Habían pasado ya varios días desde su llegada a Caelus. Haru estaba muy contenta y había olvidado por completo su tristeza de haber abandonado el reino de sus padres, aunque nunca dejaba de pensar en ellos simplemente todo lo que estaba viviendo en ese instante suprimía un poco esos pensamientos de nostalgia de estar lejos de ellos.
Alyssa se había encargado de que Haru estuviese bien atendida y disfrutase su estadía los primeros días, ya que luego de que pasara una semana empezarían un entrenamiento muy exhaustivo para capacitar a Haru en su totalidad y así en un futuro pudiese subir al trono con firmeza y la experiencia necesaria. Aunque dicho entrenamiento estaba por comenzar, la chica se levantaba temprano todos los días y salía a correr por los campos de Caelus los cuales eran inmensos, una que otra vez adentrándose a los bosques con árboles frondosos que hacían que entre más caminaras bosque adentro, menos luz tenías para ver donde pisabas, también acostumbró a subir a varias montañas rocosas antes del amanecer para meditar en lo más alto de ellas.
De igual forma, Haru encontró como pasatiempo el ayudar a Fannia en su puesto de flores una que otra tarde cuando iba a visitarla, donde esta le contaba todas las maravillosas historias acerca de Cirila y Nero. La chica escuchaba atentamente a la sabia anciana en la cual encontró ese sentimiento familiar que la hacía sentir en casa cada vez que la visitaba.
En varias ocasiones Fannia bromeó con Haru diciéndole que a raíz de su parecido con Cirila y Nero, esta sería en un futuro la reina de Caelus. La chica sonreía cada vez que Fannia le bromeaba con ese tema, claramente ajena a la realidad.
Un día antes del salir del templo de Caelus fue detenida por Alyssa, esta tenía puesta su indumentaria de entrenamiento y se dirigía al campo a entrenar.
- Buen día sobrina, ¿a dónde vas tan temprano? — le preguntó poniendo sus manos en el cinturón donde colgaba su espada
- Buenos días tía Alyssa, iré a correr un poco — contestó sonriéndole a su tía
- ¿Por qué no entrenas conmigo un rato? — Alyssa le propuso
Haru dudó por unos instantes, se sentía intimidada y no quería interrumpir el entrenamiento de su tía con su poca experiencia.
- Tía, la verdad es que no quiero ser una carga
- ¡Vamos! Aprovecha este tiempo para que vayas adaptándote al arduo entrenamiento de Caelus
La chica miró a su tía, esta se mostraba contenta y animada como siempre, en su cara se dibujaba una enorme sonrisa que transmitia una felicidad contagiosa.
- ¡Vale! — exclamó dando un salto — Te sigo, acepto
- Genial, vamos por aquí — respondió con una sonrisa y caminó en destino a los campos abiertos de Caelus
Durante el camino varios ciudadanos se cruzaron con las dos chicas, haciendo una pequeña reverencia por Alyssa, que aunque no llevase su ropa común o su corona, todos la conocían y la saludaban como si fuese una más pero con un respeto muy grande, algo que le causó curiosidad a Haru.
- Tía, ¿te conocen todos acá? — preguntó Haru bastante sorprendida por el trato dulce que recibia su tía
- Sí, y yo los conozco a todos también. Me críe en estas calles, con todos y cada uno de los que ves
- Oh, ahora entiendo porque te saludan con tanta normalidad
- Así debe ser querida Haru, no todos los reyes deben ser temidos, cada quien obtiene poder de diferentes formas y en mi caso no es a través del miedo, todo lo contrario, a través del cariño y el amor
- Papá me contó en varias ocasiones acerca de las batallas que tuvo, siempre frente a reyes que atemorizaban a su pueblo
- Sí, a pesar de que haya peleado poco junto a mi hermano puedo decir que lo que te contó es verdad. Existieron y existen aún muchos gobernantes que se mantienen el poder por infligir terror en su pueblo.
- ¿Hay alguno que recuerdes que haya sido así? — preguntó Haru
- Pues… — siguió caminando y miró a su alrededor antes de hablar —… He recibido información por parte de algunas personas que residen en Inférnum y lo que se dice no es muy alentador
- Espera, ¿Inférnum? — Haru se detuvo y tomó por la mano a su tía Alyssa deteniéndola — Es allí donde está mi hermano pequeño, fue enviado de igual forma que yo fui enviada acá
- ¿Por qué no me habías hablado de tu hermano?
