Capítulo 6. Un poco de humanidad En pocos minutos la llevan a la mansión de Gustavo quien al verla tan pálida en los brazos de sus nombres siente una extraña sensación de culpa, mezclada con dolor. — ¿Señor? — Súbanla a mi habitación, Marilú, trae a un doctor.— Le dice a su ama de llaves que de inmediato sale en busca de un doctor. La dejan sobre su cama y Gustavo le quita las sandalias notando lo rojo que tiene los pies, está agotada y Gustavo trata de reanimarla sin éxito, su estado es lamentable y por más que sienta rencor por lo que le hizo esto debe parar, quizás si no se hubiera cruzado en su camino ella tuviera su trabajo, viviera con el niño y tú viera una vida como la que llevaba, también es cierto que si él no hubiera llegado quizás ella no tuviera trabajo, ya que no dura

