Ataque al Campamento

2382 Words
El sol comenzaba a ocultarse nuevamente, informando de que una nueva noche se acercaba, así como el día estaba culminando. La señal de una batalla, una batalla que esperaban fuese silenciosa pero que sea como sea iba a correr sangre. Un grupo de arqueras y guerreras estaban sentadas en la salida de la aldea de las dríade del bosque en espera de sus comandantes. Haru salió de la cabaña lentamente, con la cabeza baja y caminando en dirección a este grupo que allí estaban expectantes. Al llegar, levantó su cabeza y las observó a todas dedicándoles una mirada de seguridad. Haru portaba las vestiduras de batalla de una ninfa, al igual que tenía recogido su cabello y una balaclava sin subir que le tapaba el cuello. Vulcano y Danae le siguieron, aproximándose al grupo que estaba listo para atacar. -       Arqueras, con Haru. Irán en silencio como si fuesen sombras, esperarán la señal de Vulcano. Estas asintieron y Haru caminó entre ellas liderando el grupo, acomodándose la balaclava hasta la nariz cubriéndose parte del rostro dejando a la vista sus ojos de color azul claro. Vulcano y Danae marcharon con las demás guerreras en dirección a dicha aldea, la adrenalina comenzaba a hacerse presente. Ni una sola palabra fue compartida durante el camino, hasta que se acercaron lo suficiente al campamento que Danae había divisado y deseaba destruir. -       Conmigo — dijo Danae en voz baja a sus guerreras cambiándose de lugar y dirigiéndose detrás de unos arbustos Vulcano la miró y asintió con la cabeza. Haru ya se encontraba posicionada con las demás dríades arqueras en lo más alto de los arboles teniendo una visión panorámica y más o menos área del campamento. Pudo observar que los números estimados de Danae estaban erróneos, había más de cincuenta criaturas pero estas se encontraban enjauladas, casi igualándose con la cantidad de humanos que allí estaban. Estos se estaban preparando para partir nuevamente a saquear, alimentando a sus caballos y colocándole las sillas de montar. Vulcano salió de entre los arbustos y comenzó a caminar en dirección al campamento, en cuya entrada estaban dos guardias que rápidamente se levantaron a recibirlo. -       ¡Caballeros! — exclamó Vulcano acercándose a la entrada con los brazos abiertos -       ¿Quién es usted? — preguntó uno de los guardias -       El causante de su prematura muerte -       Es gracioso este tipo, ¿está consciente de que somos dos contra uno? -       ¡Oh! Por supuesto — dijo Vulcano con un tono burlón -       Es posible que usted muera y nosotros no, se le ve mayor y ¿está seguro de saber usar esa espada? Danae avanzó con sus guerreras dividiéndose, ganando algo de terreno para apoyar a Vulcano -       Creo que no lo he olvidado, ¿quieren comprobar? — manifestó Vulcano desenvainando su espada Los guardias respondieron con la misma acción, dando un grito de aviso a los demás saqueadores que dentro del campamento se encontraban. Para Vulcano no fue un problema abatir a estos dos guardias, bastó con un par de movimientos para dejarlos fuera de combate y luego atravesarlos con su espada una vez en el suelo. Un grupo de saqueadores se acercó hasta la entrada del campamento ya armados hasta los dientes, Vulcano se mantuvo firme y mientras le sacaba la espada del pecho a uno de los guardias con sus dedos limpió la hoja de su arma para luego pasarse la sangre por su cara. Un gesto de guerra para luego sacarle la lengua a los guerreros que se le aproximaban dando un grito que luego sería la señal para atacar. Danae y su grupo de guerreras salieron de las sombras comenzando a batallar con los saqueadores, Vulcano comenzó a abrirse paso dando cortes a diestra y siniestra, asesinando a todos los que se le acercasen, estaba fuera de sí, Danae lo observaba con algo de miedo pero recordó que mucho tiempo atrás este mismo le contó que en batalla era otra persona, amarrado a su propósito de ganar sin importar el costo. Al ser aniquilada la primera oleada de ataque, se escuchaba como el suelo retumbaba, todos se miraron alternativamente sabiendo que se aproximaba una estampida de caballos, así que corrieron a ocultarse nuevamente en las sombras que ahora comenzaban a ponerse más oscuras a medida que el tiempo transcurría. Una vez los jinetes salieron, se percataron de los cuerpos asesinados de sus compañeros en el suelo. Mirando alrededor algo preocupados no entendían que había pasado. -       ¡Liberen los ogros! — gritó un jinete desenvainando su espada — ¡Encuentren a los bastardos que hicieron esto! Haru aún estaba en posición junto con sus compañeras, las cuales estaban situadas en los arboles