Los días fueron pasando y yo volví a confinarme en el departamento de Demian. De hecho, pague la renta, así que en teoría ahora pasaría a ser mío, pero no lo siento así. Sigue siendo su casa. Si, las cosas siguen en el mismo lugar dónde él las dejo. Si, sigo usando sus remeras y su chaqueta. Si, me rehusó a lavar todo aquello que tenga ese resto de su aroma. De igual forma, hasta ahora lo peor que es hecho ha sido llevarme a la mesita de noche el shampoo que estaba en la ducha y cada tanto lo inhalo para que me invada esa fragancia a menta que era tan característica de él. Si, me llevo la medalla a la más patética. Algo que puedo decir en mi defensa, es que todas las mañanas salgo para ir a entrenar al gimnasio. Así el aire fresco se renueva en mi pulmones y tomo el sol me da en la pie