- Nunca preguntaste, duh
Alyssa soltó una carcajada y comenzó a caminar de nuevo junto con Haru.
- Ya que me lo dices, es preocupante que tu hermano esté en Inférnum solo
- Este rey de Inférnum, ¿es malo?
- No lo he confirmado con mis propios ojos, pero se dice que asesinó a todos los seres celestiales que residían allí, creando un gobierno anti-celestial. La frase que se repetía entre todos aquellos que me trajeron información fue que este rey mantenía la creencia de que los seres humanos deben ser gobernados por seres humanos.
- Viéndolo de esa manera, tiene algo de razón si quiere equidad
- Sí, he pensado lo mismo pero siento también que su manera de subir al poder no fue la correcta
- No puede asesinar a todo ser celestial solo porque los repudia, eso no es bueno para el reino
- Para nadie es bueno, ese discurso se puede difundir por todo Eros y no desearía una guerra civil en cada reino
- No creo que el pueblo de Caelus se llegue a levantar en contra de su reina
- Ni yo, más teniendo en cuenta que soy una semi Diosa, a diferencia de Nero o Cirila que llegaron a ser Dioses completos
- ¿Qué diferencia hay entre tu y mi padre?
- Nero puede alcanzar el modo Dios, al igual que es técnicamente inmortal ante cualquier arma ordinaria. Yo por el contrario no puedo alcanzar el modo Dios pero si puedo alcanzar algo cercano a eso, además que puedo ser herida con cualquier cosa como cualquier ser humano.
- Entiendo — dijo Haru agachando la cabeza — Aunque me preocupa mi hermano, ¿crees que esté bien?
- Cuando volvamos al palacio asignaré a alguien que viaje a Inférnum para averiguarlo
- Pero tía, ¿es posible cruzar hasta Inférnum por el océano?
- No lo hacemos por el océano, es muy peligroso y arriesgado
- ¿Toman alguna otra ruta?
- Sí, pero toma muchísimo más tiempo llegar a Inférnum
- ¿Norte, sur?
- Al enviar emisarios, lo hacemos por el Norte, donde deben atravesar el antiguo pueblo de Raijin y todas las aldeas que allí existen hasta llegar a los Valles de Terra, donde hay un pequeño puente en lo alto de una montaña
- Ahora entiendo porque toma muchísimo tiempo
- Sí, igual es un buen viaje ya que hemos llegado a acuerdos de paz con todos en este lado del continente y el trato es cordial con los viajeros
Haru continuó su camino junto con Alyssa hasta llegar al campo abierto, donde la reina soltó una bolsa que traía colgada en su hombro dejándola caer al pasto para luego agacharse y abrirla. Sacó de ella dos espadas plegables de madera, una se la lanzó a Haru atrapándola con rapidez y la otra se la quedó para así estar igualadas.
- Muy bien Haru, enséñame lo que te ha enseñado mi hermano — dijo Alyssa soltándose el cinturón donde portaba su espada y lanzándolo al lado de la bolsa.
- Pero tía… — Haru apenas acomodaba su espada de madera, se sentía nerviosa.
Y antes de continuar hablando, Alyssa se lanzó ante Haru con un par de movimientos de espada los cuales fueron defendidos con rapidez por la chica que apenas comenzaba a acomodarse. La reina siguió ejerciendo presión constante probando la defensa de Haru, y esta podía responderle casi igualándola, adivinando cada ataque y previniéndolo antes de que este se ejecutara.
Debido a que Haru estaba ganando terreno al adivinar lo que su tía Alyssa iba a hacer, comenzó a atacar también, blandiendo su espada en distintas direcciones poniendo a Alyssa en apuros, o al menos eso le hacía ver. Haru continuó ejerciendo presión hasta que en un movimiento donde su espada se alzó dejándola caer a toda velocidad para desarmar a su tía, esta colocó su arma en una posición de defensa evitando aquel ataque que Haru creía era el definitivo para terminar el encuentro.
- Te ha entrenado bien — dijo jadeando algo cansada — Pero no lo suficiente.
Haru sonrió por el halago pero luego su expresión pasó a una de confusión, luego de que su tía le dijera eso. Acto seguido Alyssa realizó un empujón con su espada para después agacharse y pegarle a Haru en una pierna con esta, haciéndola perder el equilibrio, seguidamente se posicionó detrás de ella y le golpeó la espalda, por último con la punta de sus pies dio un leve empujón detrás de las rodillas de la chica haciéndola caer.
