Capítulo 7. Gustavo le sonríe a su hijo sabiendo de qué habla exactamente. —¿Helado? —dice haciendo que Martin se emocione. —Siii. —Entonces vamos. Elizabeth retira suavemente su mano; se siente quemar y que solo tocarlo la hace arder con una sensación extraña. Lo mira y él a ella. Abre la puerta del coche para ella y sube después. Martin le cuenta emocionado su día; ya tiene amigos. Gustavo y Elizabeth sonríen por sus ocurrencias. —Le gané a Pedro en fútbol, le metí dos goles, fue increíble y corrí por el campo gritando goooool… —La forma en que Martin cuenta su experiencia los tiene riendo, es irónico, pero cierto. Gustavo observa la sonrisa de Elizabeth, está orgulloso de su pequeño. La admira por unos segundos hasta que se da cuenta de la mirada de Gustavo sobre ella, baja

