Me levanté quitándome la ropa y quedando en traje de baño para entrar a ese lago frio para que duerma mis preocupaciones, corrí sonriéndole a Clara y entre hasta llegar al centro en donde estaban los demás menos Zara porque seguro estaría haciendo tarea para el regreso a clases o algo así, es la más callada de todos y la más estudiosa, luego están Baxter, Walter y Yahir que son diferentes pero entre los seis nos hemos querido y apoyado desde el primer momento que nos conocimos, como si algún hilo invisible nos uniera para siempre.
—Hola mis hermosos chicos, llegó la reina—Baxter y Yahir se acercaron a mí para alzarme y colocarme en sus hombros—tampoco era que exageraran, pueden bajarme ya—ellos hicieron mala cara mientras yo veía a Walter sonreír y sentía como mi estómago se derretía.
—Tú lo pediste, tú lo tienes—dijo Baxter y los vi alarmada.
—Todo lo que pida la reina se le dará—iba a gritar cuando ya estaba siendo tragada por el agua, me habían soltado y si no fuera porque ya tenía experiencia en esto, estuviera ahogándome como una tonta, salí del agua con todo el cabello en la cara y escuche como los idiotas de mis amigos se burlaban de mí.
—Son unos idiotas, trátenme bonito—dije y sentí como alguien quitaba el cabello de mi cara, levanté la mirada y deje de respirar—no…no tenías que hacer eso—él me sonrió y luego pasó una mano acariciando mi mejilla—y tampoco eso—traté de respirar porque me iba a morir si no lo hacía, mi amigo me tomo de la mano y me llevó a un lugar apartado de los demás y yo me dejé llevar porque no podía decir absolutamente nada, el muy idiota me tomo de la cintura provocando un escalofrío en todo mi cuerpo, para subirme a una roca y subirse después él.
—Juli ¿puedes mirarme? —Yo alcé poco a poco mi mirada y me encontré con la de él— ¿Qué fue lo que pasó? ¿Ese idiota no se atrevió a hacerte algo? —yo puse los ojos en blanco y cuando intenté bajarme de la piedra, Walter me sostuvo con fuerza por la cintura y el contacto con su piel me estremeció.
—Wal…—sentí su respiración en mi cuello y voltee solo para encontrarme con la cercanía de su rostro, de sus labios—no ocurrió nada, solo me escapé por la ventana porque Lucie quería entrar a mi habitación furiosa y como sabía que quería hacer, me escapé y ahora tengo miedo de volver antes de que se duerman—suspiré porque era verdad, capaz y ella se volvió tan loca que me está esperando para matarme a golpes.
—Sabes que puedes denunciar, sabes que tienes en quien apoyarte y sabes que tenemos pruebas de lo que han hecho durante estos años y no sé porque nunca has querido hacer nada, no puedes dejar que te maten a golpes solo porque les da la gana—yo negué—eres demasiado terca, no sé porque los proteges tanto, no lo entiendo—me soltó y se alejó de mi molesto.
—Me da más miedo las consecuencias que les pueda traer a ustedes, no sabes que son lo único real que tengo, no sabes que sin ustedes esta vida no tendría sentido, eres mi mejor amigo Walter y me importas demasiado como para meterte en esos problemas—él se volvió hacia mí y me tomo con fuerza por los brazos.
—Y tú debes entender que si te pasa algo no me lo voy a perdonar jamás, no eres una pera de boxeo para que ella te muela a golpes cada vez que este molesta, las cosas no pueden ser así—yo contuve el aliento de nuevo porque estábamos muy cerca, él estaba respirando con mucha fuerza y sus hombros subían y bajaban—te quiero Juli y no quiero que nada malo te suceda nunca ¿lo puedes entender? — yo asentí y mordí mi labio porque la tensión estaba acabando conmigo y en ese momento su vista bajo a ellos para luego subir a mis ojos al igual que su mano derecha que me sostuvo la mejilla para acariciarla levemente.
Walter se acercó a mi poco a poco hasta que sentí la suavidad de sus labios sobre los míos y me dejé llevar porque era algo que ansiaba desde hace mucho tiempo, que necesitaba, llevé mis manos a su nuca para acercarlo más a mí y él enrollo su brazo en mi cintura, se sentía bien, se sentía correcto. Su pulgar acariciaba la zona de mi cintura y eso solo provocaba cosquillas en mi estómago, era increíble como una tensión acumulada explotaba frente a nuestros ojos después de tanto tiempo pero de igual forma era algo que no me podía permitir para siempre porque si Mike se enteraba me mataba a mí y lo mataba a él.
—Wal…—dije en un jadeo y él me apretó más contra él— ¿crees que esto sea correcto? —susurre sin aliento.
—Para mí todo es correcto si se trata de ti—sonreí con temor porque en lo profundo tenía mucho miedo.
Luego de eso nos fuimos con los demás, no había nada dicho pero tampoco era necesario decir nada porque nuestros ojos lo podían decir todo.
—Hey, mi mamá dijo que fuéramos a comer a casa todos—escuché un grito entre los chicos y yo me terminé de secar para vestirme.
—Ju, mamá dice que te quedes a dormir hoy—la miré con el ceño fruncido y lo supe, negué secándome el cabello—tenía que decirle, sabes que ella te quiere demasiado—no le dije nada y entre todos nos fuimos a casa de Clara, no sé porque pero sentía una rabia muy profunda bullendo en mis venas, era algo que había sentido desde los dieciséis pero no le había prestado atención porque seguramente era rabia acumulada por la vida que me toco.
Miré hacia atrás frunciendo el ceño mientras caminábamos por el bosque porque había sentido un peso en mi espalda pero detrás de mí solo podía ver arboles gigantes, me espabile al sentir la mano de Walter tomar la mía.
—Vamos, no te quedes atrás— le sonreí y caminé junto a él disfrutando este momento como siempre hacia, como he hecho toda mi vida antes de volver a esa casa.