No sabía que decirle. La pregunta me cogió por sorpresa, tanto que mis mejillas se tornaron completamente rojas que arden.
- ¿Qué dices? ¿Quieres ser la novia de este chico humilde, guapo, cariñoso y puro? -esboza una pequeña sonrisa luciendo sus dientes blancos.
Trago saliva, sin saber que decir o hacer.
-Lo que pasó ese día fue…
-Lo sé -dice.
- ¿Lo sabes? -pregunto, algo asombrada.
-Si. Lo que pasó ese día fue lo mejor que haya pasado antes, ¿no? -y sonríe tanto que sus hoyuelos se hacen notar.
- ¿Para ti lo fue?
-Si, ¿para ti no? -pregunta, incrédulo y con algo de culpa.
-No lo se -miento.
- ¿Qué no lo sabes? ¿De verdad?
-Si, no lo sé.
Dejo de un lado las pinturas y me acomoda en la cama, quedando frente a él.
-Mira, lo que pasó ese día fue solo…
-Detente.
-… solo fue un
- ¡Que te detengas! -pego un pequeño brinco-. No sigas.
-Estás… ¿estás molesto?
Cierra su portátil de un solo golpe. Agarra su chaqueta negra, cierra su mochila guardando todo en ella y luego se acerca a mí, pero mantiene una distancia considerablemente lejana.
- ¿Me ibas a decir que solo fue un error haber estado juntos? -pregunta, y puedo sentir tristeza combinada con enojo en su voz-. Era eso, ¿cierto?
-Yo… no lo sé.
- ¿No lo sabes? ¿De verdad crees que fue un error? ¿Acaso no sentiste nada? ¿Fui el único quien sintió muchas cosas? -no respondo, solo bajo mi cabeza viendo mis dedos-. ¿De verdad solo fui el… el único? -su voz de corta.
Me duele.
-Si.
Mi voz salió peor de lo que esperaba, fría y distante.
-Genial -camina hasta la puerta, pero se detiene, me mira y esboza una risita triste-. Adiós, Freya.
-Nay… -cierra la puerta dejándome sola-. No te vayas…
Entro en una crisis. Mis ojos solo miran la puerta por donde se fue, amenazando con botar lágrimas. Y lo hacen, humedeciendo mis mejillas por completo. Mis pupilas empiezan a deshidratarse, ardiendo por cada vez que pestañeo. Mi pecho empieza a doler muy fuerte, como si de una espada atravesada se tratara. Mi respiración se corta dejándome sin voz, sin aliento, y con dolor, uno indescriptible.
Tranquila.
Eso es lo que menos puedo estar. Tranquila. Sabiendo que le mentí con algo, algo muy especial tanto para mi y, por lo visto, también para él.