26.❣️Mañana te lo regresaré ❣️

2219 Words
Esa mañana me desperté con el sonido de las avecillas más la luz suave del sol filtrándose por las cortinas. Miré hacia un lado y vi a Joshua todavía dormido, su cabello desordenado y esa expresión tranquila en su rostro. Me desplacé ligeramente hacia el mientras me acomodaba con una sonrisa muy alegre en mi rostro. La noche pasada, Joshua se mostró excepcional en todos los aspectos y me enseñó cómo sus veinticuatro centímetros de cariño podían obrar maravillas. Me acurrucaba más, disfrutando de su calor reconfortante y su fragancia que me transmitía tranquilidad. Mientras disfrutaba de la calma de la mañana, el timbre del teléfono rompió por completo nuestra tranquilidad. Joshua se despertó algo confundido, bostezó y, con voz adormilada, respondió. Aston era claramente amigo su amigo, se podía percibir por la forma en que se comunicaban. Era capaz de escuchar con claridad, y a pesar de no tener intención de escuchar la charla, la curiosidad pudo conmigo y me puse a prestar atención. —Hola, Aston, ¿cómo estás? —preguntó Joshua, aún medio dormido mientras me abrazaba para acercarme a él. Aston no perdió tiempo, parecía lleno de energía, le dijo que todos iban a salir esa noche a un bar nuevo que habían descubierto. Joshua respondió con un tono de dudas. —¡Anímate, Joshua, será una entretenido! Tenemos mucho que no salimos Todo el mundo estará allí. Además, siempre estás evitando unirte a nuestras salidas. Empiezo a creer que te han secuestrado, —bromeó, dejando escapar un rugido de emoción. —Puedo asegurarte que solo asistiremos los chicos y, además, siempre preguntan por ti desde que nos graduamos. —Ya veo.—respondió Joshua desganado. En ese momento, Aston soltó unas palabras que, aunque parecían en tono de broma, lo hicieron reflexionar —Probablemente no vas porque no quieres separarte de tu esposa Isabella. Seguro que estás utilizando el altavoz en este momento. Fue imposible contener la risa y solté una carcajada. El tono bromista de Aston lograba crear un ambiente de tranquilidad. Joshua se ruborizó ligeramente y dirigió su mirada hacia mí, mostrando una combinación de timidez y entretenimiento. —¡Aston! —gritó—, ¿podrías guardar silencio, por favor? No tengo activado el altavoz. —mintió. Le dediqué una sonrisa a Joshua con el objetivo de tranquilizarlo y luego saludé a Aston. —Hola, Aston, ¿qué tal te encuentras? —¡Hola, Isabella! —contestó con evidente alegría al escucharme— Por lo que se escucha ustedes dos, parece que disfrutaron de una noche espectacular, así que supongo que ya te sientes mejor...entonces...—empezó a detenerse de manera bromista— ¿Le estás concediendo autorización para salir con sus amistades esta noche? Después de un momento de duda, Joshua me miró, como si estuviera pidiendo mi opinión. Le dirigí una sonrisa, —Joshua, sal con tus amigos, así puedo ocuparme de las tareas del hogar. Será beneficioso para ambos. —Cariño ¿Estas seguras? —Por supuesto que lo estoy, puedes ir —mientras acariciaba suavemente su pecho—. No te preocupes, Joshua, solo un momento con tus amistades. Realmente te has ganado eso. Sin embargo, se le veía batallando con la elección que debía tomar. Aunque mi voz le daba ánimos, era la energía de Aston la que terminaba por persuadirlo. La manera en la que expresaba su emoción por la noche próxima, ya que al parecer recibirían la visita de un amigo que regresa de Inglaterra tras un lapso de tres años. Tras un buen rato al final empezó a cambiar de parecer. —De acuerdo... —expresó al fin, algo renuente, aunque con un destello en la mirada—, creo que podría ir. A pesar de tener dudas, su sonrisa al expresarlo me llenó de alegría. Existía algo único en permitirle marcharse por una noche. Al final del día, Joshua seguiría siendo mío, sin importar su ubicación. Toda la tarde el decidió trabajar de manera remota desde su oficina en la casa. Al entrar no había visto todas nuestras fotos juntos pues al parecer tenía más de las que vi. Estaba tan curiosa que aquel lugar junto a Joshua fue una bomba de recuerdos. Incluso en el momento en que saltamos en paracaídas, logré recordar algunas de nuestras salidas juntos. Tambien pude recordar como me pidio matrimonio...y fue algo que me hizo llorar de alegria. Me llevó a una colina donde se encontraba uno de