Mi cabeza da vueltas, en este momento estoy más que confundida y enojada conmigo misma por caer tan facil. Esto es muy malo, pero sus labios... Mmm Tentadores y deliciosos.
No puedo negar que es terriblemente encantador y que su escultural cuerpo emana pura sexualidad, pero no puedo hacer esto. Con fuerza de voluntad detengo el beso y me aparto de él.
- Owen, no podemos... no... - me calla poniendo un dedo en mis labios
- sí, sí que podemos. Ambos somos libres de hacer lo que queramos. Y ahora lo que yo quiero es seguir besándote. No me niegues que también sientes esto.
- no se trata de negarlo
Deja besos en mi cuello justo detrás de mi oreja dónde soy más sensible y sus manos tocan mis senos por encima del vestido haciendo que éstos al instante se endurezcan
- ¿ves lo que te hago sentir?
- es que hace mucho tiempo que no tengo sexo - soy honesta
- Yo igual... bueno, no tanto tiempo como tú pero si el suficiente para saber que quiero esto contigo, Monserrat... - sus ojos tienen ese brillo especial de cuando miras a la persona que te gusta, que deseas y que pueden transmitir mucha confianza
Quisiera dejarme llevar pero es ilógico ya que apenas nos conocemos, somos polos totalmente opuestos.
Los polos opuestos se atrae
- ... ¿Y qué tal si tenemos una cita? Podemos empezar por ahí y conocernos más. - le digo intentando cambiar el rumbo de la situación aunque sigue siendo una locura. Si se enteran de que me estoy liando a mi profesor me expulsaran de la universidad
- puedo hacer eso, por supuesto que sí - sonríe y la tensión de mi cuerpo se esfuma para abrir pasó al calentón inicial del beso - ¿tengo opciones?
- creo que no - ahora se ha puesto muy serio
- sé que esto suena a cliché cómo todo lo que he hecho hasta ahora pero en serio me gustas y quiero salir contigo. Admito que ahora no estoy dándote una buena impresión pero lo siento así. Desde ese día en las montañas tú cubierta de nieve... Eras tan linda - susurra. No tengo la fuerza de voluntad para alejarlo en este momento pero... ash ¿A quién diablos le importa en este momento?
- está bien - levanta la mirada hacia mí interrogante - supongo que podemos conocernos pero en la universidad no me hables - sonríe mostrándome su perfecta dentadura blanca
- bien. Pues empezaremos por este fin de semana. - se acerca de nuevo para intentar besarme pero enseguida lo corto
- no puedes. Estamos en la fase de citas
- cierto, pero eso no me interesa ahora solo quiero cogerte. En serio me traes con la cabeza hecha un lío desde esta mañana.
¡como puede decirme aquello! eso me calienta aún más.
No respondo nada ya que presiono mis labios en los suyos, un beso tan desesperado, tan exigente que me avergüenza en el momento en que se me escapa un gemido, aprovecha para adentrar su lengua buscando la mía.
Ahora si era verdad que no podía pensar con claridad, solo me hacía desear obtener mucho más de él.
Que esperaba, llevo tres años sin tener sexo y ya mi cuerpo estaba reclamándolo. No aguanto más.
- llévame a la cama - digo aun besándolo.
- no - ¿cómo qué no? ¿Qué no es esto lo que queremos? - dímelo
- hazme el amor... - se aparta un poco y me mira con sus ojos oscurecidos por el deseo - o cogeme - no puedo creer lo dijera, supongo que estoy un poco desesperada por sentirme de nuevo viva y no sabía porqué pero estaba segura de que Owen me haría tocar el cielo.
No sabía nada de él, estaba totalmente loca porque me hiciera suya sin miramientos.
Seguimos con nuestro hambriento beso y caminando hacia mí cuarto.
Caemos sobre mi cama, yo a horcajadas sobre él y tratando de sacar mi vestido. Me pongo de pie y lentamente bajo el cierre y lo dejo caer a mis pies quedando solo en ropa interior que agradezco mentalmente es un conjunto de encaje muy lindo y sensual.
Podía ver en sus ojos la lujuria y la pasión desatándose. Se sienta y me atrae hacia él para comenzar a acariciarme las piernas y repartir besos por mi abdomen justo donde mi piel esta marcada por una cicatriz horizontal. Yo estoy lo suficientemente húmeda y excitada como para saber que no me detendré, la luz de la luna que entra por la ventana se refleja en sus ojos miel.
Con sus ágiles dedos desabotona mi sujetador lentamente y luego mis bragas. Estoy totalmente desnuda y el aún vestido. Creo que mi cara debe estar roja de vergüenza
- eres hermosa.
