Su semblante reflejaba un profundo sufrimiento, mi corazón se encontraba en pedazos... Aunque mis memorias estuvieran incompletas, la angustia que sentía en ese instante me consumía por completo.
—Isabella, por favor, confía en mí —trataba de acercarse, su voz denotaba una clara angustia —Yo no hice nada.
—Entonces que es esa marca Joshua —mi voz se entrocartaba intentando entender. Levantaba mis ojos mirándolo fijamente—tienes la cara…para decirme que no me fuiste infiel con todas estas pruebas frente a nosotros…—tragaba ligeramente en seco—no puedo estar con un hombre que me miente como si nada, tan buen actor que hasta me haces dudar que paso…Joshua, no quiero verte más.
—No voy a divorciarme de ti, Isabella —se aproximaba rápidamente y me agarraba de los brazos—. ¡Mírame! ¡Te pido que me mires! —gritó—. Tú me conoces, sabes que yo no haría eso.
¿Debería escucharlo?
¡Porque debería!
¿Conocerlo?
No…mis memorias estaban distorsionada.
Sentía que mi corazón se desmoronaba lentamente bajo el peso abrumador del dolor. La atmósfera entre nosotros se tornaba cada vez más opresiva, como si fuera un peso insoportable. Cada vez que observaba su cuello, solo lograba distinguir el reflejo de las imágenes que me habían enviado desde su teléfono. Mi cuerpo se tensaba, me invadía tanta rabia, dolor, angustia por no recordar todo y decepción. Si el me mentía en estos momentos…si me pedía que lo perdonara nada me aseguraba que no hubiera pasado anteriormente y yo lo hubiese perdonado.
—Isabella, por favor, escúchame —su voz temblando de desesperación. Fue la primera vez que presencié la mirada llena de miedo y pánico en sus ojos, una experiencia totalmente nueva para mí.
¿Podría creer en sus palabras?
¡Como podría!
—¿Escucharte? —exclamé, mientras mi voz reverberaba en las paredes—. ¿Por qué debería? ¿Para oír más mentiras? Joshua has mentido tres veces, y no estoy segura de si lo ha hecho durante nuestro matrimonio. No lo se ¡No lo se! —gritaba con intensidad mientras me abrazaba a mí misma, tratando de hallar consuelo en mi corazón que se despedazaba cada vez más. La impotencia de no saber si hacia lo correcto me estaba torturando— ¡Déjame en paz, Joshua! ¡No te quiero ver de nuevo! Solo quiero que esto termine y que nos veamos en los juzgados.
Su expresión cambió de sorpresa a incredulidad.
—Isabella, no fui infiel. Te lo juro. No hay nada, nada entre ella y yo. Todo fue un malentendido... —Rogaba con una voz completamente quebrada que me hacía sentir vulnerable frente a él. Se aproximaba lentamente hacia mí con la intención de tocarme, pero rechacé su avance.
—Joshua... voy a hacerte esta pregunta por última vez —mis ojos atormentados lo observaban detenidamente— ¿Estuviste con Natasha? ¿Lo hicieron?
—¡De ninguna manera! ¡No estuve con ella! —su tono era totalmente seguro mirándome a los ojos. Después de un instante, percibí una leve señal de incertidumbre en su expresión, como si algo hubiera cruzado por su pensamiento. Luego, se llevó la mano al cuello y noté un atisbo de confusión en su mirada. —Quiero decir....no lo se —susurro ligeramente confundido, miraba al suelo y luego al techo como si eso le diera respuesta. Después de un breve momento de silencio, me volvió a mirar fijamente. Su voz se volvió entrecortada —Créeme
Su rostro expresaba dudas.
Fue lo suficiente para hacerme retroceder lentamente. Trataba de tranquilizarme, pero me resultaba imposible. Apretaba mis labios con fuerza para contener las lágrimas, aunque no lo lograba.
—Isabella…escúchame….No se que paso, no entiendo como paso…
—¡Basta! —interrumpí. Mi cuerpo experimentaba una increíble tensión. —No quiero escuchar más tus excusas. Te vi, Joshua. Vi lo que hiciste y no puedo seguir viviendo con esta mentira. Así que, por favor, aléjate de mi vida.
