Capitulo 1.
Veo el sol ocultarse a través de mi ventana y suspiro sabiendo que se estaba acabando otro día más en este mundo horrible en el que se me había obligado a nacer, en este horrible vecindario, en esta horrible casa y en esta horrible familia. No sabía porque pero dije que jamás me lo volvería a preguntar, ya no me interesaba nada de mi pasado y no quería matarme la cabeza de nuevo pensando porque no tendría yo una familia feliz, unos padres que me quisieran y unos hermanos con los que pudiera reírme, estaba totalmente agotada de preguntármelo, habían pasado dieciocho años de eso pero ya se había acabado.
Escucho los gritos de Mike, mi papá adoptivo, en la planta baja y solo pienso en lo que se viene después de eso porque para él nada es suficiente, porque su esclava no hace las cosas como le gustan. También se empezó a escuchar los gritos de su esposa y detrás de eso miles de cosas cayendo, suspiré con fuerza porque no entendía porque motivo me había tocado esta vida a mí, yo no pedí nacer y tampoco pedí un desastre de vida, tampoco pedí que unas personas locas les hubiese dado la gana de adoptar a alguien solo para torturarlo.
— ¡Niña inservible! ¡Baja ahora mismo! —el grito de Lucie me hizo sobresaltar y volví a suspirar sonoramente, decidí quedarme donde estaba mientras escuchaba las pisadas en las escaleras— ¿Acaso no escuchas? —Pregunto estando en mi puerta pero yo la había trancado con un sofá pesado que tenía en mi habitación, todos estos años me habían enseñado a no confiar— ¡abre ahora mismo! Ya verás lo que te haré cuando consiga entrar, te vas a arrepentir—sabía que cumpliría su palabra, por eso llevé mi mirada hacia mi ventana y agarré mi bolso con unas cosas.
Esta no es la primera vez que pasa y siempre tenía un bolso preparado para estos casos cuando discutían y ella quería drenar su rabia conmigo, las primeras veces que pasó me dejé porque no podía decir nada pero cuando descubrí que tenía voz y que podía defenderme, comencé a luchar para que a ella le doliera más que a mí todo lo que me hacía. Ante los demás ellos son los padres perfectos y abnegados pero detrás de la puerta solo se encuentra un infierno del que he sido parte desde los cinco años.
Pasé una de mis piernas por la ventana y comencé a descender hasta llegar al final de la red de ramas que sembré e hice que creciera fuerte, me detuve a observar las pequeñas y hermosas flores que se formaban en todos lados, alrededor de las hojas verdes. Me espabile al escuchar los gritos de nuevo, sabía que no podía volver hasta que ella estuviera dormida y Mike estuviera calmado, así que corrí hasta perderme en el bosque, sabia a donde me dirigían mis pies porque era mi lugar desde que lo descubrí hace años, mi lugar seguro y donde me esperaban mis mejores amigos, donde podía olvidarme de todo el estrés de mi casa.
Cuando sentí que ya podía caminar tranquila, respiré profundamente y observé toda la naturaleza que me rodeaba, los pájaros que cantaban y la tierra con palos secos debajo de mis pies y sonreí como siempre hacia cuando conectaba con la naturaleza, para mí era como cable a tierra, como mi mundo lleno de fantasías y sin ningún tipo de molestias. A veces tenemos que buscar escapar de nuestras realidades para poder sobrevivir en este mundo lleno de bestias salvajes que pueden comerte y arruinar tu vida para siempre.
Vislumbro a mi mejor amiga sentada en la orilla del lago y corro para llegar más rápido, poder olvidarme de mis preocupaciones siempre me ayuda a ver mejor la vida. Llego y suelto el bolso para quitarme los zapatos y sentarme junto a Clara para ver a los demás jugar en el lago, esta es nuestra rutina diaria aunque yo soy la única que busca escapar de su realidad, le sonrío a mi mejor amiga que me queda viendo con cara de preocupación, ella sabe cómo son las cosas en mi casa y su mamá siempre me ha dicho que me puede ayudar a denunciar el maltrato pero nunca he querido buscarles un problema, suficiente es que vea por mi sin yo ser nada de ella.
— ¿Qué ocurrió? ¿Te hizo algo la bruja? —Yo desvié la mirada y suspiré porque no era necesario que hablara para que ella entendiera—voy a llamar a mi mamá ahora mismo para que busquemos una solución, no puedes seguir viviendo con esas personas, no puedo permitirlo—sacó su celular pero yo la detuve con mi mano, no puedo buscarles problemas innecesarios—¿Qué haces? ¿Acaso quieres que te maten? ¿Por qué nunca me dejas ayudarte? —negué y la miré evaluándola, una chica hermosa, castaña con reflejos rubios, con los ojos color miel, con el cabello llegándole a la cadera y ese cuerpo delgado pero esbelto y además era la mejor persona que se pudo haber cruzado en mi camino.
—Clara, te he dicho miles de veces que no quiero que tu mamá se meta en problemas por mi culpa, no quiero que tú te metas en problemas por mi culpa, ella no pudo hacerme nada porque me escapé por la ventana—ella relajó un poco sus hombros y se soltó de mi agarre—de verdad quiero que entiendas que no los quiero involucrar porque me importan demasiado para meterlos en eso, sabes que Mike ahora la controla un poco más y no deja que me muela a golpes como antes—ella desvió la mirada molesta.
—Ese hombre solo hace eso porque le gustas, no seas tonta y no sabes el asco que me da que estés viviendo con unos enfermos, ojala hubieses aceptado mudarte con nosotros y denunciar cuando te lo propusimos, sabes cuánto se muere mi papá por llevarlos a la cárcel por abuso pero no lo hace para que no salgas perjudicada porque pruebas tenemos—suspiré con fuerza porque estaba cansada de ese tema.
—Ya Clara, disfrutemos de estar aquí y no hablemos más de la basura de familia que tengo por favor—ella asintió y cambio su mueca por una sonrisa cuando uno de los chicos le sonrió, a veces me siento muy afortunada de tenerla y a veces solo tengo mucho miedo de que le pase algo.