los miradores más famosos de Boston. Me vino a la mente la preciosa puesta de sol que parecía haber sido dibujada. Disfrutamos de una vista espectacular mientras nos acomodábamos en una manta que él había traído, ya que quería organizar un picnic bajo las estrellas. Las expresiones rebosaban de cariño, permitiéndome recordar cada una de ellas con detalle. Encendió una lámpara eléctrica mientras contemplábamos juntos el cielo estrellado... y de repente, como por arte de magia, empezó a caer una lluvia de estrellas. Mientras el cielo observaba en silencio, él extrajo una diminuta caja. Su nerviosismo era evidente, se paraba frente a mí expresando sus sentimientos de una forma tan apasionada que resultaba inolvidable. “Desde el primer momento donde nuestros caminos se cruzaron supe que eras diferente, especial. Eres la luz que me ilumina en la oscuridad, la persona que me hace sonreír con solo pensar en ti. La única que hace mi corazon latir con fuerza y mi inspiración para ser mejor solo para verte sonreír. Eres mi refugio, mi hogar, mi lugar seguro y mi felicidad. Ni el tiempo, ni la distancia podrá deshacer lo que siento por ti. Eres la dueña de mi todo, mi corazon, la futura madre de mis hijos y la que veo conmigo sonriendo en el acilo cuando ya seamos ancianos. Prometo amarte en todas las etapas que vengan en nuestras vidas como si fuera nuestro primer día. Por eso mi vida, me harías el hombre más feliz del mundo si te casas conmigo, Isabella ¿Quieres casarte conmigo?” Petición que acepte bajo la hermosa lluvia de estrellas. Después de evocar ese recuerdo, mis lágrimas fluían sin control. Joshua se aproximó hacia mí y me envolvió en un abrazo cálido y afectuoso. —Cariño, no llores —su voz tierna me hacía sentir apreciada. —Es que no puedo —sollozaba mientras mi corazón se desbordaba de emoción. —fue tan bonita esa pedida de matrimonio. Intentaba detener mis lágrimas con su suave caricia en mi rostro. —¿Tú piensas eso? —una leve sonrisa se dibujó en su rostro —En aquel entonces, no contaba con muchos recursos económicos, por lo que adquirir el anillo fue todo un desafío —sus ojos se encontraron con los míos—No te lo mencioné antes, pero tuve que vender algunas de mis pertenencias para reunir el dinero del anillo ademas de trabajar horas extras. Recuerdo que tardé un año en juntar el dinero porque nuestro presupuesto era muy limitado. En este momento, puedo regalarte la luna si así lo deseas. —dijo con una sonrisa. —Joshua, ya te dije que estamos casados. —Podemos hacerlo de nuevo—sonrió guiñándome uno de sus ojos. Pasaron la tarde de manera muy tranquila, logrando completar todas sus tareas. Durante la noche, optó por un look más relajado para salir. A pesar de que su atuendo elegante me encantaba, esa combinación de camisa gris y pantalones negros me fascinaba. —Mi amor, si prefieres que me quede, estaré encantado de quedarme y llenarte de cariño. Recibí un abrazo lleno de besos y mordiscos en el cuello que me hicieron perder la razón. —Joshua, solo quieres usarme para no ir. —Estás en lo correcto. —sonrio de manera juguetona. Fue imposible resistirme a la atracción que sentía hacia él. El beso travieso me transportó al paraíso, haciéndome sucumbir ante él. El murmullo que salía de sus labios era tan tentador que provocó una intensa sensación de calor en todo mi ser. Con unos labios suaves, acariciaron mi cuello y una urgencia apasionada nos envolvió. Con habilidad, me levantaba mientras descendía sus pantalones y movía mi ropa interior suavemente. En una danza desenfrenada, mis pensamientos descontrolados, mi respiración entrecortada y mis quejidos se hicieron más fuertes. No se trataba de algo dulce, sino más bien de algo pasional. Los intensos gruñidos que emitía me hacían suspirar mientras pronunciaba su nombre entre jadeos. Una llama que nos dejó a ambos jadeando al alcanzar el clímax sin aliento. —Joshua —exhaló con dificultad— ¿Qué fue eso? —Solo una muestra de que te extrañare —sonrió levemente al bajarme para pasar a acomodar su pantalón. Retiro mi tanga con destreza y rapidez, guardándola disimuladamente en su bolsillo, lo cual me hizo sentir un ligero ardor en la mejilla. —¡Joshua, ¿qué estás haciendo? —intentaba no hablar nerviosa. —Oh, este solo sera mi pequeño recordatorio de la hermosa mujer que me está esperando