Con el corazón martilleándole el pecho, abrió y se lo encontró en el porche. Su sonrisa terminó de derretir lo que su voz había empezado a fundir dentro de ella. Tuvo que agarrarse al pomo de la puerta para mantenerse en pie.
-Hola.
-Hola -acertó a susurrar Shannon. Se preguntó si sería poco protocolario saltar encima de él y arrastrarlo hasta la cama.
-Maravillas de la tecnología -dijo Reece mientras se guardaba el móvil en el bolsillo de la camisa. Shannon se dio cuenta de que seguía con el auricular en la oreja. Cortó y dejó caer la mano con la que lo estaba sujetando.
Reece entró, la rodeó por la cintura y la retiró de la puerta para poder cerrarla.
-¿Tienes hambre?
Shannon negó con la cabeza. Tenía la garganta demasiado seca para hablar. Reece esbozó una sonrisa depredadora que le aceleró el pulso. Le quitó el auricular y lo puso sobre una pequeña mesa que había contra la pared al tiempo que agachaba la cabeza para capturar los labios de Shannon. Era imposible no querer a un hombre capaz de hacer varias cosas al mismo tiempo.
Fue su último pensamiento coherente durante varios minutos. Reece no apartó la boca hasta haber conseguido derretir todos los huesos de su cuerpo y tener a Shannon cual náufraga que se aferrara a su torso como última tabla de salvación.
-Mi idea era invitarte a cenar fue -susurró Reece mientras la besaba justo encima de las cejas, zona que Shannon decidió que era erógena.
-Tengo comida en el congelador -murmuró ella después de enredar los dedos en la nuca de Reece.
-¿Gofres? -bromeó éste después de darle un mordisquito en el ovulo de la oreja.
-Eso es para el desayuno -respondió ella con la respiración entrecortada.
-Me gusta el plan -dijo él contra la boca de Shannon.
Y aquel fue el último pensamiento que dedicaron a la comida durante un buen rato.
De haber sabido que tener una aventura era tan divertido, quizá se habría embarcado en una antes, pensó Shannon mientras miraba a Reece y a Frank en el jardín. Kelly no soportó más su silencio, y aprovechó la oportunidad de conversar con Shannon sobre la aventura con Brandon Duke; lo que no le resulto grandioso para este momento. Shannon- le replicó- El porqué se habría enredado con su nuevo socio y Frank de ser un hombre espléndido hasta el momento, le correspondía como esposo en su matrimonio. El termómetro marcaba quince grados, el cielo estaba nublado y el aire olía a lluvia, pero los padres de Frank le habían regalado por Navidad un lote de ternera añeja y su hijo estaba decidido a hacer una parrillada, razón por la que se encontraba acuclillado con Reece frente a la barbacoa, vigilando como se hacían los filetes.
-Es como estar ante dos cavernícolas asando un mastodonte -dijo Kelly tras sentarse junto a Shannon en la cocina. Shannon, a su vez la entendió por ser su mejor amiga incondicional y qué solo así ella podría constatar el gran sentimiento que tenía por Frank o la vivencia del romance con Brandon. Pero sólo pensar que podría Frank enterarse de esto y perdería todo en su vida...
-Solo que los cavernícolas no tenían barbacoa ni prendas de Goretex.
-Cierto: le quita el encanto del hombre contra la naturaleza -Kelly se echó azúcar en el té que acababa de preparar. Shannon le aconsejo que terminara de una vez por toda eso, ya que no le serviría para nada a pesar de que disfrutaba momentos hermosos con Brandon.
-Quedando pensativa con la conversación entre ellas, se dirijo a: La cocina olía a ajo, picado para las patatas y el brecol que había de guarnición. Dos de los gatos descasaban sobre el cojín del asiento situado bajo la ventana y Mortimer dormía en la esquina, tal vez soñando con cazar conejos.
-Entonces Reece va a pasar el día de Navidad con tu familia... -contestó Kelly con falsa naturalidad. Shannon suspiró. Había sido una ilusa por pensar que su amiga resistiría la tentación de preguntar.
-Ese es el plan -Shannon miró hacia el jardín y vio caer las primeras gotas de lluvia. Sonrío cuando Reece y Frank abrieron un paraguas rojo y n***o para cubrir la barbacoa-. Su hijo va a pasar las fiestas en Albuquerque con una tía, así que no tenía nada previsto.
Se dijo que había respondido con el toque justo de indiferencia, pero no esperaba que Kelly se conformara con eso. Ella no se sentía segura todavía de terminar con esa aventura.Aunque de aspecto delicado, tenía la tenacidad de un toro de rodeo.