- y tú aun estas vestido.
- entonces desnúdame tú - todo en la habitación desprende la alta tensión s****l, puede sentirse el calor de la atmósfera y no es el aire acondicionado.
Así que comienzo por su camisa y desabrochando el botón de sus pantalones, e introduciendo mi mano dentro de estos. Es grande... muy grande y yo me siento poderosa de hacer esto, quiero dejar la pena a un lado y satisfacernos a ambos.
Somos todo caricias y besos pero me detengo y termino de quitar su ropa. Esta gloriosamente desnudo ante mis ojos que no dejan de ver su gran virilidad.
Acostada ya en la cama vuelve a besarme y lentamente va bajando por mi cuello hasta el valle de mis pechos, posa sus manos en ellos apretando suavemente para después chuparlos con fuerza, un fuerte gemido sale de mi boca sin poder detenerlo y arqueo mi espalda dándole más acceso.
Se detiene y me mira a través de sus largas pestañas desde donde esta, asiento a su pregunta no formulada y se va derecho a ese punto sensible de mi cuerpo, trazando con su lengua de abajo hacia arriba por mi sexo.
Es un experto maldita sea y yo ya he perdido la cabeza pero recuerdo que no me estoy cuidando.
- Owen, necesitamos protección.
- tranquila - se levanta y del bolsillo de atrás de su pantalón saca un par de condones. De algún modo eso me hice sentir incomoda ya que significa que va con expectativas de poder quedar con otra mujer.
- ¿Siempre los llevas?
- la verdad es que sí, pero no quiere decir que busco mujeres a todo momento.
- ok - yo solo no quiero quedar embarazada por solo un polvo sin amor. Sin embargo ahora lo único que necesito es saciar mis ganas.
Desliza el condón por toda su longitud, se posiciona entre mis piernas y se adentra en mi despacio, llenándome.
Había olvidado lo delicioso que se siente.
Comienza a moverse, dentro y fuera de mi con paciencia, lentamente haciendo que la sensación conocida del orgasmo se vaya construyendo poco a poco. Hace mucho tiempo no lo sentía y supongo que no aguantaré.
Él lo nota y aumenta sus embestidas, mis uñas arañan su espalda y brazos hasta que estallo en un orgasmo alucinante, uno que jamás había tenido, intenso, feroz, alucinante, es una locura hacerlo con alguien de quien no sé nada, pero es reconfortante y me gusta.
Él se corre convulsionando aún dentro de mi, siento nuestros sexos palpitar y luego los músculos relajarse...
- ¿cómo estás? - la pregunta de Owen de algún modo la veo ridícula.
Después de tres asaltos más me encontraba de maravilla, mi cuerpo estaba en un estado de relajación imposible de describir, era como si me hubiera drogado y estuviera entre las nubes.
- estoy perfectamente - digo la verdad. Me mira de reojo y se le dibuja una sonrisa de esas que te dicen "claro que sí, acabas de tener los mejores orgasmos de tu vida" - ¿Qué?
- este ha sido el mejor encuentro que he tenido con una mujer, fue demasiado bueno a pesar de llevar estas cosas.
- sí - se me escapa una risita - también pienso lo mismo. Oye - me acomodo de lado apoyándome en mi codo para mirarlo - esto que acaba de pasar no quiere decir que seamos...
- para, no lo digas. Ya lo sé, no vamos a empezar una relación porque acabamos de tener sexo. Dijimos que nos iríamos conociendo en el camino pero creo que eso no impedirá que quiera volver a hacértelo - eso me reconforta y me quita culpabilidad.
- como amigos con beneficios
- sí. Por ahora - Me besa dulcemente para después hacerme el amor por última vez.
Él debe volver a su casa.
- Nos vemos en la universidad. - dice abriendo la puerta
- recuerda lo que hablamos, nadie debe saber esto o a mí me expulsaran, quizás tú también te metas en problemas. - hemos llegado muy lejos en un dia. Un error fatal
- será difícil, pero no te preocupes - me besa para después ir al elevador y perderse en él.
Cierro la puerta del apartamento y voy a la cocina por algo de comer, tanta actividad s****l me dejo exhausta y con mucha hambre, pensativa del porqué me atreví a hacer esto. Es una locura, y cuando Aarón o mi tía se enteren... No quiero imaginar lo que dirán
- ¡qué día! –digo para mí misma. El reloj marca las 2:40 de la madrugada y estoy exhausta. Es hora de dormir.