Abro mis ojos al sentir que alguien desliza sus dedos por mi cabello. Me cruzo con su mirada celestes y tiene una sonrisa divertida en el rostro. - Que llevas durmiendo un largo tiempo, chispitas. Llevo mis manos a mi mis ojos y los refregó con las yema de los dedos. - Tuve una pesadilla horrible. - ¿Sobre que era? - me pregunta, sin dejar de acariciar mi cabello. Me queso observándolo en silencio. - Tú... tú morías... - ¿De viejo o de joven? - Joven. - Al menos moriré bonito y sin arrugas. - bromea. Suspiro con fastidio. - Idiota. - digo molesta, lo golpeo con mi puño en su brazo. - Yo se que me quieres. - dice. - Cómo también se, que superaras todo, porque no va a haber nada que te detenga o que no puedas lograr. Siempre he tenido fe en ti. Se necesita apenas una chis