rodeando el camino donde ahora estaban parados los jinetes, que a ojo descuidado eran aproximadamente veinte o más. Vulcano y Danae seguían ocultos en las sombras pero comenzaron a moverse para adentrarse al campamento, algo de lo que Haru se dio cuenta de inmediato. La chica levantó su mano y cerró sus ojos, de la nada comenzaron a caer gotas de agua, estas golpeaban las hojas de los arboles dándole la señal a las demás ninfas de que era hora de atacar. Uno de los jinetes levantó su mirada para observar al cielo, el cual comenzaba a ponerse oscuro pero totalmente despejado. -       ¿Lluvia? No veo ninguna nube encima nuestra Haru abrió los ojos, cruzando su mirada con uno de los saqueadores montado en su caballo. Las pupilas de la chica brillaban en la oscuridad, un color azul que no podía pasar desapercibido. -       ¡Allí! ¡Arqueros! — exclamó el jinete al observar los ojos azules en los arboles -       ¡Arqueras! — gritó Haru informándole a sus compañeras que era hora de atacar Una lluvia de flechas apareció de entre los arboles cayendo sobre todos los jinetes, estos asesinados de un solo ataque dejándose caer de los caballos a la tierra mojada. Vulcano y Danae aprovecharon para adentrarse en el campamento lo suficiente como para darse cuenta que estaban debilitados, comenzaron a caminar lentamente a través de este asesinando a los guardias que por allí patrullaban tomándolos por sorpresa y cortándoles la garganta. Todo iba de acuerdo al plan hasta que se escuchó un chillido de una puerta de metal, Vulcano movió su cabeza para observar de dónde provenía, su sorpresa fue que había sido abierta una jaula de la cual salían ogros despavoridos son ansias de asesinar, estaban hambrientos. -       Ese es el plan de los saqueadores para usar los ogros, hacerlos pasar hambre — dijo Vulcano en voz baja -       Así es, ¿qué haremos ahora? — preguntó Danae mirandole -       Asesinamos la mitad nosotros, la otra mitad irá a la salida y allí Haru se hará cargo Danae asintió con su cabeza y observó a sus compañeras las cuales estaban posadas en una de las tiendas de campaña escondidas de la vista de todos, al igual que ella y Vulcano. Los ogros iniciaron su marcha hasta la salida tal como Vulcano lo predijo, pasándoles por al lado, una vez contabilizados el guerrero del viento salió de entre las sombras y atravesó a uno de estos ogros en el pecho con su espada, dándole una patada en el abdomen para sacarla, robándose la atención de algunos que se le abalanzaron pero fueron rápidamente neutralizados por las guerreras y Danae, haciendo la tarea algo más fácil. Los demás ogros corrieron hasta la salida encontrándose con esa escena de todos los jinetes asesinados al igual que los guardias. Unos gruñidos de ira provenían de la horda de ogros que no superaban la mitad de lo que Haru había previsto. Rapidamente tomó su arco y apuntó en dirección a estos disparando una flecha, atravesándole el cuello a un ogro dejándolo totalmente muerto frente a sus iguales, las demás ninfas no dudaron en atacar de igual forma llevándose por delante a los demás ogros, dejando vivos a un par los cuales corrieron de vuelta al campamento aún más furiosos. -       ¡Vamos! — gritó Haru bajándose del árbol y comandando a las demás arqueras a seguirla Mientras tanto dentro del campamento seguían batallando Vulcano y Danae, cada vez parecía que había más asesinos, comenzaban a agotarse al igual que las demás guerreras que lentamente fueron cayendo ante la espada de los saqueadores. Danae pudo observar cómo estas eran asesinadas reduciendo su número, llenándose de ira y con los ojos llenos de lágrimas continuó batallando pero esta vez de una manera desmedida, su espada atravesaba a cualquiera que se le pusiera en el camino, giraba entre los saqueadores realizando cortes en los cuerpos de los que atacaban. Vulcano puso su atención en los ogros, ya sabiendo como evadirlos se le hizo fácil el asesinarlos, su espada goteaba sangre, sus vestiduras estaban bañadas en esta al igual que las de Danae, que al observarla no pudo más que sorprenderse. Danae asesinó todo a su paso hasta llegar a la tienda de campaña en medio de todo, donde entró con su espada en la mano, encontrándose con el líder de los saqueadores cara a cara. Este estaba sentado en su trono improvisado, riéndose cínicamente. -       Veo que por fin lograste tu cometido -       Bastardo, te atreves a reírte -       Todo esto es un show, la muerte es un espectáculo del cual disfruto -       Veamos si disfrutas de la tuya, está por llegar -       Disfrutaré la tuya, Danae — dijo levantándose del trono y sacando su espada — Esa es la que está