—Por favor, piensa en nosotros. Podemos arreglarlo. No todo está perdido... —Entre la angustia y el ruego, su voz apenas se escuchaba.
—¡Ese es el problema! —gritaba sintiendo que las lágrimas empezaban a brotar de nuevo—. No podemos "arreglarlo" porque siempre recordaré lo que hiciste. Siempre estaré atrapada en este tormento. Puedo perdonarte, claro, te perdonare, pero lo recordare y con eso comenzare a estar insegura. No podre estar tranquila porque lo primero en lo que pensare es que si tienes que ir a un viaje de negocio que estarás con alguien más. Me sentiré insegura, Joshua, mi nivel de confianza estará muy bajo y, aunque no lo quiera reconocer, estaré temerosa de que se repita la situación.
Desde lo más profundo de mi ser brotaba mi confesión. Lo notaba tragar saliva como si intentara procesar todo. Sus ojos color caramelo, se intensificaban tanto en un punto que parecía tener un brillo dorado. Observé cómo su rostro reflejaba dolor, sus ojos parecían suplicarme que no lo condenara.
—Dame tiempo —expreso por fin—Debe haber algo más…no acepto que me acostara con Natasha, —movía su cabeza con frustración —debe haber algo más.
—¿Qué sucederá si no hay algo más, Joshua? —cuestionaba con el corazón lleno de incertidumbre— ¿Que pasaría?
Mi pregunta pareció ser una bomba con una intensa explosión que movió el piso donde estaba. Observé cómo apartaba la vista, como si finalmente pudiera darse cuenta de que tal vez si estuvieron juntos.
—Yo…cariño...lo siento. —susurro con dolor —Déjame averiguar que paso ¿Si? —hablaba de una manera como si anhelara mi clemencia—Si hubo algo más… Pensemos en terapia de parejas, en hablar con alguien que nos ayude a resolver esto. Podemos encontrar una solución a este asunto, Isabella.
Moví la cabeza con apatía, incapaz de asimilar sus palabras recientes.
—Joshua necesito pensar, —aseveraba— si continúo mirándote ahora mismo solo veo a alguien que eligió traicionarme. —señalaba la puerta— Así que, por favor, solo vete. Es la mejor opción para ambos. No me hagas más daño al quedarte aquí. Permíteme reflexionar sobre la situación, permíteme tranquilizarme. Quiero que te largues ahora mismo porque mientras te veo en estos momentos solo quiero divorciarme de ti ¡Asi que vete!
Las palabras brotaron de mi ser como un reflejo fiel de la realidad. No deseaba ser despiadada, pero tampoco podía permanecer atrapada en este ciclo de sufrimiento. La expresión de dolor en sus ojos era tan intensa que resultó sorprendente que no me dejara completamente desolado.
Tras nuestras discusión nuestra respiración era totalmente agitada. Joshua suspiró fuertemente y pasó la mano por su cabello con frustración. Quiso abrazarme, pero se detuvo al ver que levantaba la mano.
—Necesito tiempo para pensar, por favor, dame unos días, Joshua.
—No quiero divorciarme de ti. —susurró en voz baja.
—Entonces déjame pensar.
Dirigió su mirada hacia abajo brevemente y, como si estuviera vencido, salió de la habitación sin decir una palabra. Después de unos instantes, percibí un ruido intenso al cerrarse una puerta, por lo que imagine que era la principal.
Experimentaba una sensación gélida en la habitación se enfriaba de forma sorprendente. Trataba de respirar con calma para evitar traer a la mente esas imágenes, aunque me resultaba imposible. Me sentaba en el borde de mi cama intentando analizar mis ideas.
Percibia un abrazo de un brazo atraerme hacia su cuerpo ofreciéndome calma al torbellino de mis sentimientos.
—Vaya, que pelea —susurro suavemente.
Observaba de reojo a Lorenzo, quien permanecía completamente quieto. Incapaz de resistirme, apoyaba mi cabeza en su hombro.