- Te lo dije, no lo suficiente — sentenció poniéndole la punta de la espada en el cuello
La chica solamente jadeaba, estaba agotada en tan corto combate y encima luego de sentir que estaba ganando en un abrir y cerrar de ojos ya no lo estaba. Allí se evidenciaba el poder de alguien que ha entrenado toda su vida y era superior. Al ver a su tía a los ojos, sonrió y rodó hacia un lado poniéndose de pie nuevamente.
- Está mal abusar de aquellos que no han perfeccionado el arte de usar una espada, Alyssa — dijo alguien con una voz bastante grave y rasposa
Haru se alarmó y comenzó a mirar a su alrededor sin tener vista de nadie cerca, mirando a su tía Alyssa con confusión pero esta simplemente suspiró y cerró los ojos.
- ¿Escuchaste eso tía Alyssa? ¿De dónde viene?
Alyssa levantó su dedo índice indicándole a Haru que se mantuviera en silencio, la reina comenzó a concentrarse mientras movía su espada de un lado hacia otro como esperando para accionar algun golpe, así que cuando una leve brisa corrió entre ellas, Alyssa abrió sus ojos y se giró ejecutando un movimiento muy rápido con su espada intentando hacer un corte pero este fue detenido en el aire por una fuerza que no era visible.
- Vulcano, ya te encontré — manifestó alejando su espada pero repentinamente volvió a menearla y esta vez teniendo éxito
El golpe hizo que una oleada de viento pasara por todo el campo, dejando esta vez visible a un hombre alto, con cabello corto y unos ojos de color verde, con una característica muy distintiva la cual eran sus brazos. Estos se veían como si alguna vez hubiesen sido quemados en el pasado.
- ¿Vienes a entrenar con gente poco experimentada ya que no puedes superarme?
- Basta Vulcano, hace mucho tiempo lo hice no me hagas hacerlo otra vez
- Estos jóvenes, creen que por tener una corona son más poderosos que yo
- Está comprobado Vulcano, no tienes excusa
- Sí, sí Alyssa, lo que tu digas — contestó con desden — ¿Quién es la chica?
- Es mi sobrina, Haru de Syna
- ¿Syna? ¿No es esa la isla que está en medio de Inférnum y Caelus?
Alyssa asintió con la cabeza devolviéndole la mirada a Haru
- Haru, este es Vulcano, un guerrero legendario que ahora habita nuestras tierras — dijo Alyssa presentándolo — Disculpa que sea tan grosero, ya sabes que aquellos perros viejos no aprenden trucos nuevos
Vulcano miró con un desprecio sarcástico a Alyssa y se acercó hasta donde estaba Haru.
- Mucho gusto señorita — extendió su mano en modo de presentación — Mi nombre es Vulcano, el espadachín del viento
- Un placer Vulcano, mi nombre es Haru — correspondió aquel saludo y estrechó la mano de aquel hombre
Al separar sus manos, Haru no pudo despegar la mirada de los brazos de Vulcano, algo que Alyssa notó y trató de desviar la atención de inmediato ya que el hombre no solía contar su historia a cualquiera que se le cruzara.
- Vulcano, como te dije Haru es mi sobrina, es la hija de Nero y Myla de Inférnum
- Myla…
- ¿La conoces?
- No, pero a su padre sí — respondió gruñendo y cruzando sus brazos
- No sabía que me ocultabas aún información acerca de ti, querido Vulcano
Vulcano ignoró el comentario y se mantuvo en silencio. Alyssa lo observó sintiendo su disgusto así que continuó.
- Me gustaría que la entrenaras
El hombre observó a la chica, la cual estaba mirándolo también con una mirada intensa, desafiante, decidida a mejorar.
- Me recuerdas mucho a mi cuando estaba pequeño — dijo Vulcano acercándosele y mirándola hacia abajo — Comenzamos mañana — dijo acariciándole el cabello a Haru y luego desapareciendo cuando una nueva brisa pasó
Haru sonrió y su tía Alyssa también.
- ¿Siempre es así?
- Sí, acostúmbrate a la manera en la que Vulcano se expresa, no siempre suele ser muy placentera
- Ya veo, aunque estoy algo intrigada
- ¿Con sus cicatrices verdad?
- Sí, ¿qué le sucedió?
- Lo único que me ha contado es que fue en una batalla, pero nunca se atreve a contar exactamente que le sucedió.
Haru apretó su espada y volvió a colocarse en posición de batalla.
- ¿Un round más?
- Uno más y volvemos al palacio, prometo que será rápido
- Tranquila, tus deseos son ordenes tía Alyssa