es ese tipo de hombre. Elijah muestra una sonrisa irónica. —¿Piensas de esa manera? Sé que él esconde algo, tiene muchos secretos ocultos y sé que te hará daño. Estaré disponible para apoyarte en todo momento. Cuando llegue el momento que sé que llegará, estaré a tu lado para reconfortarte y cuidarte. Incliné sutilmente la cabeza tratando de contener mi enojo sin alzar la voz. Resultaba increíble que estuviera tan decidido a señalar que Joshua me traicionaría. Sin embargo, al mismo tiempo, una parte de mí considera que podría estar en lo correcto... que quizás Joshua esté engañando... o quizá no. Empecé a experimentar una situación en la que mi mente me hacía creer que alguien me había sido infiel. Decidí confiar en Joshua y en su capacidad para tranquilizarme, así que me golpeaba la cabeza. Voy a aguardar ya que tengo la certeza de que él te está siendo infiel, confía en mí. —Puedes quedarte tranquilamente esperando sentado. —Expresaba con plena convicción—Joshua es un hombre verdaderamente excepcional, el mejor hombre que sin duda alguna encontré en este mundo, razón por la cual decidí casarme con el. —mostraba una sonrisa confiada—Si estás decidido a esperarme, te aconsejo que encuentres un asiento bien acolchado y te acomodes para esperar. Inicié mi camino hacia la salida del centro médico sin prestar atención a los llamados de Elijah, quien me gritaba. Tenía la sensación de que él representaba un capítulo anterior que necesitaba dejar atrás, era algo que debía dejar ir. Al salir, percibí el ruido de la puerta del centro médico al abrirse. Al notar la llegada de Joshua con un precioso ramo de lirios blancos por la misma entrada, su rostro se iluminó al verme. Se aproximaba hacia mí con intención de abrazarme, gesto al que respondí de inmediato. En esos instantes, encontrar consuelo en sus brazos era mi refugio preferido, su calor y fragancia me envolvían, debilitándome por completo. —Cariño, que abrazo tan tierno. —sonrió levemente. —tan solo nos separamos durante un par de horas. —Lo se Joshua, pero te he extrañado mucho. —Por supuesto cariño, yo también. —sonrio levemente —he apurado la reunión porque quería saber como te fue en tu cita, y porque me encontré esto para ti. Como si fuese un mago movió ligeramente su mano derecha llevándola detrás de mi oreja. Tras hacerme una ligera cosquilla movió su mano sacando un ligero broche de cabello en forma de flor que brillaba con el sol de la misma manera que su mirada. —Joshua, ¿Puedes decirme qué es esto? —Mientras caminaba la vi en una joyería y me hizo pensar en ti, por eso lo compre. No pude contener el rubor que asomaba en mis mejillas, lo que provocó que una sonrisa se me escapara involuntariamente. — Joshua, terminarás pobre. —Si es necesario gastar todo mi dinero para ver esa sonrisa tuya, lo haré diariamente sin ninguna duda. Me acerqué a Joshua, notando cómo mi corazón latía con fuerza en mi pecho. Parecía que todos los sonidos a nuestro alrededor desaparecían, quedándonos a solas en nuestra propia burbuja de complicidad. Con un delicado susurro, opté por considerar que esta ocasión era ideal. Elevé mi mirada hacia sus ojos, los cuales irradiaban dulzura y afecto, poniéndome de puntillas y estirando mi cuello. Nuestro alejamiento se redujo y, en un momento encantador, experimenté el contacto de sus labios tibios con los míos. Se trató de un tierno beso cargado de promesas y palabras no dichas en voz alta. Al cerrar mis ojos, disfruté intensamente de cada momento, de cada palpitar compartido en ese preciso instante. Un cúmulo de emociones recorrió mi ser; la unión era tan profunda que experimentaba cómo mis inquietudes se esfumaban, quedando únicamente un delicado murmullo de alegría. Después de que nos separamos, continué observándolo, experimentando una combinación de agradecimiento y cariño que llenaba todo mi