—No tengo ni idea de lo que está sucediendo, pero puedo hacerme una idea porque llegué justo cuando estabas en pleno frenesí, así que necesito que me expliques que paso.
Usaba la palma de mi mano para secar mis lágrimas que estaban a punto de brotar de nuevo.
—Yo…an-an-anoche—tartamudeaba—recibí unas fotos desde el teléfono de Joshua acostado en la cama de un hotel con una mujer. —Suspiraba levemente—intentaba pensar que tal vez fue una trampa, algo, no lo sé Lorenzo —mi voz comenzaba a quebrarse —intentaba buscar una razón mágica que me dijera que Joshua era inocente…pero al llegar aquí Elijah me estaba esperando afuera diciendo que con lo que vio imaginaba que vendría corriendo aquí.
—¿Esperándote? ¿Por qué? —su tono lleno de preguntas inundo la habitación. De reojo, vislumbre como levantaba ligeramente una ceja.
—Al parecer el me habia estado llamando anoche porque por casualidad lo vio…—movía mi cabeza en negación como si quisiera olvidar esas imágenes —el grabo a Joshua besándose con Natasha…Dios —tapaba mi rostro intentando olvidar esas imágenes —fue horrible Lorenzo. Me repugna recordar cómo la besaba, su forma de hacerlo me produce asco.
—Entiendo —respondió de manera neutral— ¿Qué otra cosa te dijo? Pienso que no solo eso sucedió, ya que al llegar, te oí gritando de forma frenética que te marcharías a Italia para alejarte de Joshua.
—Elijah me juro que la razón por la que pensaba huir con el era porque no solo lo amaba…que yo le habia confensado que Joshua me habia sido infiel. Decía que no entendía como habia decidido volver con Joshua si el me hizo daño. El me propuso divorciarme.
—No deseo que te marches con él —declaraba—. Quiero decir, desconozco lo sucedido entre ustedes tres ese día, al tu no tener tus recuerdos presentes, considero inapropiado que te vayas con él.
—No lo haré —susurré suavemente—, pero sin duda me divorciaré de Joshua.
Escuche a Lorenzo haciendo un leve gesto pensativo.
—Isabella, me parece que estás tomando una decisión impulsiva, te aconsejo que te tranquilizes. ¿Entiendes lo que te digo?
—¿Crees en él, Lorenzo? —preguntaba con pesar pues no sabia si lo había juzgado erróneamente.
Se produjo un breve momento de silencio entre los dos. Observé cómo alzaba la cabeza, como si estuviera reflexionando cuidadosamente.
—Isabella, la verdad es que no tengo certeza —contestó al fin —percibo que hay alguien que no dice la verdad y deseo descubrir quién es y por qué —acariciaba suavemente mi cabello —por el momento, solo te aconsejo que no consideres el divorcio ni te vayas a Italia ¿Comprendes? Algo paso, conozco a Joshua, y aunque tu no lo recuerdes el nunca me ha dado el aire de un hombre que ande buscando otras mujeres. —Inclino sutilmente la cabeza —eso me lo creería más de Elijah —comentó en tono jocoso —recuerdo que en la universidad su m*****o no podía quedarse quieto, y ahora descubro que ni siquiera se tranquilizó contigo.
—¡Lorenzo!
—¿Qué? —con una sonrisa traviesa, se ponía de pie —Dado que supongo que vas a arreglar tu maleta, me retiro. Voy a salir a caminar un rato.
Observé cómo se alejaba de la habitación, momento que aproveché para recostarme en la cama y contemplar el techo. Muchas dudas me invadieron, pero lo que más me dolia era imaginar que Joshua hubiera estado con Natasha.
Lorenzo Bernardi
Llamé con cortesía a la puerta que se encontraba junto a la residencia de mi tía, la cual se abrió después de un breve instante. Era la madre de Elijah quien me recibió con una sonrisa amable al verme.
—Lorenzo, ¿Todo bien en tu casa? Escuche unos gritos terribles.
—Todo bien tía —sonreía de manera amable— ¿Esta Elijah?
—Si, esta arriba.