por venir. -       Eres una vergüenza para todos nosotros, jamás debimos adoptarte Marcus -       Qué mal, tu propia creación será la que te destruya. Que poético Marcus dio un salto desde su trono, haciendo retroceder a Danae. Este evadió el paso de la espada de la chica dándole una patada en el pecho sacándola de la tienda de campaña. Vulcano se giró al escuchar como Danae golpeó el suelo de una manera abrupta, pero cuando se fue a acercar se le abalanzó un ogro encima, despojándolo de su espada, se defendió con sus brazos pero parecía que esto no era suficiente en contra de la fuerza sobrehumana de la criatura que poco a poco lo iba derrotando, esta le gruñía en la cara dejándole caer su asquerosa saliva en la cara a Vulcano, intentó deshacerse del ogro pero no fue capaz, este logró deshacerse de la defensa y procedió a ponerle sus deformes manos en el cuello, estrujándolo para ahorcarlo. Danae se giró al abrir los ojos viendo la escena de Vulcano casi derrotado pero fue interrumpida cuando Marcus le pateó la cara con tal agresividad que esta quedó inconsciente. Una flecha atravesó la cabeza del ogro, liberando a Vulcano del ahogamiento, levantando su cabeza para notar como Haru le sonreía mientras se acercaba con el grupo de arqueras que terminó por aniquilar a las demás amenazas restantes. Marcus acomodó su espada de manera vertical luego de que con su pie acomodara a Danae para tenerla boca arriba, así atravesarla directamente en el corazón. -       Es hora de morir, Danae — sentenció Marcus levantando su espada para dejarla caer Maya disparó una flecha que se le clavaría a Marcus en el hombro dejándolo sin equilibrio y soltando su espada, Vulcano rápidamente aprovechó esto para tomar a Danae por debajo de sus brazos y halándola hasta donde se encontraban las arqueras. El líder de los saqueadores gruñiría y se sacaría la flecha de su hombro como si de un rasguño se tratara. -       Veo que Danae trajo un grupo de ineptos para combatir conmigo Todos se mantuvieron en silencio centrando su atención en Danae, la cual comenzaba a despertar después de aquel golpe de Marcus que la dejó totalmente inconsciente. -       Hemos asesinado a todo tu ejército, ríndete — gritó Maya junto a las demás -       Eso es verdad, pero no me voy a rendir. No sin antes tener la cabeza de Danae -       Estupideces, de rodillas — le ordenó caminando hacia el -       Entiéndelo niña, mi propósito es asesinar a Danae — insistió en su cometido -       ¡De rodillas! — gritó nuevamente dándole una orden Al haberse acercado lo suficiente, Marcus caminó un poco más para acercársele a Maya y así arrodillándose como ella le pidió. -       Estás derrotado, serás nuestro prisionero a partir de hoy -       No seré prisionero de nadie, mocosa — gruñó mirándola a los ojos En ese instante, Marcus tomó su espada con rapidez y se la atravesó a Maya en el abdomen. Esta sintió el frío metal atravesarla, los latidos de su corazón comenzaron a ralentizarse, la sangre le brotaba por la boca mientras Marcus la miraba a los ojos observando como la vida de esta se desvanecía frente a él. Danae despertó de estar inconsciente para encontrarse con esa imagen, la sangre dentro de su cuerpo comenzaba a hervir, lentamente se puso de pie. -       ¡Maya! — gritó Haru intentando correr hasta ella pero fue detenida por Vulcano tomándola por el abdomen Marcus sacó su espada ensangrentada del cuerpo de la chica, este cayó de rodillas frente a él. Aún con un breve respiro de vida. Haru sintió como fue despojada de su espada en un segundo, mientras agachó su mirada a observar que había pasado se dio cuenta que no tenía su arma ni Danae estaba a su lado, al levantar la mirada notó como esta estaba detrás de Marcus, en sus ojos se vio como en cámara lenta Danae blandió su espada realizando un tajo directamente en el cuello de Marcus quitándole de un solo corte la cabeza, decapitándolo en un abrir y cerrar de ojos. El grito de Danae se pudo escuchar hasta la punta del otro continente, un grito lleno de dolor y tristeza, que luego se sumiría en lágrimas mientras abrazaba el cuerpo de Maya. -       G-gracias — susurró Maya justo antes de morir en los brazos de Danae Danae no pudo contener su llanto, abrazaba fuertemente el cuerpo inerte de Maya con la cual había compartido muchos años, como todas sus guerreras esta era considerada una hija por lo tanto el dolor que sentía era inigualable. Vulcano y Haru se mantuvieron alejados de la escena, este sosteniendo a la chica la cual también estaba llorando. El guerrero solo pudo abrazarla para consolarla ante tal perdida. 
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