ser. Resultaba asombroso cómo un mero roce de labios podía provocar una avalancha de emociones abrumadoras. En el momento en que me abrazó, supe que no deseaba estar en ningún otro sitio. Experimentaba un profundo amor y plenitud que me llevaron a tomar la firme decisión de no soltarlo jamás. Joshua representaba mi lugar seguro, la razón de mi alegría, y no existía nada que pudiera hacerme cambiar de parecer. Junto a él, todo parecía alcanzable, y deseo experimentar esa sensación eternamente. —Cariño, sé que el plan de nosotros era salir a pasear un rato, pero mientras venia mis padres me llamaron. Cuando le dije que estabas recuperándote se emocionaron y quieren que vayamos a comer con ellos. ¿Te parece bien? Joshua sonrió ligeramente al notar mi emoción ante la noticia, sin comprender la razón detrás de ella. —Si, claro, es genial...no....espera...y si les caigo mal. Joshua me acarició suavemente el pelo con una sonrisa dulce en el rostro. —Amor, aunque no lo recuerdes, ya has conocido a mis padres, no te preocupes. —Su tono tranquilo me relajaba. Joshua me llevó a un restaurante sofisticado y contemporáneo. Al llegar, nos encontramos con sus padres recibiendo con una sonrisa amigable en sus rostros. La mamá de Joshua, doña Carolina, se puso de pie y me rodeó con un abrazo lleno de ternura, mostrando una sonrisa cariñosa. —Hola, cariño, —me dijo en voz baja. —Hace mucho que no te vemos. Fuimos a verte al hospital, pero seguías en coma. Además, tuvimos que irnos a Francia por un tiempo debido al trabajo de mi pastelito de limón. Al oír el término afectuoso que la mujer utilizaba para referirse a su marido, no pude contener una leve risa. —Madre ve con suavidad, recuerda que Isabella aun está recordando cosas. —Lo se Joshua pero es que me emociono por mi nuera. —con ternura acariciaba mis manos frotándola con ternura —Para cuando los bebés. Me siento como una abuelita llena de ilusión. Un leve sonrojo apareció en mis mejillas al percibir que Joshua tenía algo que expresar, por lo que decidió tomar la palabra. —No te preocupes por eso, mamá. Cuando estemos preparados, Isabella y yo decidiremos tener hijos. —Hijo, ¿No piensas que ya han pasado demasiados años? Con esta velocidad, falleceré antes de tener la oportunidad de conocer a mis nietos. —Eso es genial, mamá. De esta manera, mis hijos te dedicarán un baile especial en tu tumba a tu memoria para llevarte alegría en el más allá. La actitud bromista de Joshua me tomó por sorpresa, pero no pude evitar esbozar una sutil sonrisa. La madre empezó a darle suaves golpecitos en el hombro simulando estar molesta. Con suavidad, Joshua me ayudaba a tomar asiento en la mesa donde el padre de Joshua me observaba con serenidad, permitiéndome comprender de dónde heredó Joshua esos ojos capaces de apaciguar incluso una tormenta. Durante nuestra conversación y la comida, percibí que la atmósfera entre nosotros resultaba sumamente acogedora. Por lo que estaba viviendo, se notaba que tanto Joshua como yo teníamos una relación muy estable con nuestros suegros. De vez en cuando mientras hablaba con sus padres Joshua me lanzaba sonrisas enamoradas que me hacia sentir ligeramente enamorada. Carolina, una mujer afectuosa y sociable, contrastaba con John, un hombre tranquilo y sereno. Joshua representaba la esencia de los dos. Tras almorzar, optamos por dedicar el resto del día a descubrir la ciudad en compañía. Joshua agarró mi mano y me dedicó una sonrisa que me hizo sentir en las nubes. —Espero que disfrutes esta tarde con mis padres —susurro antes de besarme ligeramente la mejilla. Experimenté una sensación de alegria ante la gran cantidad de amor que nos envolvía. Descubrí que Joshua era muy cariñoso y entregado a su familia. En ese instante, yo experimentaba la sensación de que yo era su todo.
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