Después de saludarla, me encaminé hacia la habitación de Elijah mientras subía las escaleras. No toque pues teníamos esa libertad entre nosotros. Lo observe en su computadora escribiendo algo y sin pedir permiso entraba, cerraba la puerta y tras esto me lanzaba a su cama.
—Yo no hice nada. —hablaba en un tono exageradamente calmado.
Su manera tan rápida para responder antes de que le preguntara que me pareció sospechosa. Mientras observaba el techo con serenidad, doblaba ligeramente mis brazos para aparentar relajación.
—No vine para eso. —contestaba de manera plausible.
—¿Ah no? Lorenzo, nuestra relación es tan cercana que casi podemos leernos las mentes, por lo tanto, me resulta difícil creer que vinieras a solo a decirme hola. —continuaba tecleando en su computadora lo que parecía ser un examen médico.
—Quizás solo vine a pedirte la receta de los postres navideños de tu mamá, estaban deliciosos. —expresaba de forma divertida.
Desde donde estaba, pude observar cómo esbozaba una sutil sonrisa con los labios.
—Lorenzo, yo lo vi, —su tono era totalmente frio dejando de teclear su computadora. —quiero decir, anteriormente si intenté hacer algo para separarlos, pero en esta ocasión no tuve nada que ver. Lo vi por casualidad.
—No creo en las casualidades —dije con seriedad—. Me resulta difícil creer que el esposo de mi prima estuviera en el mismo lugar que tú, donde de repente fue infiel, especialmente cuando estás tratando de separarlos.
—Por supuesto que es pura casualidad. —Reviso su celular en busca de algo y luego me envió un mensaje que había recibido de un amigo.
Notaba que hablaban de un bar donde iban a celebrar un cumpleaños. Elevó ligeramente la ceja mientras lo observaba de soslayo.
—Habla ¿Qué viste?
—Al llegar, lo encontré bebiendo y de pronto lo observé desabrochándose la camisa. —se giró en su silla haciendo que ambos quedáramos frente a frente. —Nervioso, realmente muy nervioso —expresó con gran reflexión en su voz —Mostraba cierta inestabilidad —Su mirada pareció oscurecerse mientras recordara algo importante. —Lo observé salir por el pasillo y empezó a besarse con una mujer de manera inesperada.
—¿De la nada? —sonreía levemente de manera astuta —Elijah, eres muy cruel con mi prima. —hablaba con desdén —No soy médico y puedo intuir lo que sucedió —me acomodaba en la cama inclinando ligeramente la cabeza —deberías sentir bochorno, técnicamente colaboraste en que Joshua fuera agredido sexualmente y no hiciste nada pues querías obtener una evidencia vacía en su contra. —Me levantaba —Ahora mas que nunca, deseo que te mantengas alejado de Isabella. Si llegaste a permitir un acto delictivo con el único propósito de quedar bien, debo decirte que tu carácter deja mucho que desear. Te lo menciono como amigo, ya que demuestra que tienes una personalidad sumamente maquiavélica y manipuladora.
Exhalaba suavemente, sus ojos de un tono grisáceo me observaban detenidamente mientras hablaba.
—Lorenzo no es …
—Elijah estoy hablando muy en serio —interrumpí—. No te involucres con Isabella hasta que recupere la memoria. Algo entre ustedes dos pasos que ella no te quería ver ni en pintura antes y ahora te estas aprovechando que no lo recuerda. —Sacaba mi teléfono— desconozco lo sucedido entre ustedes, pero si realmente sientes un amor tan profundo por ella como afirmas, es mejor no intervenir en su matrimonio. Un matrimonio es de dos, no de tres ¿Comprendes?
Sin esperar su respuesta, salí de la habitación y empecé a enviarle un mensaje a Joshua desde mi celular.
**Lorenzo** Ve al hospital y pide que te hagan un examen de drogas, es probable que tu bebida fuese adulterada. Trata de verificar si es posible acceder a las cámaras de seguridad del bar para buscar evidencia que respalde tu inocencia.
**Joshua** Gracias.
Suspire levemente mientras salía de la casa de los padres de Elijah.
¿Creía en Joshua?
No completamente, pero si alguien lo ataco sentía que él debía saberlo.