en casa. —con una sonrisa juguetona me guiño el ojo. Después de arreglarse, se llevó mi ropa interior y se marchó. En el tiempo en que no estuvo presente, a pesar de no querer reconocerlo, experimentaba una sensación de vacío leve. Opté por disfrutar de algunas series, y me sorprendió la amplia variedad de contenido audiovisual al que podía acceder con facilidad. Acabé viendo tres películas mientras comía palomitas, sin prestar atención a las llamadas de Elijah ni a sus mensajes, hasta que opté por bloquearlo por esa noche. Durante la proyección de mi cuarta película, experimenté una sensación de escalofrío inusual. Sin poder entenderlo por mi mente paso Joshua el cual le mande un mensaje. "Como va todo amor, estoy viendo una película, pero sería mejor si estuvieras aquí conmigo" Después de transcurrir diez minutos, me di cuenta de que no obtenía respuesta, lo cual me generó una leve incomodidad. —No soy una persona tóxica —murmuraba para mí misma—, simplemente... simplemente deseo conversar con él porque tengo una mala corazonada. Empezaba a intentar contactar a Joshua una y otra vez, pero cada llamada terminaba en su buzón de voz. Sentí un nudo en la garganta mientras mi corazón latía con fuerza, como presintiendo que algo andaba mal. Llamaba con más insistencia algo que me estresaba cuando el no contestaba. Al revisar mi teléfono, descubrí que tenía guardado el número de Aston, quien respondió a la llamada enseguida. —Hola Isabella... hey esa era mi jugada —sonrió de manera jovial. —Aston, estoy tratando de ubicar a Joshua. ¿Está contigo en este momento? —No, visitamos el casino del bar que mencioné antes y es realmente impresionante. Me parece que Joshua no se encontraba bien después de tomar algo, por eso mencionó que se retiraría a su casa... ¿Todavía no ha llegado? Hace más de una hora que se fue. Al oír esas palabras, empecé a sentir un leve nerviosismo. Justo cuando iba a hablar, percibí la vibración de mi celular y vi que era Joshua. —Aston es Joshua, deja veo que me quiere decir. Al concluir la llamada, me di cuenta de que había recibido un mensaje al que accedí de inmediato; la imagen que vi me produjo tal repulsión que dejé caer el teléfono bruscamente. Con el corazón golpeándome en el pecho, agarré el teléfono intentando convencerme de que todo era producto de mi mente...sin embargo, no era así. Desde el celular de Joshua, había recibido más de cinco imágenes en las que él aparecía junto a Natasha, descansando en la cama. Joshua y Natasha estaban exhaustos en la cama, cubiertos de marcas en el cuello y el pecho que me provocaron una intensa reacción en la piel. Mis ojos se llenaron de lágrimas, mi corazón se rompió al recibir otro mensaje que leí en voz alta. —Tranquilo, mañana te lo regresaré y probablemente vaya a rogarte diciendo que fue un error. Quiero informarte que hemos decidido continuar viéndonos con más frecuencia, por lo tanto, deberás contentarte con lo que quede de nuestros encuentros apasionados. Sin poder creerlo. Sin poder entenderlo. Mi corazón... Mi corazón ingenuo se destrozó, mi móvil se desplomó al suelo y mis manos volaron a mi rostro, desatando un llanto desgarrador. Experimentaba un dolor insoportable que apenas podía soportar... y esa noche pareció cesar. En un abrir y cerrar de ojos, todo desapareció como si jamás hubiese estado presente. Incliné la cabeza, intentando retener una pizca de ilusión que se desvanecía poco a poco en mi corazón. Con las manos temblorosas y la respiración entrecortada, busqué el teléfono. A pesar de todo, era consciente de que lo que dijera no iba a calmar el sufrimiento, pero quería escuchar...quería gritarle....queria algo. Llamé de nuevo, ansiaba una respuesta mientras mis ojos se llenaban de lágrimas, pero no obtuve ninguna, después de esa llamada, el teléfono se apagó. La sensación de traición era como un cuchillo afilado, y cada pulsación de mi corazón resonaba con la decepción. Desde la ventana, solo logré vislumbrar el reflejo en el vidrio de una mujer desolada, quien reflexionaba sobre su existencia. Ella parecía capaz de revelarle aspectos que a mí me resultaban inaccesibles. Buscaba comprender en qué había fallado, cómo pudo caer en las manos de Natasha a pesar de prometerme que no lo haría.
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