-Sé que fui yo la primera en sugerirte que tuvieras una aventura con él... y no he dicho una sola palabra sobre el hecho evidente de que has seguido que has seguido mi consejo -arrancó Kelly-. Pero ¿no te parece que presentárselo a tu familia es un poco... no sé... formal?
-No es para tanto -Shannon se encogió de hombros-. O sea, es mi familia, pero no son... Bueno, yo me entiendo. El caso es que Reece no tenía otros planes y se me ocurrió ir acompañada a casa de los Walker, nada más.
-Yo solo quiero que no te hagan daño -dijo Kelly. ¿Porqué yo estoy viviendo un momento feliz y a la vez tormentoso de tanto revuelo!!!
-Entonces ya somos dos -respondió con desenfado Shannon. Trató de no parecer demasiado aliviada cuando Frank entró con un plato de filetes recién hechos.
Tras él apareció Reece, sacudiendo el agua del paraguas antes de dejarlo fuera de la puerta. Kelly no tenía que preocuparse por ella. Nadie iba a hacerle daño. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo. ¿Verdad?
Mientras así que esto es lo que causa tanto revuelo -dijo Kelly por fin, con voz maravillada.
Por fin, Brandon había recuperado el aliento y su cabeza había dejado de dar vueltas. Se puso de costado y, aunque estaba más afectado de lo que quería admitir, le ofreció una sonrisa segura.
-Sí, esto es.¿Por qué suenas tan sorprendida? Sé que lo has hecho antes.
-No así-murmuró ella. Después se puso a ahuecar la almohada que tenía bajo la cabeza.
-¿Estás diciéndome que el tonto de tu esposo nunca te atiende, se la pasa todo el día en el trabajo, nunca la satisface de manera, que ha buscado una alternativa para saber si soy yo la del problema, o él que ya no se interesa por mí como mujer?-colocó los dedos bajo su barbilla y la obligó a mirarlo.
-Frank me dijo que no se sentía feliz, con tantos celos por el trabajo y al llegar a casa, no resisto que me llegue tarde y al igual el interés se estaba perdiendo; si no busca una solución profesional.
-Y ver que pasaba en nuestra relación.
El término exacto fue >-admitió.
-Se equivocaba del todo, cielo. Lo sabes,¿no?
-Ahora sí.Pero entonces no estaba segura.
-Bueno, eso fue entonces y esto es ahora- sacudió la cabeza, negándose a pensar en ese tipo un segundo más -. Yo estoy muy seguro.
-¿De verdad?- su sonrisa era tan tenue que a él casi le rompió el corazón.
-Maldición, Kelly,¿no ves lo tentadora que eres?
Olvida lo que te dijo ese idiota. Es obvio que te culpaba de su propia ineptitud- se recostó en el cabecero y la atrajo hacia así-. Se equivocaba,¿me oyes? Eres fantástica. Sexy.Nunca había...-se detuvo y tomó aire-. Digamos que mi cerebro aún está dando botes por lo ardiente que eres.
Ella sonrió con alegría, volviendo a hipnotizarlo con su boca.
-Vale-aceptó-. Te creo.
-Bien- gruñó él-. Y deberías creerme cuando digo que ese tipo necesita que le den una lección.
-Eso es justo lo que pienso hacer- su sonrisa se apagó.Le tocó el pecho-. ¿Me harías un favor?
-¿Otro? -soltó una risita cuando ella le dio una palmada en el pecho. Agarró su mano con cariño-. Claro que te haré un favor, preciosa.¿Cuál?
-Mañana no quiero oír palabras de arrepentimiento, culpabilidad o vergüenza- le dijo-.Por favor, Brandon. Esto ha sido maravilloso y me siento feliz. No quiero qué caiga una sombra sobre lo ocurrido esta noche.
-Trato hecho. No habrá sombras.
-Gracias- esbozó una sonrisa sexy-. Y te las doy en todos los sentidos.
-Ahora te toca a ti hacerme un favor. No quiero oír más palabras de agradecimiento,¿me oyes?
-De acuerdo, no más >.
-Gracias- repuso él.Los dos se rieron. Luego él se inclinó para besarla.
-Me gusta mucho como besas- confesó Kelly. Le devolvió el beso, excitándolo de nuevo.
-Por sí no te habías dado cuenta, creo que es bastante obvio que a mí me gusta todo de ti.
Seguidamente, procedió a demostrarle cuánto.